CPI (Curioso pero inútil)

En directo en la Red desde 11111010100

Hijos de CPI

¡Buenos días, estimados lectores!

Ya sé que los sábados toca hablar de libros, pero me permitirán que me salte el protocolo por esta vez.

Hay un importante motivo para esta larga ausencia de CPI. O, más exactamente, DOS importantes motivos. Les presento a mis dos motivos, Inés y Gonzalo, hijos de CPI y por ello completamente anaranjados (Inés es la que boxea a la izquierda y Gonzalo el que saca de banda, o baila ballet, a la derecha):

Ines-y-Gonzalo-CPIeros-s.JPG

Inés y Gonzalo llevan un mes con nosotros, mes en el que han engordado más de un kilo y en el que han aprendido a emitir todo tipo de sonidos y fluidos corporales, para regocijo de sus padres.

Creo que ahora se entenderá mejor por qué ando desaparecido en combate. Supongo que algunos de ustedes se harán una pregunta en concreto, y dejaré que sean mis hijos los que la respondan:

Niños CPI-2.jpg

Sigo aquí. Tendré nuevas responsabilidades en el trabajo y nuevas (y muchas y muy dedicadas) responsabilidades como padre primerizo de mellizos. Pero sigo aquí. Quería compartir con ustedes mi alegría por estas dos criaturitas que me han cambiado la vida, y darles las gracias por estar al otro lado. CPI sigue, pase lo que pase.

No quiero dejar pasar la ocasión de dar unas enormes GRACIAS a todos los CPIeros que tan bien se han portado con nosotros, con sus regalos, con sus visitas y con sus atenciones. Ellos mismos se han autodeclarado “un grupo de cpieros anónimos”, así que no puedo dar nombres. Pero gracias, gracias de verdad a todos.

Nos leemos en breve, estimados lectores.

Libros del año 2007

Como ya viene siendo tradición (2005, 2006), he aquí la lista de los libros leídos durante el año 2007.

ENERO
1.- Átomos en mi familia, de Laura Fermi. Muy recomendable.

2.- Hechos insólitos de la II Guerra Mundial, de Jesús Hernández. Muy recomendable.

3.-Me llaman Fuco Lois, de José Antonio Palomares. Muy entretenida.

FEBRERO

4.-En el nombre del cerdo, de Pablo Tusset. Decepcionante.

5.-Pies de barro, de Terry Pratchett. Divertidísima y muy recomendable.

6.-La aventura de viajar, de Javier Reverte. Interesante.

MARZO

7.-Tened miedo… Mucho miedo, de Jan Harold Brunvand. Discretito.

8.-A Mathematician Plays the Stock Market, de John Allen Paulos. Imprescindible.

9.-Darkly Dreaming Dexter, de Jeff Lindsay. Muy, muy recomendable.

10.-Dearly Devoted Dexter, de Jeff Lindsay. Muy recomendable.

ABRIL

11.- A pie por Nueva Guinea e Irian Jaya, de Tim Flannery. Muy interesante.

12.-The Undercover Economist, de Tim Harford. Muy interesante.

MAYO

13.-The Fifth Elephant, de Terry Pratchett. Divertidísima.

14.-¿Hay algo que coma avispas?, de Mick O’Hare (Editor). Imprescindible.

15.-Why don’t penguins’ feet freeze?, de Mick O’Hare (Editor). Imprescindible.

JUNIO

16.-253, de Geoff Ryman. Interesante.

17.-Viaje por las mentiras de la Historia Universal, de Santiago Tarín. Muy, muy interesante.

18.-Marina, de Carlos Ruiz Zafón Rematadamente bueno.

JULIO

19.-Soldados de Salamina, de Javier Cercas. Impresionante.

20.-E=mc2, de David Bodanis. Muy bueno y muy completo.

21.-Harry Potter and the Deathly Hallows, de J. K. Rowland Rowling. Imprescindible.

AGOSTO

22.-El arco iris de Feynman, de Leonard Mloinow. Muy recomendable.

23.-Fever, de Sean Rowe. Una de tantas.

24.-PowerSat, de Ben Bova. Entretenida.

25.-Sherlock Holmes: Las Novelas (I), de Arthur Conan Doyle. Imprescindible.

26.-Struck by Lightning, de Jeffrey S. Rosenthal. Muy bueno y muy recomendable.

27.-The Art of Deception, de Kevin Mitnick y William L. Simon. Muy bueno.

SEPTIEMBRE

28.-The Explainer, de varios autores. Muy entretenido.

29.-El secreto de la química, de Gianni Fochi. Interesante y entretenido.

