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Entradas sobre gente, modas, tendencias y asuntos que nos incumben (mayormente) a todos.

22 de mayo de 2007

 Consultorio CPI: Leche en Tetra Brik

José Luis nos manda una presunta leyenda urbana para saber si es cierta:

Hola amigos de CPI.

Soy un asiduo lector de vuestro sitio, sacia mi curiosidad sobre los temas más variados y arroja luz sobre cuestiones de lo más variopintas con todo rigor. También me son muy útiles vuestras recomendaciones sobre libros con las que casi siempre acertáis.

Me dirijo a vosotros porque me ha llegado este correo y por más que busco si la información es fidedigna o uno más de los innumerables bulos que corren por la red no consigo aclararlo. Seguro que vosotros tenéis la respuesta correcta.

Un caluroso saludo y mis más sinceras y entusiastas felicitaciones por vuestro gran trabajo.

El correo en cadena que ha recibido José Luis, y supongo que muchos de ustedes, es el siguiente (he corregido la ortografía por higiene visual):

La leche en cartón, al no ser vendida dentro de determinado plazo, ¡regresa para la fábrica para que sea repasteurizada de nuevo!

Esto puede ocurrir hasta 5 veces , lo que termina dejando la leche con un sabor diferente, aumentando la posibilidad de cuajar reduciendo significativamente su calidad, hasta su valor nutricional disminuye.

Cuando la leche vuelve para la venta al consumidor final, el pequeño numero que está marcado en la figura arriba con un círculo rojo es modificado. Ese número varia de 1 a 5 lo ideal es comprar hasta el número 3. Números superiores significan que la calidad de la leche será dudosa. Ese pequeño número queda localizado en el fondo del cartón; si compras una caja cerrada, basta verificar apenas un empaque, todas las demás tendrán la misma numeración.

Por ejemplo, si un empaque tiene el número 1, significa que es la primera vez que sale de la fábrica y llega al supermercado para la venta final; pero si tiene el número 4, significa que ya fue repasteurizado 4 veces y luego volvió para el supermercado para tratar de ser vendido y así sucesivamente…

¡¡¡EN EL ARCHIVO ADJUNTO SE VE DÓNDE ESTA EL NÚMERO QUE HAY QUE BUSCAR!!!

Tras tan grandes esperanzas puestas en CPI, no podía menos que emplearme a fondo. Aprovechando mis contactos en la Camorra napolitana y una amiga que tengo en Pascual (¡Gracias, Mery!), pasé el correo, que llegó hasta la jefa de producto, quien, por supuesto, ya lo había recibido por otros lados.

La respuesta de Pascual es la esperable: Pascual, por supuesto, no repasteuriza su leche, que ya sale de sus instalaciones estupendamente pasteurizada y no necesita pasar de nuevo ese proceso. Lo del numerito en la base del cartón es falso. Además, dato muy importante, a Pascual le llegan los números ya impresos desde Tetra Pak, la empresa que fabrica los briks de leche y de mil otros productos, por lo que no tiene mucho sentido que sirvan para numerar algo cambiante como el número hipotético de “reciclados” de un litro de leche. Seguro que algún biólogo/médico/bioquímico/etc nos puede ayudar y contarnos si la idea misma de “repasteurizar” tiene sentido.

Faltaba, pues, averiguar exactamente qué demonios era ese numerito. Así que la jefa de producto escribió a Tetra Pak (Tetra para los amigos :) ), que contestó enseguida proporcionando la información:

Los envases de Tetra Pak se producen en grandes bobinas como ésta que tiene 1,60 metros de ancho. Esta bobina contiene varios rollos con secuencias de envases.

Cada rollo de una bobina recibe una numeración (1 al 5) que permite identificar en qué posición de la bobina fue producido un determinado envase [clic para ampliar]:

Los números se imprimen durante la fabricación de los envases en las fábricas de la firma Tetra Pak, empresa que produce los envases.

De esa forma, Tetra Pak:
1.- tiene un control de la producción de los envases y así
2.- garantiza la máxima calidad de los envases.

NO hay ninguna relación entre los números en la base del envase y el producto contenido.

Así que otra leyenda urbana que se va al guano, estimados lectores. Además, hay algunos datos interesantes que merece la pena compartir:

1.- La imagen que acompaña al correo de la leyenda urbana no es de un producto de Pascual (tiene un código numérico distinto al de cualquier producto de Pascual).

2.- Esta misma leyenda ha circulado antes, aunque con menos detalles. En los foros de Snopes , la mejor página del mundo para consultar si algo es una leyenda urbana (sin olvidar a los rompecadenas), podemos encontrar referencias a esta leyenda.

