CPI (Curioso pero inútil)

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Debate sobre el estado de CPI

Buenos días, estimados lectores.

Lo prometido es deuda. Abro una sesión informativa con algunos temas que creo que podrán interesarles, referentes a esta página y al humilde escribidor que desde ella les atormenta.

1.- Estamos de vuelta con ganas de quedarnos. Ante todo, gracias por estar ahí, por sus correos tanto de apoyo como de crítica inclemente, y por haber tenido paciencia con este padre novato que necesitaba dormir.

2.- EL DESAFÍO CPI 2.0. No me olvido. He dado mi palabra y saldrá adelante. A la crónica falta de tiempo que padezco se añade el hecho de que esta segunda edición del desafío es en sí misma un desafío de edición. Si pusiera todos los vídeos uno detrás de otro como en la primera parte, tendríamos más de media hora de vídeo. Como creo que estamos de acuerdo en que media hora es excesiva, ando con “soluciones creativas”, que mejoran el resultado final pero que me hacen ir más despacio. Mi objetivo es publicar el vídeo antes que el Gran Matt, que lo hará el 21 de junio. Trabajo con esa fecha límite. No sé si lo conseguiré, pero les prometo que lo intentaré. Por cierto, parece ser que los españoles fuimos los más numerosos y entusiastas de todos los que han bailado con él en su periplo, según declaraciones realizadas por Matt a una corresponsal de CPI en México DF (tras el baile correspondiente, claro).

3.- Para no agobiarme ni agobiarles con mi frecuencia de publicación, pondré el listón facilito (para mí) al principio: 1 entrada a la semana, más los libros que vaya leyendo. Si veo que puedo ir a más, iré a más; si no, me mantendré feliz con mis 4 entradas al mes. Espero que les baste, estimados lectores.

4.- Mis niños están muy guapos :) (tenía que decirlo, orgullo de papá).

5.- Y eso es todo. Mañana, libros. Nos leeremos más regularmente a partir de ahora. Gracias de nuevo por su presencia.

Otra de Mark Twain

Las noticias sobre mi muerte han sido exageradas

Mark Twain, en una carta al New York Journal, que había publicado erróneamente la necrológica del genial autor.

Por cierto, MT ha ilustrado CPI con su presencia en más de una ocasión:

Las edades del Hombre (cita).

Diarios de Adán y Eva (libro).

Cuentos humorísticos (libro).

El hombre que corrompió a una ciudad (libro).

:)

Devolviendo el golpe

Toc, toc. ¿Queda alguien en la sala? ¿Si? Me alegro :) Volvamos poco a poco a la normalidad.

Nacho nos pregunta:

Buenas, hoy jugando al fútbol me ha venido una duda que me carcome en estos instantes:

¿Por qué cuando chutamos un balón de fútbol alcanza muchas más velocidad si este nos viene en sentido contrario, que si éste está quieto?

Sin pensarlo en profundidad la idea es que si te viene en sentido contrario tienes además que contrarrestar esa fuerza para mandarlo en sentido opuesto, y por tanto ocurriría al revés, pero en la práctica no es así.

Gracias y larga vida a CPI ^^

En efecto, Nacho ,es un efecto que supongo bien conocido entre amantes de deportes de pelota varios, entre los que también está el tenis: la respuesta a un mandoble del oponente suele salir de nuestra raqueta mucho más “fuerte” (a más velocidad) que un golpe dado con la pelota quieta con respecto a nosotros.

Responderé a tu pregunta con otra pregunta, Nacho: ¿Por qué un balón que rebota contra una pared llega más lejos cuando viene contra ella muy rápido, si lo comparamos con otro balón que llega “llorando”? La pared no es sospechosa de participar dando efecto al balón o nada parecido, ni siquiera una humilde patadita. La respuesta está en tres palabras: energía potencial elástica.

Antes de meternos en harina, hay que demostrar un postulado básico para nuestra tesis. Llamemos a un invitado que nunca nos ha fallado en esta página y al que pocos esperaban ver en una entrada como ésta. Invoquemos a Albert Einstein. Einstein, en su Relatividad Especial o restringida (la primera, la de 1905, la de E=mc2), afirmó que nada puede viajar más rápido que la velocidad de la luz en el vacío. Una de las consecuencias de esta afirmación es que no existen los cuerpos incompresibles. En efecto, todo cuerpo que choque con otro sufrirá algún grado de deformación, ya sea temporal (cuerpos elásticos) o permanente (cuerpos inelásticos o plásticos). Veamos por qué:

Imaginemos una pelota que choca contra una pared. Imaginemos que la pelota está hecha del material más duro del Universo, un material cuyos átomos están tan fuertemente ligados entre ellos que no hay fuerza humana que consiga separarlos. Lancemos esa pelota contra una pared. La velocidad da igual.

