CPI (Curioso pero inútil)

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[Libro] Sherlock Holmes: Las Novelas (I) (2007-25)


Título: Sherlock Holmes: Las Novelas (I)
Autor: Arthur Conan Doyle
Tema: Narrativa
Editorial: Alianza
Páginas: 416
ISBN: 978-84-20-66648-8
Idioma: Español
Traductores: Álvaro Delgado Gal y Juan Manuel Ibeas Delgado

Me apetecía ponerme con la integral de Sherlock Holmes (=1/2· (Sherlock Holmes)2+C). He leído unos cuantos relatos y una de las novelas (el sabueso de los Baskerville), pero el otro día vi esta edición de todas las novelas a un precio estupendo y me compré los dos tomos. Y ya tengo los 56 relatos en un solo tomo, 1000 páginas de nada, que pienso disfrutar como un enano. ¡Viva el verano!

En la primera novela (estudio en escarlata) conocemos al doctor Watson, alter ego del propio autor. Watson es médico (Como Conan Doyle) y tras un mal tiro que le atravesó la pierna en Afganistán retorna a Inglaterra con una magra pensión. No tiene dinero para una casa, así que le pregunta a un amigo si conoce a alguien que quiera compartir piso. Y el amigo, Stamford, le habla de un tal Sherlock Holmes, un tipo un poco peculiar que vive en el 221B de Baker street. Conocemos así al ínclito detective, su drogadicción, su íntimo interés por resolver los casos más difíciles, su vanidad “al descuido”, como si decir que él es el mejor del mundo fuera tan obvio como decir que el cielo es azul. Las primeras frases de Sherlock ya nos dan una idea del personaje:

[…]–¡Ya lo tengo, ya lo tengo! –gritó a mi acompañante mientras corría hacia nosotros con un tubo de ensayo en la mano–. He hallado un reactivo que precipita con la hemoglobina y solamente con ella.
El descubrimiento de una mina de oro no habría encendido placer más intenso en ese rostro.
–Doctor Watson, el señor Sherlock Holmes– anunció Stamford a modo de presentación.
–Encantado– dijo cordialmente mientras me estrechaba la mano con una fuerza que su aspecto casi desmentía–. Por lo que veo ha estado usted en tierras afganas.
–¿Cómo demonios ha podido adivinarlo?– pregunté lleno de asombro. […]

El personaje de Sherlock está inspirado en en un profesor que tuvo Doyle, Joseph Bell. Tras unas pocas frases con un paciente, anunció a sus estudiantes que muy probablemente el paciente era un sargento de la Marina recientemente retirado que había estado destinado con su regimiento de Highlanders (escoceses) en Barbados. Cuando todos se quedaron con la boca abierta, Doyle el primero, Bell se explicó: El acento del paciente era claramente escocés. Era un hombre respetuoso, pero no se había quitado el sombrero, tal y somo se hace en la Armada. Por tanto, no podía llevar mucho tiempo retirado cuando aún no se había hecho a las costumbres civiles. Su enfermedad era elefantiasis, muy propia de las Indias Orientales, de las cuales Barbados era el centro inglés. Joseph Bell se sintió muy orgulloso de ser la fuente de inspiración de Sherlock Holmes, e incluso prologó uno de los libros.

Las novelas de Sherlock son un clásico. En las dos de este volumen (Estudio en escarlata y El valle del terror) se introduce una mini-novela del oeste en cada una, curiosamente. En la segunda novela (la cuarta cronológicamente) aparece la figura malévola y omnipotente del Doctor Moriarty, físico :), galardonado autor del libro Dinámica de un asteroide y muy respetado por todos. Sólo Sherlock Holmes intuye que Moriarty es en realidad un genio del mal.

Sherlock es un clásico. En la Wikipedia hay un artículo muy interesante sobre él (Sherlock Holmes), que contiene, además de todas las obras, un montón de datos CPI, como la consabida inexistencia de la frase “Elemental, querido Watson”.

Holmes se hizo tan famoso que su autor se sintió secuestrado por él. Decidió matarlo y lo tiró por una cascada en el relato nº 23. La reacción popular fue tan desmedida (la gente se paseaba con crespones negros por delante de casa de Doyle) que lo tuvo que resucitar, y bien resucitado, pues duró otros 33 relatos más.

