CPI (Curioso pero inútil)

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Consultorio CPI: Moscas y trenes

Cheli nos pregunta:

Bien, entre el aluvión de preguntas y cuestiones que tenéis para atender, me gustaría por favor, ver si pueden dedicar unos minutos al siguiente problema:

Supongamos una mosca que va volando sobre una vía de tren, en sentido Norte-Sur. La mosca, como es natural, vuela a una velocidad muy reducida, pero para facilitar el asunto digamos que vuela a 1km/hora. En la misma vía de tren, avanza, como no, un tren, en sentido Sur-Norte.

En un momento dado, y como era de esperar, el tren impacta con la mosca, llevándosela por delante. Bien, es este momento el que quiero analizar detenidamente.

La mosca, va avanzado con una velocidad constante hasta el momento que choca con el tren. Suponemos un movimiento en linea recta puro. Bien, al producirse el choque, la mosca, midiendo tiempos infinitamente pequeños, tiene que perder toda su velocidad, vamos, pasar de 1km/h en sentido N-S a 0 Km/h, para luego acelerar en sentido S-N hasta ponerse a la velocidad del tren. Ya que no existe la aceleración espontanea, esto ha de tomarse como cierto, todas las partículas de la mosca, han tenido que sufrir una pequeña deceleración primero y una gran aceleración después.

Bien el problema viene dado porque dos cuerpos en movimiento y pegados el uno al otro, comparten la misma velocidad y aceleración. En el momento en el que chocan la mosca y el tren, estos quedan pegados y han de compartir la misma velocidad y aceleración. Como he expuesto anteriormente, la mosca, pasa por un momento de velocidad 0, como en ese momento la mosca ya esta pegada al tren, por lógica, ¡el tren ha de haber pasado por un momento de velocidad 0!

¿Por qué, qué es lo que falla?

Bueno, espero que podáis dedicarle un poco de tiempo al asunto y explicarme el proceso completamente. ¡Muchas gracias!

Esta pregunta tiene ya un largo recorrido. Se suele poner como ejemplo para estudiar límites y derivadas. O, por lo menos, a mí me la contaron en el colegio cuando dábamos esos temas.

Ante todo, una precisión. Dices que “las partículas de la mosca han tenido que sufrir una pequeña deceleración primero y una gran aceleración después”. Eso no es correcto. La aceleración que sufren es siempre la misma. Lo que ocurre es que están poco tiempo yendo hacia delante y mucho tiempo yendo hacia atrás. Imagina que tiras una pelota hacia arriba en el borde de un acantilado. La pelota subirá un poquito, se acabará parando y caerá por el acantilado cada vez más rápido. Durante todo ese tiempo, la aceleración que sufre la pelota es la misma: 9,8 m/s2 hacia abajo. Sin embargo, la velocidad cambia de signo. Pero no la aceleración, ojo.

Volviendo a nuestro problema, hay dos maneras de enfocarlo: la matemática y la física. Vamos a ver las dos.

En primer lugar, simplifiquemos al máximo (esta forma de plantear el problema es a lo que llamo “la manera matemática”): Supongamos que la mosca y el tren son dos puntos matemáticos (el tren será un punto más gordo que la mosca :) ). En el instante anterior a la colisión la mosca va hacia el sur y en el instante posterior a la colisión la mosca va hacia el norte, pegada al tren. ¿Qué les pasa a la mosca y al tren en el instante mismo de la colisión?

Podemos verlo mediante una gráfica. O mejor, mediante dos gráficas (no se me asusten, estimados lectores). En la primera gráfica representamos el tiempo en el eje X (horizontal) y la posición en el eje Y (vertical). Vemos que antes de la colisión la posición crece según pasa el tiempo (la mosca avanza) y justo después de la colisión la posición disminuye con el tiempo (la mosca retrocede).

