Davidmh escribió:
Javigeografo escribió:
Davidmh escribió:
Entonces... ¿el relativismo moral hace la selección natural humana?
Lamentablemente me temo que así es.
[...]
Entonces, si te he entendido bien, defiendes que la dimensión moral hace el compromiso ético y que, a su vez, las implicaciones morales otorgan esa dimensión moral.
El ser humano es un ser social y moral, da valor a las cosas y comparte el valor de las cosas, seguramente ocurre así porque durante todo el proceso de hominización ha sido útil, porque ha servido para sacar provecho a la naturaleza y sobrevivir. Hace falta valorar las cosas y las ideas para encontrar soluciones y dar sentido al mundo. Ese aprendizaje moral ha sido siempre como un viaje de descubrimiento y encuentro profundo con la naturaleza. En condiciones de superpoblación o escasez de recursos ha obligado a recurrir a la violencia y a ensalzar las virtudes del buen guerrero.
Hoy en día no ocurre lo mismo, la relación con las cosas no es tan íntima, todo son exigencias de conductas que tienes que desarrollar. Ya casi no se necesita una moral para sobrevivir, basta con desarrollar las conductas que se esperan de ti, venderse a una empresa, superar un proceso selectivo o montar un negocio, y a menudo la moral incluso puede ser un obstáculo para triunfar, o algo accesorio, a medida de nuestras necesidades de cada momento. Entonces se procura simplemente no pensar en las implicaciones morales de las cosas, ya no es aparentemente útil. Si no hay pensamiento moral no hay emoción moral ni hay acción moral, no hay una relación profunda con el mundo, pero se puede vivir aparentemente bien, como un zombie, consumiendo cosas, evadiéndose de la realidad o viviendo una realidad muy concreta.
Al final de la vida uno tal vez se dará cuenta, comprenderá que no ha vivido una vida plena, que no ha tenido verdadera ilusión y pasión por la vida, que no ha creído en sí mismo y que se ha negado una parte importante de sí mismo, suprimiendo una faceta vital de su propio desarrollo como persona. Porque somos seres sociales y estamos programados genéticamente para dar valor a las cosas y construir nuestra propia cultura, nuestros propios sistemas de valores que no sólo nos ayudan a relacionarnos con las personas y con la naturaleza y a ser felices, sino también nos permiten creer y estar en paz con nosotros mismos.
Los valores que se pueden construir son conocimiento, y tienen por tanto una realidad física en el cerebro en forma de interconexiones neuronales. Las personas somos conocimiento. Conocimiento de lo verdadero, de lo bello, de lo amoroso y de lo misterioso. Conforme una persona construye libremente y por su cuenta estos valores crece como persona, piensa de forma diferente, siente de forma diferente y actúa de forma diferente, ampliando su horizonte de lo posible, abriéndose a un mundo más rico y valioso. Pero no todo son ventajas. Cuando uno abre los ojos al mundo ve lo que hay, y se vuelve más consciente del drama de la humanidad y de la pérdida y degradación de la naturaleza, problemas que nos desbordan y que plantean un futuro incierto al que hacer frente.
Al menos así lo veo.