3.- Simultáneamente a la pregunta que le hice a mi amiga, me fui a la página de Pascual y la planteé en el formulario de atención al cliente que tienen. Mi amiga me lo había solucionado todo al día siguiente (ayer) a las 12 de la mañana. A las 2 de la tarde una representante de Pascual, encantadora, me llamaba al móvil para contarme lo mismo y a las 10 de la noche me escribían un correo desde Pascual adjuntándome la información de Tetra Pak . O sea, que el servicio de atención al cliente de Pascual lo resolvió todo perfectamente y casi igualó en tiempos al viejo método de la ayuda de los amigos. Un punto a favor de su servicio de atención al cliente.

Concluyo citando a alguien de Pascual, que me hizo mucha gracia (el enlace y los corchetes son míos, el smiley es suyo):

[...] espero que [esta información que os acabo de pasar] los tranquilice a todos [los que han creado este bulo] y que ya sólo se centren en mandar cadenas para que Microsoft aporte 0.001$ por contacto para la ayuda de ese pobre niñito huérfano que no tiene ni brazos ni piernas y toca el saxofón… :)

Actualización (9-06-07): Blogorri (¡gracias!) nos manda este enlace, donde se habla con gran detalle de este bulo.

Categorías: Ciencia, Leyendas urbanas, Sociedad | Hay 111 comentarios »

18 de mayo de 2007

 Publicidad curiosa

¡Viernes! Un poco de relax; preparé esto antes de mi partida hacia tierras toscanas (¡Ah!, la beca Willy Fogg…). En los últimos días me he topado con dos anuncios que me han hecho mucha gracia.

El primero nos llegó por correo postal. Maite se dio de baja el año pasado en Mapfre automóviles para cambiarse a otra compañía. Mapfre ha iniciado una campaña para intentar recuperar a los clientes que se dieron de baja, ofreciéndoles descuentos y cosas. Pero el formato es lo mejor: nos llegó a casa lo que parecía ser un single de los de vinilo, de 45 r.p.m. Nos leímos todo intentando averiguar qué demonios era. La verdad es que en nuestro caso consiguieron su objetivo de que el cliente captara el mensaje. Fíjense en la letra de las canciones. Buenísimo (clic para ampliar las imágenes):




Otro anuncio de publicidad que me encantó lo vio mi hermano Diego. Para los futboleros, el chiste es obvio (clic para ampliar):

Para los que no lo capten a la primera, este programa de la Sexta nos lo aclara todo. Lopetegui, ex-portero de fútbol, es ahora colaborador de un programa de deportes de La Sexta. En su primera intervención…

Actualización: A los anuncios de Lopetegui les han dado un premio mundial a la creatividad y todo…

Categorías: Celtiberia, Chorradas, Sociedad, Vídeo | Hay 25 comentarios »

28 de abril de 2007

 [Libro] The Undercover Economist (2007-12)



Título: The Undercover Economist
Autor: Tim Harford
Tema: Economía, divulgación
Editorial: Oxford University Press
Páginas: 276
ISBN: 0-19-518977-9
Idioma: Inglés (Hay traducción al español)

La idea de este libro promete mucho. El primer capítulo analiza por qué los cafés en Starbucks y otras cadenas comerciales cafeteras son tan caros comparados con un café en un bar. Tim Harford [TH] nos tiende una trampa, para luego darle la vuelta al argumento. En un principio podríamos pensar que los cafés de Starbucks son tan caros porque esta cadena suele tener sus tiendas en lugares de mucho nivel (en plena Gran Vía madrileña, justo a la salida de las principales estaciones de metro…), y que como paga alquileres muy caros, deben de tener precios caros para mantenerse. Pero es justo al contrario. Comenzando por el término económico de escasez (a ver si algún lector versado en economía amplía esa entrada de la Wikipedia, que está muy delgada la pobre), TH nos retrotrae a los primeros tiempos del Far West y hace un símil entre las tierras de pastoreo de distinta calidad y las franquicias cafeteras. Su tesis es que Starbucks se apodera de los lugares en los que hay demanda de café (salidas de estaciones de metro importantes, en hora punta matutina, las propias estaciones de metro, plazas centrales de grandes ciudades) y ofrece más dinero a los propietarios de los centros comerciales para que no haya más tiendas de café cerca. Como Starbucks tiene así el poder de la escasez, puede permitirse cobrar más caros los cafés porque la gente que sale del metro y necesita un café se para menos a comparar precios y decidir que un capuchino por 3€ es un exceso. He resumido muchísimo el argumento, que puede parecer cojo. La discusión del libro es mucho mejor.