Mosca-tren-posicion-s.jpg

En física y en muchas otras ramas del conocimiento, cuando queremos estudiar cómo varía una magnitud con respecto a otra, utilizamos una cosa (un ente matemático) llamada “derivada”. La derivación es algo que seguro que muchos de ustedes han estudiado, estimados lectores, porque aunque sean de letras, creo, han tenido contacto con ella en el bachillerato.

La velocidad se define como la variación de la posición con respecto al tiempo (igual que la inflación se define como la variación del precio de las cosas con respecto al tiempo). O sea, que si queremos estudiar la velocidad de la mosca, tenemos que derivar la anterior función con respecto al tiempo. Derivamos y pintamos la derivada. Y aquí llega lo chungo:

Mosca-tren-velocidad-s.jpg

Vemos en la anterior gráfica que hasta el choque la velocidad de la mosca es positiva y después del choque la velocidad es negativa. En el instante del choque ¡no hay velocidad definida para la mosca!. La derivada de la función posición nos queda como una función con un “agujero” en el instante del choque. Técnicamente diremos que la función velocidad tiene una discontinuidad de primera especie en el punto del choque debido a que la función posición es no derivable en el momento del choque.

Matemáticamente y con las suposiciones iniciales que hemos hecho, este problema no tiene solución. La mosca pasa instantáneamente de ir hacia el sur a ir hacia el norte, contradiciendo la hipótesis inicial de que en algún momento tendría que estarse quieta. La aceleración en este punto sería infinita, lo cual es una violación de las leyes de la física. El tren disminuye un poquito su velocidad, por la conservación del momento lineal, y la mosca se acopla a él de manera instantánea.

Está visto que hemos simplificado demasiado el problema. Si se plantea así, con cuerpos rígidos al estilo de puntos matemáticos, nos perdemos la chicha del problema. Veamos ahora lo que pasaría si metemos más física en el asunto.

Para empezar, ahora tanto el tren como la mosca son cuerpos extensos. En el instante en que la primera capa de moléculas de la mosca golpea con la primera capa de moléculas de la ventanilla delantera del tren, esta primera capa de moléculas de la ventanilla se detiene. Incluso, si la mosca es lo suficientemente gorda, podría viajar hacia atrás por culpa del impacto, visto por alguien en la vía. Detrás de la primera capa de átomos de la ventanilla viene otra capa más, y luego otra… todas se van comprimiendo, aunque cada vez menos, porque la energía del choque con la mosca se va disipando en forma de rozamiento entre los átomos del vidrio. Al mismo tiempo, las moléculas de la desdichada mosca se van comprimiendo también, unas contra otras. El problema es que los seres vivos no son demasiado elásticos, y muy probablemente el impacto contra un tren que viene de frente supere el límite de elasticidad de los materiales que componen a la mosca, que no recuperará su forma inicial tras el choque.

Una vez que toda la mosca ha terminado de impactar contra la ventanilla, nos encontramos con un montón de moléculas de vidrio [ arena de sílice (SiO2), carbonato sódico (Na2CO3) y caliza (CaCO3)] que forman el cristal del tren y que están más comprimidas por culpa del impacto. Las fuerzas entre átomos harán que de nuevo éstos se vayan separando. Por causa de la elasticidad del vidrio (o de cualquier otro material), al expandirse para recuperar sus posiciones originales, los átomos “se pasarán de frenada” y se quedarán un poco más separados que al principio, volviendo de nuevo a acercarse e iniciando una breve vibración en la que toda la red molecular oscila. Estas vibraciones se transmiten a los átomos del aire que golpean la ventanilla y producen sonido (que no es más que una variación de la presión del aire, provocada por un objeto que vibra o se mueve). Ese sonido es el “¡paf!” que oímos cuando la mosca se estampa en el cristal.

insectos-vs-parabrisas.jpg
Insecto contra parabrisas. Gana el parabrisas. (vía Microsiervos)

La vibración se transmite también lateralmente, hasta los soportes de la ventanilla, que la transmiten a la estructura que soporta a esos soportes, que la transmite por la locomotora, que la transmite… Si no hubiera pérdidas de energía, todo el tren experimentaría una onda de choque que lo recorrería de locomotora a vagón de cola. Pero la energía que le transmite la mosca a la ventanilla difícilmente será medible en la propia estructura metálica de la locomotora. Si pusiéramos “sismógrafos” en el cristal, en el marco del cristal y en un punto cualquiera del interior de la cabina de la locomotora, el choque probablemente sería medible en los dos primeros sitios, pero no en el tercero. La energía aportada por la mosca se disipa rápidamente.