Hace un tiempo bromeábamos con la posibilidad de que a Lorenzo Silva le asaltase la misma sensación con Bevilacqua y Chamorro, los dos picoletos más molones de la literatura. El propio Lorenzo Silva nos dejaba un comentario en la entrada tranquilizándonos :)

Sherlock Holmes es un Imprescindible de la literatura.

[Libro] Powersat (2007-24)


Título: Powersat
Autor: Ben Bova
Tema: Ciencia ficción
Editorial: Tor Books
Páginas: 434
ISBN: 0-765-34817-9
Idioma: Inglés

Ben Bova lleva muchos años ligado a la ciencia ficción. Tengo en casa un par de libros editados por él. Ha ganado un montón de premios Hugo (prohibido hacer comentarios sobre la forma del trofeo) y Nébula, y leyéndole se entiende por qué.

Powersat trata de un futuro cercano en el que una empresa aeroespacial ha lanzado el primer satélite que generará Gigavatios de energía mediante células solares, radiándola luego a la Tierra. Pero esto choca frontalmente con los interesas de las industrias petroleras. Así que ya tenemos el pitote montado. Sabotajes, guerras internas, algo de ingeniería financiera, la caballería del Tío Sam, viajes al Espacio, peleas, besitos, política… Hay un poco de todo aquí metido. Aunque cualquiera acostumbrado a leer thrillers puede detectar en esta novela algunos topicazos, el conjunto es bastante aceptable. A mí me tuvo bastante enganchado. Cuando alguien sabe escribir se nota. Las descripciones técnicas son breves pero correctas, al menos hasta donde yo llego.

No les cuento más porque poco más hay que decir. Novela veraniega para pasar un buen rato en la playa. Mi nota: Entretenida.

Emule analógico (Amule)

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Estas mulas son muy especiales: se les conoce como “bibliomulas” y están ayudando a llevarles los beneficios de la lectura a personas que están aisladas de gran parte del mundo que los rodea.

Visto en la BBC

[Libro] Fever (2007-23)



Título: Fever
Autor: Sean Rowe
Tema: Narrativa
Editorial: Hachette
Páginas: 226
ISBN: 0-316-01336-6
Idioma: Inglés

Uf… Háganse a la idea, estimados lectores. Me llevé tres libros para estar ocho días de vacaciones. Uno de ellos era además el séptimo Harrypotter en inglés, seiscientas y pico páginas de vellón. Supuse que con los tres libros tendría suficiente, pero al día 6 me estaba terminando el último. Así que me puse a buscar algo que leer los dos últimos días. Contaba con una desventaja, y es mi nulo conocimiento el portugués. Y debo decirles que la oferta literaria en lengua extranjera en Armaçao de Pera y pueblos limítrofes es prácticamente nula.

Fever es una novela sin pretensiones que narra el secuestro de un trasatlántico por parte de un pequeño grupo que quiere dar el gran golpe, pues sabe del cargamento secreto que el barco transporta. La acción está ambientada en Miami, los Cayos de Florida y altamar.

No les voy a decir que la novela es mala, porque está medianamente bien escrita. Siendo una novela de aventuras, sin embargo, hay tantos, tantísimos giros en la trama, que cada vez que parece que ya sólo queda el epílogo sucede algo increíble que todavía impide que lleguemos, de una maldita vez, al final. Increíble. El autor echa toda la carne en el asador, ¡y lo hace varias veces! Hay telenovelas de cientos de capítulos más lineales que este librito.

No me aburrí, y eso era lo que le pedía al libro. Está entretenido. Lleno de tópicos y situaciones mil veces antes leídas, pero entretenido. Y no se puede decir mucho más a su favor. Una de las cosas que más me llamó la atención no está en la novela, sino en los agradecimientos:

Doy las gracias a mi agente literaria porque si no fuera por ella yo aún estaría durmiendo en mi furgoneta.

Mi nota: Una de tantas.

[Libro] El arco iris de Feynman (2007-22)


Título: El arco iris de Feynman. La búsqueda de la belleza en la física y en la vida
Autor: Leonard Mlodinow
Tema: Biografía, divulgación científica
Editorial: Crítica
Páginas: 190
ISBN: 84-8432-513-X
Idioma: Español
Traductor: Javier García Sanz

Omalaled me recomendó este libro encarecidamente, por lo que no podía pasar mucho tiempo hasta que me hiciera con él. Y tenía razón, estimados lectores. Es un libro muy bueno. Gracias, Omalaled.