La parte delantera de la pelota, cuando entra en contacto con la pared, sufre una fuerza que la frena. Es posible que la pared se rompa, es posible que no, pero lo que nos importa es que la pared contra la que choca la pelota la está frenando. Los primeros en notar el frenazo son los átomos “de delante” de la pelota. Esos átomos notan la fuerza de la pared, se desaceleran e interaccionan con los átomos de la pelota que vienen detrás, frenándolos a su vez…

El caso es que la velocidad a la que se van desplazando estas interacciones entre los átomos de la pelota nunca podrán superar la velocidad de la luz (si pudieran superarla, podríamos fabricarnos un telégrafo morse que transmitiera impulsos vibratorios a velocidad superlumínica, cosa imposible según las leyes conocidas de la física), por lo que los átomos del final de la pelota seguirán moviéndose hasta que la onda de compresión les alcance. ¿Y qué pasa cuando a un sólido se le van frenando los átomos de delante mientras los de detrás siguen moviéndose a la velocidad inicial? Que se deforma, por compresión. Vámonos al bar, que en una servilleta queda todo más pulcro:

No existen los cuerpos incompresibles
Servilleta 1: La pelota siempre se deforma. La pared, por dura que sea, también se deforma (efecto no mostrado aquí).

Así pues, hemos empezado demostrando que al pegarle un neque a un cuerpo, éste se deforma. Ahora nos acercamos al proceso de pegarle una patada a un balón:

1.- En un primer momento, el pie, que suele tener una velocidad de entre 15 y 20 m/s, entra en contacto con la pelota. Se produce la primera deformación a medida que el pie sigue avanzando y la pelota no se mueve muy rápido todavía.

2.- En una segunda parte, la deformación alcanza su máximo, la pelota va cada vez más rápido y alcanza la velocidad del pie.

3.- En una última etapa, la pelota llega a moverse más rápido que el pie y sale disparada ayudada por la energía elástica que ha almacenado al deformarse, que la propulsa, apoyándose en el pie, para abandonar el contacto con éste a una velocidad mayor que la del propio pie (hasta 38 m/s, unos 140 km/h, si uno es Roberto Carlos).

4.- El Robocop :)

Una gráfica, sacada de un estudio más serio (pero no por ello menos entretenido) sobre los disparos en el fútbol (véase la sección de bibliografía al final del artículo), lo resume:

Velocidades-y-fuerzas-chut.jpg
Gráficas de la fuerza ejercida sobre el balón (en rojo) y la velocidad del mismo comparada con la velocidad del pie que lo impulsa (en azul). Nótese que el balón alcanza la velocidad del pie antes de que éste deje de golpearlo, y comienza entonces la expansión que propulsará al balón aún a mayor velocidad.

Una pelota de fútbol que llega a nosotros a gran velocidad posee, si despreciamos su rotación, una cierta cantidad de energía cinética, que depende tanto de la masa como de la velocidad de la pelota. Cuando esa pelota choca contra un obstáculo, o sea, nuestro pie, que avanza hacia ella, la energía cinética que poseía el balón se convierte en energía potencial elástica, sumándose a la energía que le proporciona nuestro pie y provocando una compresión mayor del balón. Al liberar mayor energía en la compresión, el balón es equivalente a un muelle más comprimido, que saltará más lejos cuando lo liberemos que un muelle poco comprimido.

¡Ojo! ¡Nuestro pie también se comprime! Los tejidos y huesos de nuestro pie que entran en contacto con el balón sufren una compresión también. El grado de compresión depende de las masas relativas y la velocidad del choque. Por eso no es lo mismo golpear un balón de fútbol que un bolardo :)

En este vídeo [.wmv, 225 KB], que no pongo por cuestiones de copyright, se puede apreciar la deformación de la pelota

La energía potencial elástica también ayuda a explicar por qué se suele llegar más lejos al chutar dándole un punterazo al balón. La puntera del pie, al ser de menor superficie que el empeine, provoca mayor presión, lo cual deforma más el balón, que adquiere algo más de energía elástica que si le damos con todo el pie. Los buenos futbolistas le dan con el empeine para controlar la dirección y el efecto, pero con un punterazo se puede alcanzar mayor distancia.

Y eso es todo, Nacho. Resumiendo, cuando un balón llega a toda velocidad hacia ti ya trae una energía (cinética). Al chutarlo, el balón se comprime más que si estuviera quieto, por lo que almacena mayor cantidad de energía potencial elástica, que libera de nuevo al rebotar, alcanzando una mayor distancia.

Para leer más:

1.- Kick-off. The Physics of kicking a soccer ball [.pdf, 453 kB]

[Libro] El rebaño ciego (2008-2)

Decíamos ayer

Título: El rebaño ciego
Autor: John Brunner
Tema: Ciencia ficción, Ecología
Editorial: Grupo AJEC
Páginas: 439
ISBN: 978-84-96013-36-0
Idioma: Español
Traductor: Manuel de los Reyes

Los amigos del grupo AJEC me mandaron esta novela, que comento gustosamente, con retraso, sí, pero gustosamente.