30.-The Art of Intrusion, de Kevin Mitnick y William L. Simon. Muy entretenido.

31.-El cálculo de Dios, de Robert J. Sawyer. Muy entretenido.

OCTUBRE

32.-España, Perdiste, de Hernán Casciari. Imprescindible.

33.-QED, de Richard Feynman. Excepcional.

34.-El Universo en una cáscara de nuez, de Stephen Hawking. Recomendable.

35.-My Life as a Quant, de Emanuel Derman. Muy entretenido e interesante.

DICIEMBRE

36.-Cuestiones curiosas de ciencia, de varios autores. Imprescindible.

37.-Night Watch, de Terry Pratchett. Muy bueno.

38.-When Genius Failed, de Roger Lowenstein. Muy interesante.

39.-Un día de cólera, de Arturo Pérez-Reverte. Imprescindible.

Aún hay un libro más, que comentaré en breve. Este año he leído menos que en anteriores, y no por falta de ganas. Gracias a los correctores por avisarme del fallo de copypaste con la lista del 2006.

[Libro] Un día de cólera (2007-39)


Título: Un día de cólera
Autor: Arturo Pérez-Reverte
Tema: Historia, documental
Editorial: Alfaguara
Páginas: 401
ISBN: 978-84-204-7280-5
Idioma: Español

Ya saben que cuando Reverte saca libro me podrán encontrar entre los primeros de la fila, con los codos afilados por si alguien pretende colarse y llevarse el libro antes que yo.

Un día de cólera habla del Dos de Mayo. De lo que ocurrió ese día y el siguiente en las calles de Madrid. No habla de la guerra de la independencia ni de las motivaciones sociogeopolíticas de la ocupación francesa en España. Habla de la calle y de la gente que ese día salió a batirse.

El libro es, en mi humilde opinión, un gigantesco homenaje que Reverte hace a los que ese día perdieron la vida luchando por, digámoslo con suavidad, el rey más hijo de puta, cobarde y traidor de todos los que nos han tocado en suerte. Así éramos, y no sé si así somos. Vivan las caenas y todo eso. En la guerra de la Independencia Fernando VII, en Bayona, felicitaba a Napoleón por cada victoria francesa contra su gente, los españoles. En fin…

No estamos ante una novela al uso. Es un relato que describe fielmente, reconstruyéndolos a partir de muchísimos documentos, los ires y venires de unos cuantos centenares de madrileños, con nombre y apellidos, que aquel día salieron a la calle a matar franceses, cada cual por sus motivos. El autor sólo se permite la licencia novelística de plasmar los hipotéticos pensamientos y diálogos de los protagonistas, pues su acciones tuvieron realmente lugar.

El libro me ha dejado hecho polvo. Tanto por la historia de quienes murieron como por los fusilamientos indiscriminados de esa tarde y esa noche y esa madrugada y a la mañana siguiente. Por la suprema cobardía de los militares y políticos, que dejaron a los franceses masacrar a la población civil una vez que la revuelta hubo acabado. Por el rey en cuyo nombre todos se batieron y que no merecía ni la centésima parte de la sangre y el sufrimiento que a él se dedicó. ¿Quieren honor, valor, sacrificio y orgullo en la batalla? Aquí no lo encontrarán. La impresionante historia de los capitanes de artillería Daoíz y Velarde, únicos militares junto a un teniente y un alférez que participaron en la rebelión, que con unos paisanos con navajas y escopetas de caza, y quince soldados entre artilleros y voluntarios fueron capaces de hacerles quinientas bajas y más de doscientos prisioneros a los franceses, defendiendo el cuartel de Monteleón, queda luego empañada por la cantidad de gente cuya muerte vemos descrita, apenas una línea en la novela, y fuera para siempre de nuestra vista. Y por el abandono que sufrieron ellos: El jefe de Daoíz y Velarde escribió una carta a Murat, el general al mando de la ocupación francesa en España, diciendo que él no había tenido nada que ver con los locos esos, y que a él que lo registraran porque era inocente. Sus cartas siguieron chaqueteando hasta que cuatro años después terminaba sus misivas hablando de los héroes Daoíz y Velarde. Cobardón.