El resultado final es que, en efecto, el tren va un poquito más despacio tras el choque con la mosca y la mosca va a la velocidad del tren (si hacemos numeritos con una mosca de 1 gramo a 1 m/s y una locomotora de 100 toneladas a 30 m/s (=108 km/h), la velocidad de la locomotora disminuye en 0,0000003 m/s). Todos los átomos de la mosca han pasado por un punto de velocidad cero, pero sólo algunos puntos del tren, en la zona frontal de la ventanilla, han hecho lo mismo (comprimiéndose porque los átomos de detrás no lo han hecho, y generando así una compresión que al volver a su posición inicial crea el sonido que oímos al estamparse la mosca).

Para saber más:

1.- Why don’t penguins’ feet freeze, de MIck O’Hare (ed.).
2.- Discontinuidades (Wikipedia).
3.- Límite de elasticidad (Wikipedia).
4.- Composición del vidrio (Wikipedia).

[Libro] Why don’t penguins’ feet freeze? (2007-15)



Título: Why don’t penguins’ feet freeze?
Autor: Mike O’Hare (Editor)
Tema: Divulgación científica CPIera 😉
Editorial: Profile Books
Páginas: 236
ISBN: 1-86197-876-6
Idioma: Inglés

Segunda parte del grandísimo libro ¿Hay algo que coma avispas?, que recientemente comentamos en CPI. Son preguntas y respuestas que hacen y dan los lectores de la sección “La última palabra” (The last word) de la revista New Scientist .

Y, de nuevo, la lectura es absolutamente adictiva. ¿Por qué salen las canas? ¿Por qué lloramos al pelar cebollas? ¿Por qué la mayoría de los perros tienen la nariz negra? ¿El efecto placebo siempre es bueno o hay efecto placebo negativo? ¿Por qué hacen tanto ruido al agitarlas las bolsas de plástico del supermercado? ¿Cómo funcionan las gafas que se oscurecen con la luz? ¿Por qué la barandilla de las escaleras mecánicas casi siempre va a velocidad distinta de la escalera? Si me pierdo en un supermercado, ¿Cuál es la mejor estrategia para encontrarme de nuevo con mi acompañante: quedarme quieto o empezar a recorrer los pasillos?… Así hasta 115 preguntas interesantísimas.

Se lo aseguro, estimados lectores. Fue empezar a leer y no poder parar. Y este es un libro que hay que releer, pues está lleno de información CPI. Me encanta.

Si no les gusta leer en inglés, espero que en breve lo traduzcan al español. Le he mandado un correo al traductor del anterior libro, que suele traducir todos los libros de ciencia de RBA, para ver si me puede dar la pista.

Actualización (4-6-2007): Me responde muy amablemente J.M. Álvarez Flórez, traductor del anterior libro de esta serie, que RBA ha comprado los derechos de éste, y que probablemente para primeros del año que viene lo tengamos en castellano. Era de esperar :)

Mi nota, nada sorprendentemente, es Imprescindible

¿Quieres bailar con Matt Harding?

Si no tienes tiempo, aquí va un breve resumen de la entrada:

Bailaremos el sábado 9 de junio a las 15:00. Será en la Plaza Mayor de Madrid. Quedaremos bajo [el culo de] el caballo de Felipe III.

Por favor, escribe a dancewithmatt [arroba] gmail [punto] com si piensas venir y dinos cuánta gente crees que vas a traer. Nos dará una idea del total de personas que debemos esperar.