Leonard Mlodinow [LM] es un físico teórico que en su tesis doctoral propuso un enfoque completamente novedoso que permitía resolver muchos problemas conocidos de la física de una manera mucho más simple. A grandes rasgos, su modelo suponía que el Universo tenía infinitas dimensiones espaciales, lo cual permitía, de alguna retorcida manera, simplificar todos los cálculos de los problemas más famosos de la mecánica cuántica. Esta tesis le consiguió el acceso a los mejores puestos de investigación en física teórica, y el eligió el Caltech (California Institute of Technology), donde a la sazón se encontraban nada menos que Feynman y Gell-Man, dos de las mejores cabezas que se han dedicado a la física teórica. Su despacho era la puerta contigua del de Gell-Man, y al otro lado tenía a la secretaria del departamento, Helen Tuck, todo un carácter que daría para otro libro, y después a Feynman. Eso es tener un despacho bien situado.

LM cuenta en este libro su experiencia de aquellos años. El Caltech tenía una política bastante razonable en algunos de sus contratos: a Mlodinow le pagaban el sueldo para que hiciese lo que le diera la gana, literalmente. Podía dar clase si quería, o podía no darla. Podía dedicarse a la jardinería. Podía investigar en matemáticas, biología o geología. Básicamente le estaban pagando porque era un tío brillante y querían tenerlo en su plantilla, ya que hiciera lo que hiciese al Caltech le beneficiaría. Nostámal como política de contratación. Otros en la plantilla gozaban de este mismo privilegio. Sin embargo, a LM le aterraba que se fiasen tanto de él. Llegó al Caltech en pleno bajón creativo, y anduvo charlando con todos los que allí investigaban para ver si algo de lo que hacían le interesaba y podía ser útil.

Entre las personas con las que habló estaba, por supuesto, Feynman, quien da nombre al libro y tenía que salir por algún lado, ¿no? LM tuvo varias charlas con Feynman, acerca del proceso creativo en física, del amor por la ciencia, del significado de ser científico, de muchísimas cosas. LM se centra en la figura de este físico legendario. Feynman andaba por entonces en sus últimos años. La supervivencia a su raro tipo de cáncer de estómago era de un 10% a los 5 años, y él llevaba 4 años luchando cuando LM llegó al Caltech. Finalmente Feynman conseguiría retrasar lo inevitable seis años más. Pero en esos últimos años a Feynman le dio tiempo a hacer muchas otras cosas, entre ellas esclarecer el desastre del Challenger, del que hablaremos en otra ocasión, porque pocas veces ha habido una bofetada científica tan grande en directo por la televisión.

LM habla también de John Schwartz y los que con él trabajaban, contra viento y marea (es decir, contra la falta de interés y de financiación), en la teoría de cuerdas, de la que hablaremos en breve en CPI, palabrita, y de Murray Gell-Mann, a quien critica veladamente por el artículo que sobre Feynman escribió a la muerte de éste. Nadie niega que Gell-Mann era un genio, pero a todo el mundo parece caerle mejor Feynman.

LM habla de la distinción que hacía Feynman entre físicos “griegos” y “babilónicos”:

Feynman solía decir que había dos tipos de físicos, los babilónicos y los griegos. Se refería con ello a las filosofías contrapuestas de aquellas antiguas civilizaciones. Los babilónicos dieron los primeros pasos de la civilización occidental al comprender números y ecuaciones, y también en geometría. Pero fueron los griegos posteriores –en particular Tales, Pitágoras y Euclides– quienes han sido reconocidos como los inventores de las matemáticas. Ello se debe a que a los babilónicos sólo les preocupaba si un método de cálculo funcionaba o no –es decir, si describía adecuadamente una situación física real– y no si era exacto o si en ajaba en un esquema lógico mayor. Por el contrario, Tales y sus seguidores griegos inventaron la idea de teorema y demostración, y exigían que para que un enunciado se considerase verdadero tenía que ser una consecuencia lógica exacta de un sistema de axiomas o hipótesis explícitamente establecidos. Para ponerlo de forma sencilla, los babilónicos se centraban en los fenómenos y los griegos en el orden subyacente. […] Feynman se consideraba un babilónico.

El libro está muy bien, es humano, es entretenido y abre las puertas a muchos temas sobre los que pasa levemente, dándonos ganas de saber más. Está bien escrito y todos los temas son de interés. Es un libro corto que se lee muy rápidamente y nos deja con una sonrisa, pensando en ese gran tipo que fue Feynman, y en la inmensa suerte que debió de ser compartir pasillo con él.

Mi nota: Muy recomendable.

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