El rebaño ciego está escrita en 1972, y eso hay que tenerlo presente a lo largo de la novela, muchas veces, porque parece una novela escrita el año pasado. John Brunner (1934–1995) construye aquí un vasto mosaico de lo que puede llegar a ser el mundo si se sigue abusando de la contaminación desaforada.

Entendámonos. No llega del todo a ser un libro catastrofista al estilo “arrepentíos pecadores”, y al mismo tiempo nos muestra el peor panorama posible para la raza humana en un mundo gris, contaminado, tóxico y dañino. La novela narra las vidas de unas decenas de personajes que intentan básicamente sobrevivir en unos EE.UU. (el autor es británico) donde hace mucho tiempo que no se puede ir a la playa, donde hace demasiado tiempo que no se puede salir a la calle sin mascarilla, donde las plagas son inmunes a la inmensa mayoría de los insecticidas, que de tanto usarse mal las han inmunizado. Un mundo horrible, muy bien descrito, sin sentimentalismos, son simples descripciones de cómo son (serían, según el autor) las cosas.

La novela gira en torno a Austin Train, sin llegar a él, pues aparece muy poco. Austin Train es un ecologista al que la sociedad ha puesto en el ojo del huracán sin que él mismo estuviera muy por la labor. Miles de personas se autodenominan los trainitas y emprenden acciones de guerrilla urbana por todo el país, para intentar que la gente deje de usar coches que contaminan, o que dejen de usar productos en cuya elaboración se contamina más de la cuenta.

Uno de los pasajes tragicómicos de la novela tiene lugar cuando un grupo de trainitas secuestra al hijo de una multinacional y como único castigo le dan a beber agua del grifo. Esto equivale casi a condenarlo a muerte.

El único fallo “clamoroso”, a pesar de tratarse de una novela, es que el autor habla de que de un tiempo a esta parte cada vez hay más terremotos en Denver, dejando caer que se debe a la mano del hombre. Ni siquiera en una obra de ciencia ficción soft queda bien.

Por lo demás, cuesta a veces seguir la vertiginosa historia, que salta con enorme vitalidad entre personajes que al principio nada tienen que ver entre ellos. Pero está muy bien escrita y el autor da multitud de argumentos –sin darlos explícitamente, sino describiendo sus efectos en un futuro cercano– para poner cuidado en el uso que hacemos de los recursos naturales. Es un libro ecologista escrito cuando Greenpeace estaba aún en pañales.

Mejor aún, viendo el estupendo estilo de esta novela, a uno le entran muchas ganas de leer otros libros del mismo autor como Todos sobre Zanzíbar, sobre la superpoblación mundial, y El jinete de la Onda de choque (1969), en el que se profetiza, cosa muy poco común, la aparición del ordenador personal y se habla de “hiperenlaces” y “multimedia”. Recuerden, 1969.

Mi nota: Muy recomendable.

[Libro] Nueve meses de espera (2008-01)

Título: Nueve meses de espera. La guía definitiva del embarazo, el parto y el postparto.
Autor: Josefina Ruiz Vega y Mª Concepción Díez Rubio
Tema: Medicina
Editorial: Temas de hoy
Páginas: 471
ISBN: 978-84-8460-383-0
Idioma: Español

[En realidad este libro lo acabé de leer en 2007, pero como ya publiqué la lista, pues lo meto en 2008]. Como no podía ser de otra manera, estimados lectores, durante el embarazo de los pequeñajos cayeron en mis manos algunos libros sobre “cómo prepararse para ser papás”. Prometo no darles la barrila comentando todos los que leí. Sólo escojo el que a mi juicio es el mejor, con diferencia. Aprovecho para darle mil gracias a Petisuis, que fue quien me recomendó (y me prestó) el libro. Gracias, guapa :)

Pocas cosas me vienen a la cabeza cuando se trata de comentar un libro “de autoayuda”, o cual sea la categoría en la que caen este tipo de libros. Lo único que puedo decirles es que cuando a Maite “le dolía aquí”, el libro tenía la respuesta, genialmente explicada, de manera muy comprensible y relacionándola con otras cuestiones que también acabaron surgiendo. Pocas veces he consultado un libro con la seguridad de que encontraría lo que necesitaba, y que lo comprendería del todo (tal vez la Wikipedia podría aproximarse, pero al ser ésta una cuestión tan personal, lo pongo por encima en mi ránking de “sitios chachis donde buscar información”).

No hay mucho más que decir. La información está ordenada por la cronología del embarazo (semanas, trimestres y esos extraños sistemas no internacionales que todos empezamos a usar durante el embarazo) y habla de tooodas las posibles afecciones, molestias, consejos, trucos y demás sucesos que acaecen normalmente durante un embarazo. Hay un capítulo especial de embarazos múltiples, cosa que agradecí muchísimo.

Si se han quedado embarazados, estimados lectores (los hombres también cuentan, por supuesto, como embarazados consortes), este libro les va a ser de gran ayuda. A mí me lo fue. Mi nota: Imprescindible si está usted embarazada o cree que pudiera estarlo :)

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