Estimados lectores:

Por si hay alguien que no conozca a Matt Harding, de quien hemos hablado unas cuantas veces en CPI, se lo presento. Es un noreteamericano de Seattle que se fue a dar la vuelta al mundo. Hay mucha gente que hace eso. Lo que distingue a Matt es que se grabó haciendo un baile tontorrón delante de cada monumento representativo de los países que visitaba. Y luego los puso todos juntos y los subió a Youtube con una música molona de fondo. ¿El resultado? La fama en Internet:

Tras este viaje, llega lo bueno. Una empresa de chicles le ofrece financiarle un segundo viaje, más largo que el anterior, a cambio de poner su logo en el vídeo. Matt acepta. ¿El resultado? 39 países visitados y otro pedazo de vídeo:

Matt también sacó un vídeo de tomas falsas:

En CPI admiramos sus aventuras, por lo que decidimos hacerle un homenaje colectivo. Primero convocamos a nuestros lectores:

Y aquí el resultado final, con gran éxito de crítica y público:

¿Y ahora? Ahora Matt ha conseguido dinero para un tercer viaje alrededor del mundo, esta vez a lo grande. Va a visitar todos los continentes y lo que busca en este tercer periplo panterráqueo es conseguir que cuanta más gente mejor baile junto a él en cada país.

Matt ha enviado este correo para que quien quiera lo difunda. Se trata de la convocatoria oficial del baile. Les traduzco libremente y con algún añadido, estimados lectores.

En breve iré a Madrid, España, para grabar una toma de mi muevo vídeo de bailes. Ésta es una invitación para que vengas y te unas a nosotros.

Bailaré el sábado 9 de junio a las 15:00. Será en la Plaza Mayor de Madrid. Quedaremos bajo [el culo de] el caballo de Felipe III.

Os pongo una foto y un enlace a Google Maps:

El último vídeo iba de lugares. Éste va de personas. Así que no me importa demasiado el paisaje. Quiero simplemente un lugar donde la gente se pueda reunir pacíficamente y bailar mal sin que les arresten [esto habrá que consultarlo si somos muchos y alcanzamos la definición técnica de “manifestación” – Rogamos ayuda a los lectores sobre número de personas y permisos necesarios].

Sé que no todos estáis cerca de este lugar. Lo único que puedo decir es que España es realmente grande, que el mundo es aún más grande y que tengo poco tiempo para estar en cada sitio. En cualquier caso, esperamos reunir a una buena multitud, por lo que elegimos un sitio al que pudiera llegar cuanta más gente mejor.

Por favor, escribe a dancewithmatt [arroba] gmail [punto] com si piensas venir y dinos cuánta gente crees que vas a traer. Nos dará una idea del total de personas que debemos esperar.

A continuación vienen detalles aburridos. No hace falta que los leas si no vas a poder venir.

Por favor, si puedes, imprime este formulario [.doc, 25KB] y fírmalo. Si no puedes hacerlo, ven un poco antes para que podamos darte uno y lo firmes allí. [Es un formulario en el que permites a Cadbury, la empresa que patrocina a Matt, que use en sus anuncios las imágenes que se graben].

También le sacaremos una foto a cada participante antes del baile, para adjuntarla al formulario y poder saber quién ha bailado.

Si tienes menos de 18 años, DEBES venir acompañado de un pariente o tutor que pueda firmar y hacerse la foto contigo.

Lo siento, pero este viaje sería imposible sin un patrocinador y éstas son las reglas que me han impuesto para poder usar las grabaciones.

Eres libre de invitar a tus amigos a que vengan a bailar. Tan sólo asegúrate de que les parezca bien firmar el formulario.

Llevará un poco “procesar” a cada asistente, así que dependiendo de cuántos seamos es posible que terminemos con los formularios y empecemos a grabar. Por favor, intenta llegar a tiempo.

Yo también intetaré llegar a tiempo, aunque no puedo prometerlo.

En total, todo el proceso no debería llevar más de 10 minutos. Prepararemos la toma, luego bailaremos durante unos 15 segundos y luego lo repetiremos para asegurarnos.

