CPI (Curioso pero inútil)

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Astroimagen del día, en español (de nuevo)

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Estimados lectores:

Los que tengan buena vista para los detalles habrán notado que la astroimagen del día que sale en la barra derecha ha cambiado de formato. Antes enlazaba directamente a APOD, la página de la NASA que lleva doce años, doce, publicando diariamente una imagen astronómica con la explicación de un profesional. Desde hace unos días, sin embargo, la he sustituido por la versión española: Observatorio.

El proyecto de Observatorio, creado por Álex Dantart, es, en primer lugar, ofrecer la traducción al castellano de la imagen diaria de APOD. En segundo lugar, es ir traduciendo el archivo histórico (miles de fotografías con sus explicaciones) para acabar, finalmente, con un equivalente completo del original, pero en castellano.

Observatorio es un proyecto sin ánimo de lucro ni publicidad. Si quieren echar cinco (o tal vez diez) minutillos de vez en cuando y traducir alguna de las fotografías, serán bienvenidos; sólo tienen que darse de alta como traductores. El único requisito es no andar mal de inglés (ni de castellano 😉 ) y que les guste la astronomía.

En estos momentos hay traducido un 55% del histórico. Queda mucho trabajo por hacer, pero si somos unas cuantas decenas lo podremos tener en tiempo récord.

¡Les esperamos, estimados lectores!

[Libro] The Explainer (2007-28)


Título: The Explainer
Autor: Varios autores de la Slate Magazine
Tema: Divulgación general, curiosidades
Editorial: Anchor Books
Páginas: 249
ISBN: 1-4000-3426-4
Idioma: Inglés

Los escritores de la Slate Magazine se preguntan unos a otros sobre cosas de sus artículos. ¿Por qué había soldados americanos en Irak con uniformes de camuflaje verde en vez de marrón? ¿Qué le pasa a la carne que retiran de los supermercados? ¿Qué es la Ley de Moore? ¿Por qué a algunas empresas en bolsa se les llama Blue chips? Una vez a la semana, cada uno de los redactores tiene que hacer de “Explicador” y contarles a los demás los resultados de sus pesquisas. Es como una serie de consultorios CPI no referidos a la ciencia.

Y la verdad es que queda bastante entretenido. Hay muchas preguntas muy interesantes, y otras que están más orientadas al público local (¿Cuál es la diferencia entre un jurado y un gran jurado? ¿Es legal mentirle a un comité del congreso norteamericano?). El estilo es simple y llano, y aunque no profundizan en los temas ni incluyen referencias ni fuentes, si uno sigue sintiendo curiosidad consiguen ponerle sobre la pista para seguir averiguando cosas por su cuenta.

Entre mis favoritas: ¿Cómo consiguieron los norteamericanos tener una base militar en Cuba? ¿Se puede detener la lava de una erupción? ¿Por qué aún se usan aviones espía habiendo satélites? ¿Qué diferencia hay entre el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial?… Y un montón más que seguro que resultan interesantes. Recuerden, estimados lectores, que todos los explainers están en línea, en la sección del Explainer , y son de acceso libre.

Mi nota: Muy entretenido.

[Libro] The art of deception (2007-27)


Título: The Art of Deception
Autores: Kevin Mitnick y William L. Simon
Tema: Informática, Hacking
Editorial: Wiley & Sons
Páginas: 304
ISBN: 0-4712-3712-4
Idioma: Inglés

Me crucé con este libro (está en la mula, por supuesto) y me lo he devorado en dos días. Hay una segunda parte, The Art of Intrusion, que parece que está incluso mejor.

Kevin Mitnick se hizo bastante famoso, para su desgracia, cuando le condenaron a unos cuantos años de cárcel por diversos delitos contra la seguridad electrónica de varias empresas y agencias estatales norteamericanas (nada grave según él, el holocausto informático según el fiscal). La Wikipedia (Kevin Mitnick, Kevin Mitnick ) cuenta su historia por encima. El caso es que él está convencido de que le tomaron como cabeza de turco, tanto los periodistas como el sistema judicial.