TH nos explica luego qué es un mercado perfecto y cuáles son los tres principales “problemas” que hacen que algunos mercados no funcionen como deberían. Por el camino aprenderemos un montón sobre términos económicos, pero administrados con maestría, de forma que no duelan :)

Hay un capítulo fantástico sobre las subastas de licencias de telefonía UMTS y cómo dos países distintos (EE.UU. y Reino Unido), empleando sistemas similares, obtuvieron recaudaciones muy distintas por parte de las compañías de telecomunicaciones. Una leve variación en los sistemas provocó que un país obtuviera 100 veces menos ingresos que el otro por más o menos las mismas licencias puestas a subasta. Muy interesante.

También nos damos una vuelta por países en desarrollo. TH compara a Camerún y China, dos países que el autor visitó y que hace pocos años tenían niveles de pobreza similares. Mientras que China ahora es una superpotencia económica y no para de crecer, Camerún sigue sumido en la miseria.

Y aprendemos por qué TH cree que el protocolo de Kyoto puede ser realmente útil, pues un protocolo anterior, que los EE.UU. hicieron de manera interna, consiguió recortar muchísimo las emisiones de azufre.

Una de las mejores partes del libro comienza con la frase Una empresa siempre intentará cobrarte por un producto lo máximo que estés dispuesto a pagar. Y a continuación da multitud de ejemplos, que todos conocemos, de empresas que ponen distintos precios a productos muy similares para que cada cual elija lo que está dispuesto a pagar por ellos. Compañías aéreas, la propia Starbucks y unas cuantas más. Una explicación fantástica.

También hay referencias aisladas a teoremas económicos muy interesantes, como aquél que demuestra que imponer un arancel al producto A importado de otro país es equivalente a poner un arancel al producto B exportado por nuestro propio país.

El libro picotea por temas muy variados. No hay una tesis central que se vaya desarrollando, son más bien capítulos independientes, en general. La lectura es muy amena y a veces, sólo a veces, hay que releer una parte para asegurarse de haber entendido bien el concepto subyacente. Me lo he pasado pipa leyendo.

Mi nota: Muy interesante.

Categorías: Libros, Sociedad | Hay 15 comentarios »

21 de marzo de 2007

 Matt Harding: Tomas falsas y una sorpresa

Sí, estimados lectores. Nuestro idolatrado Matt Harding (a quien con tanto éxito homenajeamos) ha sacado un vídeo con las tomas falsas de su último viaje y ha anunciado que su empresa favorita de chicles le financia otro viaje por el mundo. Primero, disfruten de las tomas falsas:

Y respecto a lo de su nuevo viaje por el mundo, aquí está la sorpresa: El vídeo del desafío CPI le tocó la fibra sensible a Matt, y a petición de este escribidor que les atormenta, Matt se pasará a bailar por Madrid, y ha pedido a CPI que reúna a cuanta más gente mejor para salir en el baile. No sé a ustedes, estimados lectores, pero a mí me apetece un montón. De momento no hay fecha final, pero en su itinerario Madrid aparece el día 10 de junio, domingo, a falta de que le cuadren todos los billetes y fechas. La confirmación definitiva llegará en mayo a más tardar, me cuenta. Resérvense el día, estimados lectores, para venir a Madrid a una KDD bailonga con invitado especial. Prometo informar en cuanto Matt dé más detalles.

Hemos subido de división, estimados lectores. Antes, se trataba de batir a Matt, y lo conseguimos. Ahora estamos en la liga mundial. ¡Hay que conseguir que haya más bailarines que en ningún otro país del mundo! ¡¡Hay que batir el récord mundial!! ¡¡¡Y si lo hicimos una vez podremos repetirlo!!! ¡¡¡¡A por ellooooooooosss!!!!

Actualización: ¡Menea este artículo! (Gracias, Pip).

Categorías: AutoCPI, Mundo real, Sociedad, Vídeo, Viajes | Hay 56 comentarios »

11 de marzo de 2007

 [Libro] A mathematician plays the stock market (2007-08)



Título: A mathematician plays the stock market
Autor: John Allen Paulos
Tema: Economía, Matemáticas, divulgación
Editorial: Basic Books
Páginas: 216
ISBN: 0-465-05480-3
Idioma: Inglés (Hay traducción al español)

John Allen Paulos [JP] es un matemático que ha escrito fantásticos libros de divulgación de las matemáticas, que recomiendo en bloque. Si encuentran alguno, léanlo. No se arrepentirán. En los 90, JP fue una más de las víctimas de las puntocom. Su experiencia al quedar casi arruinado le llevó a escribir este libro, en el que da un impresionante repaso al mundo de la bolsa, su funcionamiento y las tripas matemáticas que subyacen a la cotización de los valores y las estrategias de inversión.