Puedes bailar como te dé la gana.

La fecha prevista para la publicación del vídeo es el 21 de junio de 2008. Queda mucho tiempo, lo sé, pero me queda mucho viaje por delante.

Tampoco puedo garantizar que el vídeo que grabemos aparezca en el vídeo final [aunque tenemos muchas posibilidades]. Habrá un montón de minutos de grabaciones y es posible que no todas entren al final. Por supuesto, puedes traerte tu cámara y hacer todas las fotos y vídeos que quieras.

Tengo muchas ganas de bailar mal con vosotros.

-Matt y Melissa [su novia]

Como verán, estimados lectores, la empresa se guarda muy bien las espaldas a la hora de manejar los derechos de imagen. Es un poco rollete, lo del formulario, pero por lo visto no hay manera de saltárselo.

Cuando hicimos el desafío CPI, estimados lectores, intentamos visitar entre todos más países que Matt, con gran éxito. Ahora ya no es un desafío CPI, porque seguro que muchas otras páginas se apuntan a difundir esta convocatoria. Podríamos llamarlo “El desafío español reloaded”. ¡¡¡El caso es que hay que conseguir ser más bailarines que en ningún otro sitio!!! Miren a qué tipo de rivales internacionales nos enfrentamos:

¡¡¡Tenemos que ser muchos más!!! ¡¡¡Podemos conseguir dejarles en ridículo!!! 😀 Sé que podremos conseguirlo.

Difundan esta noticia, estimados lectores. Hay que conseguir que venga mucha, mucha gente. Yo me iré un rato antes y pienso preparar el baile con unas cañas y unos bocatas de calamares.

Recuerden que hay que escribir a Matt para que más o menos se sepa cuánta gente va a estar. Si quieren también decirnos si vienen en los comentarios de esta entrada, sean bienvenidos, estimados lectores. ¡Nos lo vamos a pasar de PM!

Polígrafos

En la KDD CPI 3.14 en Málaga, de grato recuerdo, Áuryn, nuestra psicóloga forense residente 😉 comentó algo acerca del mal uso que se les daba a los polígrafos en los programas de casquería del corazón de por las tardes. Cuando le pedí que nos contara más, nos dio una interesantísima lección de polígrafos. No podía menos que pedírsela por escrito, a lo que se prestó amablemente. Tras cada tema aparentemente banal hay un mundo de cosas que aprender, estimados lectores. El texto es de Áuryn y yo sólo he puesto algún enlace tras consultar la Wikipedia. Muchísimas gracias, Áuryn. Los errores que queden son, por supuesto, culpa de la SGAE:

Un polígrafo, como su nombre indica, es una máquina que hace un gráfico de varias medidas. En concreto, medidas de diferentes respuestas corporales (pulso, ritmo respiratorio, conductividad de la piel…). No es un “detector de mentiras”, ni una “máquina de la verdad”, ni nada por estilo. Sólo mide las variables y las refleja en una gráfica. Ahora bien, si tenemos una persona conectada a la máquina y le presentamos una serie de estímulos, las respuestas fisiológicas variarán, y si esas variaciones son coherentes podemos extraer determinadas conclusiones acerca de cómo está evaluando la persona dichos estímulos. Pero no es la máquina la que nos dice milagrosamente que alguien miente, sino nosotros los que sacamos las conclusiones elaboradas a partir de los simples datos. Y nuestras conclusiones dependerán de la teoría en la que nos basemos.