Este libro no es una biografía, sino un repaso a los métodos de lo que se ha dado en llamar “ingeniería social”, o el arte de sonsacar información importante a la gente que la tiene sin que estos se alarmen. El libro consiste en un montón de casos (supuestamente verídicos) en los que una persona ajena a cualquier empresa u organización acaba por obtener gran cantidad de información. Kevin Mitnick [KM] habla de detectives privados, de estudiantes de instituto con mucho tiempo libre e incluso de una nueva figura, en el borde de la legalidad, llamada “brokers de información”, especialistas todos ellos en encontrar información que supuestamente no debe ser divulgada al público.

Los casos son realmente entretenidos de leer. Muchas de las veces uno piensa “no, eso no me podría pasar a mí”, pero eso justo es lo que dice KM que piensa todo el mundo. Y sin embargo pasa constantemente, según él. En cada caso que relata termina instruyendo acerca de cómo algunas políticas de difusión de información dentro de la empresa, bien instauradas, podrían evitar la gran mayoría, si no todos, los escapes de información debidos a ataques mediante ingeniería social.

El último capítulo es algo más soso y se dedica íntegramente a resumir de manera estructurada todos los pasos que cualquier organización, ya sea privada o gubernamental, debería dar para establecer políticas claras e inatacables que minimicen el flujo de información importante al exterior.

El libro es muy entretenido y se lee rápidamente. Deja (al menos a mí) con muchas ganas de seguir leyendo sobre el tema, por lo que rápidamente “localicé” el siguiente libro del mismo autor, que ya ando devorando. Mi nota: Muy interesante.

[Libro] Struck by lightning (2007-26)


Título: Struck by lightning: the curious world of probabilities
Autor: Jeffrey S. Rosenthal
Tema: Divulgación matemática
Editorial: Joseph Henry Press
Páginas: 264
ISBN: 0-309-09734-7
Idioma: Inglés

Había visto este libro hacía un tiempo, y por fin me he hecho con él. Este libro tiene de todo, estimados lectores. El autor le da un repaso a muchos, muchísimos aspectos de la teoría de probabilidades que están, de una u otra manera, relacionados con la vida cotidiana. En 264 cortas páginas hay un montonazo de información.

Comenzamos leyendo sobre la Ley de los grandes números, que nos dice que, a medida que vayamos haciendo “experimentos” (es decir, tirando un dado, jugando a la ruleta, lanzando monedas…), los resultados que obtengamos se irán pareciendo más y más a los resultados esperados. Si tiramos una moneda una vez, sólo puede salir cara o cruz, es decir, o cara el 100% de las veces o cruz el 100% de las veces, números que se alejan de la probabilidad que conocemos de 50% cara y 50% cruz. Pero si tiramos muchas monedas, podemos estar seguros de que los resultados se acercarán a la mitad caras y la mitad cruces. Los casinos conocen este hecho perfectamente y por eso, aunque algún cliente acierte un pleno y gane dinero, es el casino quien a la larga obtiene unos beneficios bastante predecibles.

A continuación, un clásico: las coincidencias. “Increíble, anoche soñé que algo malo le pasaba a mi amigo Pepe y hoy ha tenido un tortazo con el coche”. El autor desmitifica estos hechos aparentemente sobrenaturales (en CPI dijimos algo muy parecido hace un tiempo), por el simple método de formularse la pregunta adecuada: ¿cuántos casos afirmativos entre cuántos casos posibles? Si empezamos a contar cuánta gente sueña que un amigo tiene un accidente y cuántos accidentes hay al día siguiente, veremos que tarde o temprano puede haber una intersección entre ambos grupos de personas. Sin milagros.

Luego nos habla de las distribuciones aleatorias, y de cómo el cerebro humano no está bien cableado para el azar. El dicho de “las desgracias nunca vienen solas” tiene bastante que ver con la probabilidad. Si un suceso aleatorio (pongamos, una desgracia) ocurre en media una vez cada tres meses, es más que probable que de vez en cuando nos sucedan tres desgracias en el mismo mes, por pura ley de probabilidades. El autor da unos cuantos ejemplos, uno de los cuales es bastante claro:

Si le pidiéramos a una persona que distribuyera aleatoriamente puntos sobre una hoja de papel, probablemente todos estarían bastante espaciados e intentarían rellenar todo el folio (a la derecha). Pero el verdadero azar hace que siempre aparezcan conglomerados de puntos (a la izquierda) que llaman la atención y hacen que parezca que “algo” concentra los puntos en una zona concreta. No es así. Es el azar.