La guerra, la sangre y la batalla son una mierda. Queda clarísimo lo que piensa Reverte. Hay personajes que hacen su aparición en una página, jóvenes, con brillo en los ojos, con un negocio, una mujer e hijos, con planes de futuro, dispuestos a hacer que los franceses les dejen de humillar. Pocas líneas después, una bala francesa los borra del mapa y del libro, donde en apenas unas líneas Reverte les dedica toda la atención que puede darles, habiendo tantos como ellos. Ya está. Se acabó. Manolo Pérez, chispero de Lavapiés, murió de un balazo al salir de su casa con la navaja lista. Adiós, Manolo. No pudiste hacer nada. El libro y la Historia siguen sin ti. Reverte menciona a muchos cientos de personas, nombre y apellidos, describiendo qué hicieron, dónde lucharon y, en su grandísima mayoría, dónde murieron. Cuánta sangre, pordiós, cuánta sangre. Cuando ya llevamos más de trescientos muertos y vemos que aún quedan cien páginas, que incluyen los fusilamientos de Príncipe Pío, el alma se nos cae a los pies ¡Cuánto sufrimiento!

Reverte es mi favorito. No soy objetivo al comentar sus libros, ya lo saben. En éste, con precisión y bisturí de cirujano históirico, vemos a España en estado puro, con lo bueno y lo malo, con muy pocas palabras más de las necesarias para describir cómo éramos y cómo nos dieron por saco unos y otros. Reverte se ha lucido, en mi humilde opinión.

Mi nota: Imprescindible para conocer mejor este capítulo (esta nota al pie) de nuestra Historia.

Les recomiendo absolutamente esta larga entrevista que Reverte concede a El País.

[Libro] When genius failed (2007-38)


Título: When Genius Failed: The Rise and Fall of Long Term Capital Management
Autor: Roger Lowenstein
Tema: Economía, Historia
Editorial: Random House
Páginas: 288
ISBN: 978-0375758256
Idioma: Inglés

Nuevo libro de aventuras y desventuras financieras. Long Term Capital Management (LTCM), que sería algo así como “Gestión de capital a largo plazo”, fue un fondo de inversión creado en 1994 por John Meriwether, un trader del banco de inversión Salomon Brothers. El fondo contaba con los mejores cerebros en el mundo de las finanzas, incluyendo a dos premios Nobel en economía. Comenzó dando los mayores beneficios de todos los fondos del mundo, obteniendo más y más rentabilidad sin aparente esfuerzo. Y cayó, arrastrado por los mercados en huida de la crisis, arrastrando consigo a inversores

Meriwether trabajaba en arbitraje de bonos. El arbitraje en finanzas no es lo mismo que en otros lados. Decimos que existe arbitraje cuando es posible hacer un conjunto de operaciones (compras y ventas) que sin riesgo alguno nos proporcionan beneficio, aprovechando pequeñas discrepancias en un mismo bien en diferentes mercados o en dos bienes en un mismo mercado.

Un ejemplo tonto de arbitraje es el siguiente: imaginemos que en Londres un dólar cuesta media libra. Sería de esperar que en Nueva York una libra costara dos dólares, para que los precios fueran equivalentes. Pero imaginemos que en los EEUU una libra cuesta tres dólares. Entonces yo vendo una libra en NY por 3 dólares y con esos tres dólares me compro una libra y media en Londres. Acabo de ganar media libra aprovechando un desajuste en los mercados. Soy un arbitrajista :) Por supuesto, los arbitrajes que hoy existen son mucho más complejos, pero nos da una idea.

Tras constatar que él y su grupo de arbitraje de bonos eran los principales generadores de ingresos del banco y tras ser despedido (animado a despedirse) por culpa de una metedura de pata de un subordinado, Meriwether decide montar su propio fondo de inversión, a lo bestia. Recluta a los mejores teóricos del mundo de las finanzas, presiona salvajemente a los bancos para obtener un capital inicial y se lanza al mercado con casi 2000 millones de dólares obtenidos de los 100 socios con los que contaba el fondo.

El método mediante el que LTCM ganaba dinero era aprovechar pequeños desajustes en el mercado de bonos, al principio. Pero estos pequeños desajustes no daban demasiado dinero. la manera en que LTCM conseguía verdaderas cantidades de dinero era el apalancamiento: con 500 dólares puedes comprar, pongamos, 1 acción de Google. Pero con esos mismos 500 dólares puedes comprar una opción sobre Google, que te da derecho a comprar o vender cien acciones de Google. El apalancamiento permite operar mayor volumen con menos dinero. Tiene sus peligros, pues tanto las ganancias como las pérdidas se multiplican.