Cuando se empezaron a estudiar las medidas fisiológicas en el ámbito judicial, la teoría base venía a decir más o menos que el culpable de un delito se pondría nervioso ante la posibilidad de que lo pillasen, mientras que el inocente no lo estaría. Por lo tanto, aquel que, conectado al polígrafo, al escuchar preguntas referidas a un delito mostrase unos valores diferentes en la gráfica a los que tendría escuchando preguntas no relevantes, sería culpable. Era lógico, era sencillo, y no era del todo fiel a la realidad. Como en los juicios de Dios de la antigüedad, esto tenía un grave fallo: para que funcionase, el culpable tenía que creer que la máquina detectaba las mentiras, y el inocente, que la máquina demostraba su inocencia. Si el culpable no sentía ningún tipo de nerviosismo o si el inocente se sentía muy turbado por las preguntas referidas a actos delictivos, las medidas se iban al traste. Por eso se “convencía” previamente a los sujetos que iban a pasar la prueba de que la máquina era infalible, para ponerlos en el estado de ánimo adecuado.

Funcionó durante un tiempo, y pasó a la cultura popular. Una máquina perfecta, que detectaba sin asomo de error quién mentía y quién no… No se puede negar que es un tema jugoso. Se hicieron películas, novelas, y hasta chistes al respecto.

Pero luego se empezaron a estudiar las características del polígrafo con criterios científicos, y, claro está, se descubrieron sus deficiencias metodológicas. Un inocente muy nervioso o con predisposición a sentirse acosado tendría unas reacciones más fuertes que un culpable. Un culpable con una línea base muy baja o que hiciese contramedidas (es decir, que se pusiera una chincheta en el zapato, alterase el ritmo de su respiración normal o pensase en cosas que le relajasen) tendría grandes posibilidades de pasar la prueba como inocente.

Así que se empezó a plantear cómo mejorar la técnica para que las posibilidades de error fueran menores, tanto falsos positivos (inocentes detectados como culpables) como falsos negativos (culpables tomados por inocentes). Y estas mejoras fueron en dos direcciones: Por un lado, mejorar las máquinas para que las medidas fisiológicas tomadas fueran más precisas y más diversas, y, por otro, cambiar la manera de redactar y plantear las preguntas para que fueran más discriminativas.

Un polígrafo actual consta de un programa instalado en un ordenador, un aparatito chiquitín con muchas entradas de señal, y varios periféricos que se conectan al mismo para obtener las medidas. Normalmente, dos fuelles para la respiración, un esfigmomanómetro para la tensión arterial, y unos electrodos de gel que se colocan en la mano para medir la respuesta galvánica de la piel (los pequeños aumentos casi imperceptibles en la sudoración de las manos). Aparte de eso, se pueden colocar diferentes almohadillas (en el asiento, bajo los pies, en los brazos de la silla) para que, si la persona trata de hacer contramedidas moviéndose, se detecte este movimiento. La gran ventaja del ordenador es que, además, podemos ajustar la gráfica al rango que queramos, de tal manera que, si el sujeto tiene unas reacciones bastante “planas”, se puede ampliar el gráfico para que no pasen desapercibidas las pequeñas variaciones.

Pero donde realmente se ha avanzado con la investigación es en la forma de redactar las preguntas. Estaba bastante claro que eso de “el culpable se pone nervioso y el inocente no”, no era el punto de vista correcto, así que se empezaron a buscar nuevos formatos de preguntas. Aparecieron entonces los protocolos que incluían preguntas que buscaban a propósito poner nervioso al sujeto (¿Ha sido usted infiel a su pareja alguna vez? ¿Ha mentido para conseguir algo que deseaba?) para comparar ese nerviosismo con el que aparecía al preguntar por el delito, y poder discriminar a aquellas personas que simplemente se estresaban al ser interrogadas. Pero la posibilidad de un falso negativo seguía siendo demasiado alta.

Entonces fue cuando se empezó a investigar basándose en una teoría completamente diferente: la respuesta de orientación. Esta respuesta, ya observada por Pavlov en sus famosos perros babeantes, consiste en que, al percibir un estímulo novedoso, el organismo se activa (en el caso de los perros, al escuchar un ruido, levantan la cabeza y orientan las orejas en la dirección en que lo escuchan). Por primera vez, los poligrafistas tenían algo que no dependía del nerviosismo del sujeto, sino que era inseparable de su propia fisiología. Y se diseñó el Test de Conocimiento Culpable (Guilty Knowledge Test , Lykken, 1960), en el que se plantean al sujeto diversas preguntas sobre el delito cuya respuesta sólo el culpable puede conocer, debiendo éste elegir una alternativa de respuesta entre varias presentadas. No importa cuál elija, porque si es culpable su cuerpo le delatará, activándose casi imperceptiblemente en la respuesta correcta. Y el polígrafo detectará esa activación. Con un número de preguntas suficientemente grande, con respuestas bien planteadas y que no sean del dominio público, un culpable se destacará muy por encima de los inocentes, cuya activación será prácticamente aleatoria.