Cuando habla de los casinos el autor repasa las probabilidades de victoria en muchos juegos, e incluso hallamos tablas de probabilidades de ganar al Black Jack dependiendo de la primera carta que le haya salido a la banca. Este capítulo está lleno de datos numéricos, realmente interesantes.

Paseamos después por el mundo de las probabilidades pequeñas, y de cómo en general se perciben algunas como mayores de lo que son (ganar la lotería) y otras como menores (morir en accidente de tráfico). Nuestro paseo sigue por la utilidad del azar y los números aleatorios para muchas cosas, desde el cifrado de mensajes hasta las estrategias para ganar o, al menos, no perder, en algunos juegos. Imaginemos que jugamos a “piedra, papel o tijera” con el campeón mundial. Probablemente él haya desarrollado un montón de formas de adivinar cuál va a ser nuestra siguiente elección. Con una psicología propia de un buen jugador de póker, él se dará cuenta enseguida de nuestra tendencia a sacar siempre dos tijeras seguidas, o sacar papel cuando nos acaban de ganar con papel. Si nos dedicamos a jugar a nuestro antojo, probablemente perderemos. La mejor manera de minimizar nuestras probabilidades de perder es hacer nuestras jugadas completamente al azar. Tiramos un dado y si sale 1 o 2 sacamos piedra, 3 o 4 papel y 5 o 6 tijera. Así nuestro oponente nunca podrá anticipársenos. Hemos garantizado que a la larga ganaremos tantas partidas como perdamos. No se puede conseguir esto en cualquier juego en el que nos enfrentamos al campeón del mundo en algo.

El autor habla del significado de los márgenes de confianza de las encuestas, de todos los motivos por los que éstas pueden fallar. También habla de los falsos positivos y negativos en pruebas médicas (como ejemplo, curiosamente, pone el lupus). Habla del problema de Monty Hall y asegura de varias maneras que “correlación no implica causación”: Si tanto el precio del chocolate como el precio de los automóviles han subido este año un 8%, ¿debemos empezar a preocuparnos por la posible relación entre estos dos bienes de consumo? No, probablemente ambos aumentos se deban a la inflación y no tengan relación entre sí.

Por último, nos hablan del desconocimiento en relación con la probabilidad. No es lo mismo el azar de un sistema caótico, que depende de nuestro grado de conocimiento del sistema, que el azar cuántico, que es así por la propia construcción del mundo. Este último capítulo también me encantó.

Hay un montón de temas interesantes en este libro. En los agradecimientos, además, hay alguna perla: “Doy gracias a toda la comunidad Open Source por haber creado GNU/Linux y TeX”. :)

Mi nota: Muy bueno y muy recomendable.

Consultorio CPI: Agua y aceite

Ángel nos pregunta:

Soy físico (bueno, de momento solo un modesto estudiante de doctorado [Remo añade: ¡Dilo con la cabeza bien alta! 😉 ]) y mis amigos suelen asaltarme con dudas CPI de vez en cuando. Hace poco me hicieron esta pregunta y, la verdad, no supe qué explicación darles. Así que si podéis ayudarme a resolver esta duda, os llevareis todo el crédito ante mis amigos 😉

¿Por qué el agua aviva el fuego al quemarse el aceite de una sartén?

Y ya que os escribo, aprovecho para felicitaros por el excelente blog que mantenéis. Os ganáis mi admiración con cada post 😉

Buena pregunta, Ángel. Comencemos diciendo que el aceite en sí, en estado líquido, no es inflamable, sino que lo es la mezcla de su vapor con el oxígeno. Esto ocurre en general para todos los líquidos inflamables. Para que algo arda hace falta que se combine con oxígeno (aunque no siempre, como veremos en pocos días), y cuando las moléculas de aceite están en estado líquido digamos siendo sólo aproximadamente rigurosos que son más atraídas por sus compañeras, otras moléculas de aceite, que por las moléculas de oxígeno que pululan por el aire. En fase vapor, en cambio, sí pueden combinarse y es ahí cuando se produce la reacción, siempre que la temperatura sea lo suficientemente elevada.