LTCM iba apalancada al máximo, a veces llegando al estar operando con un volumen 100 veces mayor que el dinero de que disponía (apalancada 100 a 1). Cuando las cosas fueron bien, los tres primeros años, los beneficios fueron espectaculares y consiguieron aún más dinero de los inversores. El problema se desató con la crisis asiática del 97 y la de Rusia en el 98, lo que hizo que los inversores dejasen de comportarse como los modelos matemáticos predicen y se fueran todos a los bonos del estado, lo menos arriesgado que hay. LTCM perdió casi 5000 millones de dólares, todo su capital, en unas pocas semanas. Sólo la salvó una acción desesperada del gobierno americano, que reunió a los principales bancos de Wall Street para que entre todos compraran la deuda del fondo.

Las operaciones del fondo terminaron siendo rentables. El problema es que cada día que no lo eran, LTCM perdía cientos de millones de dólares. Con la nueva inyección de fondos de los bancos, se superó el momento crítico y las operaciones volvieron a sus valores esperados. Pero los creadores de LTCM ya no eran dueños de la empresa. Eran los bancos.

Toda la historia es como una inmensa máquina de relojería, que se dirige inexorablemente al desastre. Recuerda a aquel individuo que se tiró de la azotea de un rascacielos, y se le oía decir, al pasar por cada piso: “Por ahora todo va bien, por ahora todo va bien…”. LTCM tenía un modelo de mercado perfecto, aleatorio, matemático. Pero no contó en sus previsiones con el hecho de que en tiempos de riesgo todos los inversores huyen de las operaciones arriesgadas, dejando de ser aleatorios y lanzándose en la misma dirección. Hizo falta una crisis económica mundial para tumbar a LTCM, pero estas crisis no son tan infrecuentes.

El libro está muy bien, es muy didáctico y cuenta multitud de detalles, tanto técnicos como personales de los protagonistas. EL caso LTCM levantó gran revuelo en los EE.UU. en 1998 porque parecía que el gobierno acudía a salvar a una empresa de inconscientes que habían invertido por encima de sus posibilidades. En realidad, las operaciones de LTCM eran de un volumen tal que si los EE.UU. no hubieran intervenido probablemente otros bancos se habrían ido al hoyo con ellos, creando una crisis aún mayor.

Mi nota: Muy interesante.

Vidrios y bordes verdes

Disculpen la aliteración en el título, pero es que venía al pelo. David nos pregunta:

Buenos días Remo :-)

Me encanta el blog por esa forma sencilla y amena de acercar la ciencia a gente curiosa como nosotros… No sé si lo que viene será una consulta CPIera pero ahí va…

Leyendo la entrada sobre retrovisores me dio por preguntarme el porqué algunos cristales se ven verdes en el canto tal y como se ve en la foto que te adjunto, pero luego de frente son transparentes.

Vidrio-verde-1.jpg

Por lo que comprobé, no se debe al reflejo del entorno, no me explico cómo sucede esto.

Un abrazo.

Luis: Respondiendo a tu pregunta acabaremos hablando de los atardeceres. Lo bonito de la ciencia es que muchas veces el mismo mecanismo sirve para explicar fenómenos muy dispares.

Ante todo, una precisión: En física y química, un cristal es un material con una estructura atómica ordenada, que se repite regularmente. La sal de mesa, NaCl (cloruro de sodio) es un ejemplo de cristal. Nuestras ventanas no son cristales, puesto que sus moléculas están ordenadas al tuntún. Son vidrios.

El vidrio es un sólido amorfo (sin estructura atómica ordenada, como acabamos de ver) compuesto en su mayor parte por sílice, que es óxido de silicio (SiO2). Básicamente, arena de playa fundida, para que nos entendamos, y enfriada muy rápidamente para que no se ordenen su moléculas mientras se enfría. El vidrio, además de la sílice, lleva en su interior óxidos metálicos que son responsables en gran parte tanto de su comportamiento ante la luz (qué colores deja pasar y cuáles no) como de sus propiedades mecánicas (resistencia al calor y a los impactos). Estos óxidos metálicos se añaden en parte para conseguir propiedades deseadas en el vidrio y en parte para abaratar y simplificar el proceso de manufacturación. El cuarzo fundido (sílice) es bastante fastidiado de manipular, hay que calentarlo un montón para fundirlo y es bastante caro. Al vidrio común se le añaden bastantes de estos compuestos:

Intervalos de composición frecuentes en los vidrios comunes
Componente Desde … % … hasta %
SiO2 (Óxido de silicio) 68,0 74,0
Al2O3 (Óxido de aluminio) 0,0 4,0
Fe2O3 (Óxido férrico) 0,0 0,45
CaO (Óxido de calcio) 9,0 14,0
MgO (Óxido de magnesio) 0,0 4,0
Na2O (Óxido de sodio) 10,0 16,0
K2O (Óxido de potasio) 0,0 4,0
SO3 (Óxido sulfúrico) 0,0 0,3

Hay muchos tipos de vidrios. Un montón. Desde el vidrio común de ventana, llamado “vidrio sódico cálcico” por ser los óxidos sódico y cálcico sus principales aditivos, pasando por el Pyrex, que tiene borosilicatos (sompuestos de silicio y boro) en su interior que hacen que resista mejor los cambios de temperatura, hasta el cristal antibalas, que no es en realidad un vidrio al uso sino que está hecho de policarbonato.