Sin embargo, por algún extraño misterio, que muy probablemente tiene que ver con la popularidad de la idea inicial de “máquina de la verdad”, siguen usándose mayoritariamente los protocolos antiguos, de hecho, los primeros de todos, justo los que se han demostrado en gran medida ineficaces. “No dejes que la realidad te estropee un bonito espectáculo”, deben de pensar todos los programas amarillistas que venden el polígrafo como algo fiable, a pesar de utilizarlo francamente mal.

Para pasar una prueba poligráfica (varias, puesto que el procedimiento exige que se repitan las medidas varias veces, preferiblemente alterando el orden de las preguntas), se necesita una sala a temperatura agradable, sin ruidos ni distracciones, en la que el sujeto se sienta cómodo y relajado. Ponerlo nervioso innecesariamente nos daría una gráfica excesivamente compleja. Si se mueve mucho, si responde con palabras largas (más allá de “sí y “no”, o del número o letra de la alternativa, según el protocolo usado), si se acalora y enerva, la prueba es totalmente inservible, puesto que la máquina nos dará unas medidas de las variables totalmente caóticas, imposibles de interpretar.

Por supuesto, no siempre los sujetos son colaboradores y pacientes, e incluso los hay a los que les interesa boicotear una prueba de estas características. En esos casos, igual que cuando la gráfica es confusa, un buen poligrafista nunca aseverará que el sujeto miente, sino que la prueba es no concluyente.

En resumen, ¿el polígrafo funciona? Pues exactamente igual que cualquier otra herramienta: sólo si se usa bien. La cuestión es que, por lo que parece, interesa usarlo mal.

Consultorio CPI: Leche en Tetra Brik

José Luis nos manda una presunta leyenda urbana para saber si es cierta:

Hola amigos de CPI.

Soy un asiduo lector de vuestro sitio, sacia mi curiosidad sobre los temas más variados y arroja luz sobre cuestiones de lo más variopintas con todo rigor. También me son muy útiles vuestras recomendaciones sobre libros con las que casi siempre acertáis.

Me dirijo a vosotros porque me ha llegado este correo y por más que busco si la información es fidedigna o uno más de los innumerables bulos que corren por la red no consigo aclararlo. Seguro que vosotros tenéis la respuesta correcta.

Un caluroso saludo y mis más sinceras y entusiastas felicitaciones por vuestro gran trabajo.

El correo en cadena que ha recibido José Luis, y supongo que muchos de ustedes, es el siguiente (he corregido la ortografía por higiene visual):

La leche en cartón, al no ser vendida dentro de determinado plazo, ¡regresa para la fábrica para que sea repasteurizada de nuevo!

Esto puede ocurrir hasta 5 veces , lo que termina dejando la leche con un sabor diferente, aumentando la posibilidad de cuajar reduciendo significativamente su calidad, hasta su valor nutricional disminuye.

Cuando la leche vuelve para la venta al consumidor final, el pequeño numero que está marcado en la figura arriba con un círculo rojo es modificado. Ese número varia de 1 a 5 lo ideal es comprar hasta el número 3. Números superiores significan que la calidad de la leche será dudosa. Ese pequeño número queda localizado en el fondo del cartón; si compras una caja cerrada, basta verificar apenas un empaque, todas las demás tendrán la misma numeración.