La temperatura de ignición (punto de inflamabilidad) es aquella a partir de la cual un líquido se evapora lo suficiente como para poder arder en aire si se le acerca una llama o chispa. Para la gasolina, por ejemplo, esta temperatura es de 40ºC bajo cero. Un líquido es inflamable si su temperatura de ignición está por debajo de 37ºC y es solamente combustible si su temperatura de ignición está entre 37ºC y 93ºC.

El grado de inflamabilidad de un líquido lo da, por tanto, su capacidad de evaporarse. Cuanto más se evapora un líquido si lo dejamos en un vaso, más vapor habrá en el aire circundante, y por tanto más fácil será que se inflame. Sabemos también que los líquidos se evaporan más a mayor temperatura (varios artículos en CPI sobre evaporación y condensación: I, II, III).

Además, hay que decir que un líquido es más inflamable si está en forma de aerosol (pequeñas gotitas suspendidas en el aire) que si está en el fondo de un cazo, porque una pequeña gota, al tener toda su superficie al aire, por así decirlo, libera más eficazmente moléculas de vapor que un líquido en un recipiente.

El aceite (de oliva, por poner un ejemplo) tiene su punto de ignición en unos 300ºC, más o menos. Dato CPI: Antes de llegar a 300ºC habrá pasado por el punto de humeo, temperatura a la que el aceite empieza a echar humo (lógicamente) y que oscila entre los 190ºC y los 210ºC dependiendo de varios factores (la pureza, entre ellos). Dicho esto, sólo queda resaltar que el aceite en una sartén puede tranquilamente alcanzar temperaturas de más de 300ºC, por lo que es perfectamente posible que una gota salte de la sartén y se acerque a la llama, que está a mucho más de 300ºC, poniéndose a arder, como muchos hemos comprobado.

Así las cosas, nos vamos acercando al meollo de tu pregunta, Ángel: cuando en una sartén con aceite a más de 300ºC se produce un fuego y tiramos agua, ¿qué ocurrirá? El agua, como todos sabemos, hierve a 100ºC, por lo que al arrojarla al aceite se evaporará rápida y violentamente, pasando de líquido a vapor. El vapor ocupa más volumen que el líquido a una presión dada, por lo que una gota de agua que llegue a caer en el aceite de la sartén provocará una salpicadura bastante violenta al expandirse, lanzando multitud de gotitas de aceite por todos lados. Estas gotitas de aceite son más fácilmente inflamables, como hemos visto antes, por lo que en realidad lo que conseguiremos será una llamarada espectacular causada por todo el aceite que antes estaba en la sartén y que ahora vuela en todas direcciones impulsado por el agua que pasa bruscamente de fase líquida a fase vapor.

Para saber más:
1.- Punto de inflamabilidad (en inglés está mucho más desarrollada: Flash Point )
2.- Punto de humeo de un aceite.
3.- Preguntas y respuestas sobre líquidos inflamables .
4.- Y otra página parecida sobre sustancias inflamables .
5.- Fire Point (¡Gracias, Chemist!). Temperatura más alta que la de inflamabilidad y que se caracteriza porque el fuego se mantiene aun retirando la fuente de ignición.

Como siempre que CPI sale de sus reducidos dominios, rogamos a nuestros lectores curtidos en estas lides que nos ayuden con las meteduras de pata/incorrecciones que se hayan podido colar. Gracias por adelantado, estimados lectores.

Actualización: PeloCabra (¡gracias!) nos deja este vídeo muy bueno y bastante impactante que muestra cómo se debe apagar un fuego en la cocina.

Tras ver este vídeo, aparece otro en los relacionados de Youtube, que muestra de nuevo lo que el agua puede hacerle al aceite en llamas:

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