Nos vamos acercando a nuestro destino. Los responsables del color verdoso de los bordes del vidrio son los óxidos de hierro, que absorben algunos colores (los azules y rojos) y dejan pasar más los que están cerca del verde. Así, la luz del sol, que podemos suponer que es blanca para nuestro uso (no lo es, y de hecho el pico de emisión está en el amarillo-verde, pero de momento lo aparcamos), al atravesar el vidrio, pierde parte de sus componentes azul y roja y queda un poco “enverdecida”. El efecto es tenue, pero medible. En un espectro de transmisión (en la gráfica de la izquierda) del vidrio común podemos apreciar que por poquito la longitud de onda que más se transmite es la de 550 nanómetros (nm), que es precisamente nuestro color verde:

espectro vidrio.gif

“¿Estás diciendo que la luz que atraviesa una ventana queda verde? Pues yo no lo noto”, podrás decir. “Y además aún no has hablado de los bordes”. A ello vamos. La luz que atraviesa un vidrio común queda enverdecida, pero muy poquito, porque ha atravesado sólo medio centímetro de vidrio, que es un grosor estándar. Sin embargo, cuando ves la luz que viene del borde del vidrio, estás viendo luz que ha entrado por el otro borde, por lo que ha atravesado mucha más longitud de vidrio y ha ido perdiendo mucho más sus componentes azul y roja. Ésta es la explicación básica.

Y para comprobarlo, podríamos poner muchas láminas de vidrio juntas y comprobar que cuanto más vidrio atraviesa la luz, más verde se vuelve. A ello me puse, apilando unas cuantas láminas de vidrio en escalera con la ayuda de Juanjo y Miguel, compañeros del laboratorio (¡gracias!). Los resultados saltan a la vista, nunca mejor dicho; a medida que la luz va a travesando más cantidad de vidrio, más verde se va poniendo. La pared blanca tras el primer vidrio sigue pareciendo blanca, aunque podemos ir observando el cambio con claridad (clic para ampliar):

vidrio-verde-2-s.JPG

vidrio-verde-3-s.JPG

¿Y por qué la luz que sale por un borde tiene que haber entrado por el otro? Pues porque el vidrio, al ser un medio poco dispersivo, más o menos mantiene la luz en su trayectoria sin esparcirla por el interior. Si un rayo de luz entra por una cara, saldrá por la otra sin que una cantidad apreciable de luz rebote por el interior. Y si entra por un borde, seguirá hasta salir por el otro sin que una cantidad apreciable salga por las caras principales.

Por último, hablemos de los atardeceres. Hace poco enlacé a Malaciencia y su explicación del color del cielo. La luz del sol es blanca, o así la consideramos para nuestros propósitos. El aire dispersa la luz en todas direcciones, pero dispersa más la luz de alta frecuencia (azules y violetas) que la de baja frecuencia (naranjas y rojos). Cuanzo la luz del sol pasa por el cielo por encima de nuestras cabezas, el azul es más dispersado en todas direcciones y por eso vemos el cielo azul. Si miramos al sol, lo veremos menos azulado de lo que realmente es, pues el aire nos ha ido quitando la luz azul. A mediodía, cuando el sol está alto, no es sin embargo fácil de apreciar. Se ve mucho mejor cuando el Sol está bajo en el horizonte y hay mucha más capa de atmósfera entre él y nosotros. Ahí se ve que ha ido perdiendo los azules y quedan los rojos.

Aunque el mecanismo por el cual un vidrio “enverdece” la luz que lo atraviesa es la absorción y el mecanismo mediante el que el aire enrojece la luz que lo atraviesa es la dispersión (algo de absorción hay, pero menos), el resultado final es el mismo: la luz que atraviesa ambos medios sufre cambios en su color, y estos cambios son más acusados y perceptibles cuanto mayor sea el grosor de material que atraviese.

Para leer más:

1.- Wikipedia: vidrio
2.- Foro CPI: vidrio
3.- Foro CPI: ¿Por qué las botellas de vino son verdes?

Página 3 de 17712345...102030...Última »