Por ejemplo, si un empaque tiene el número 1, significa que es la primera vez que sale de la fábrica y llega al supermercado para la venta final; pero si tiene el número 4, significa que ya fue repasteurizado 4 veces y luego volvió para el supermercado para tratar de ser vendido y así sucesivamente…

¡¡¡EN EL ARCHIVO ADJUNTO SE VE DÓNDE ESTA EL NÚMERO QUE HAY QUE BUSCAR!!!

Tras tan grandes esperanzas puestas en CPI, no podía menos que emplearme a fondo. Aprovechando mis contactos en la Camorra napolitana y una amiga que tengo en Pascual (¡Gracias, Mery!), pasé el correo, que llegó hasta la jefa de producto, quien, por supuesto, ya lo había recibido por otros lados.

La respuesta de Pascual es la esperable: Pascual, por supuesto, no repasteuriza su leche, que ya sale de sus instalaciones estupendamente pasteurizada y no necesita pasar de nuevo ese proceso. Lo del numerito en la base del cartón es falso. Además, dato muy importante, a Pascual le llegan los números ya impresos desde Tetra Pak, la empresa que fabrica los briks de leche y de mil otros productos, por lo que no tiene mucho sentido que sirvan para numerar algo cambiante como el número hipotético de “reciclados” de un litro de leche. Seguro que algún biólogo/médico/bioquímico/etc nos puede ayudar y contarnos si la idea misma de “repasteurizar” tiene sentido.

Faltaba, pues, averiguar exactamente qué demonios era ese numerito. Así que la jefa de producto escribió a Tetra Pak (Tetra para los amigos :) ), que contestó enseguida proporcionando la información:

Los envases de Tetra Pak se producen en grandes bobinas como ésta que tiene 1,60 metros de ancho. Esta bobina contiene varios rollos con secuencias de envases.

Cada rollo de una bobina recibe una numeración (1 al 5) que permite identificar en qué posición de la bobina fue producido un determinado envase [clic para ampliar]:

Los números se imprimen durante la fabricación de los envases en las fábricas de la firma Tetra Pak, empresa que produce los envases.

De esa forma, Tetra Pak:
1.- tiene un control de la producción de los envases y así
2.- garantiza la máxima calidad de los envases.

NO hay ninguna relación entre los números en la base del envase y el producto contenido.

Así que otra leyenda urbana que se va al guano, estimados lectores. Además, hay algunos datos interesantes que merece la pena compartir:

1.- La imagen que acompaña al correo de la leyenda urbana no es de un producto de Pascual (tiene un código numérico distinto al de cualquier producto de Pascual).

2.- Esta misma leyenda ha circulado antes, aunque con menos detalles. En los foros de Snopes , la mejor página del mundo para consultar si algo es una leyenda urbana (sin olvidar a los rompecadenas), podemos encontrar referencias a esta leyenda.

3.- Simultáneamente a la pregunta que le hice a mi amiga, me fui a la página de Pascual y la planteé en el formulario de atención al cliente que tienen. Mi amiga me lo había solucionado todo al día siguiente (ayer) a las 12 de la mañana. A las 2 de la tarde una representante de Pascual, encantadora, me llamaba al móvil para contarme lo mismo y a las 10 de la noche me escribían un correo desde Pascual adjuntándome la información de Tetra Pak . O sea, que el servicio de atención al cliente de Pascual lo resolvió todo perfectamente y casi igualó en tiempos al viejo método de la ayuda de los amigos. Un punto a favor de su servicio de atención al cliente.

Concluyo citando a alguien de Pascual, que me hizo mucha gracia (el enlace y los corchetes son míos, el smiley es suyo):

[…] espero que [esta información que os acabo de pasar] los tranquilice a todos [los que han creado este bulo] y que ya sólo se centren en mandar cadenas para que Microsoft aporte 0.001$ por contacto para la ayuda de ese pobre niñito huérfano que no tiene ni brazos ni piernas y toca el saxofón… :)

Actualización (9-06-07): Blogorri (¡gracias!) nos manda este enlace, donde se habla con gran detalle de este bulo.

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