JP escribe muy bien. Los conceptos que explica son a veces muy, muy complejos, y sin embargo sale airoso cada vez. Le admiro muchísimo. Además, escoge temas que a mí personalmente me parecen muy interesantes. Lo tiene todo.

En el libro aprenderemos sobre conceptos como el efecto ancla, realmente sorprendente: Imaginemos un experimento en el que nos preguntan por un número que no sabemos. Por ejemplo, la población de Uzbekistán. En principio no sabemos qué decir, pero entonces el examinador dice: a ver, ¿es más o menos de 100 millones?. A otro grupo, el examinador les hace la misma pregunta, pero en vez de decir 100 millones dice 1 millón. La media de la gente a la que el examinador les sugirió 100 millones anda por los 60 millones, mientras que la media de los que recibieron la sugerencia de 1 millón ronda los 5 millones. O sea, que nos dejamos influir por una cifra cuando intentamos estimar otra.

Se podría alegar que la gente se dejaba influir por la estimación del experimentador porque suponen que él lo sabe y nosotros no, así que partiendo de su suposición tiramos hacia donde a nosotros nos parece que está la respuesta correcta. Pues no. El experimento se repitió, pero, en vez de una sugerencia del experimentador, ¡se hizo girar una ruleta! La ruleta tenía cifras: 1 millón, 5 millones, 10 millones, 50 millones, 100 millones… Se preguntaba la población de Uzbekistán y se hacía girar la rueda. Las medias de la respuesta de cada grupo estaban sorprendentemente cerca del resultado que había salido en la ruleta en cada ocasión. Impresionante. Lo mismo, dice JP, ocurre cuando vamos a comprar acciones ( o nos hacemos una hipoteca a tipo variable). Si al comprar las acciones éstas están a 60 euros, inconscientemente tomaremos este valor como la “media” de las acciones, de modo que si están por encima estarán bien y si están por debajo estarán mal. Yo hice mi hipoteca con el euribor al 2,1%, más o menos, o sea que ahora que está al 4 lo veo como muy alto. Sin embargo, mirando el euribor de los últimos 20 años, veo que un 4% es bastante bajo (cosa que a la vez me incomoda y me asusta).

Otra cuestión: los sesgos. Nos sentimos más culpables si perdemos dinero por culpa de la acción que por culpa de la inacción. o sea, que si compramos algo y baja nos sentiremos peor que si no lo vendemos y baja, a pesar de que el dinero perdido en cada ocasión será el mismo. En el libro nos cuenta un par de experimentos para reafirmar el concepto.

Escondido en la página 26 encontramos un bello aforismo:

El psicoanálisis es una enfermedad para la que él mismo se postula como cura.

Y también hay una interesante reflexión sobre el concepto de horizonte de complejidad: los seres humanos dejamos de interesarnos por acontecimientos distantes en el futuro, aunque sean muy importantes. Como ejemplo pone una historia estupenda:

Nos encontramos con una lámpara maravillosa, que dentro tiene un genio que nos concederá todo aquello que queramos con una condición: Es necesario ofrecer un dinero por la lámpara, Y hay que venderla tras obtener nuestros deseos por un precio estrictamente menor que el que pagamos. ¿Qué precio ofrecerían, estimados lectores, por la lámpara? Está claro que no podemos ofrecer un céntimo de euro, porque después no podríamos vendérsela a nadie por menos (no valen los medios céntimos ni divisas extranjeras con valores inferiores). Tampoco podemos ofrecer dos céntimos, porque tendríamos que venderla por un céntimo y nuestro futuro comprador no la podría vender, por lo que no la querría comprar. Tampoco podríamos venderla por tres céntimos, porque nuestro comprador se encontraría con que su comprador no podría venderla, y así él no podría venderla, por lo que no nos la compraría… En realidad, siguiendo la cadena, no hay ningún precio por el cual podamos estar seguros de comprarla y luego venderla. Y sin embargo, estamos todos de acuerdo, creo, en que la compraríamos por mil euros. ¿En qué punto deja de importarnos la cadena de compraventas que decide si podremos vender la lámpara o no? Los ecologistas sostienen que algo parecido nos pasa con la conservación del Medio Ambiente: estamos todos de acuerdo en que si seguimos así lo dejaremos todo hecho un desastre, pero como falta mucho y aún hay arbolillos y campos y playas ríos, pues no hacemos todo lo que podríamos.

El libro es fantástico. Tiene partes complejas, pero bien solventadas por el autor, al que, repito, admiro por la simplicidad de sus explicaciones. Me lo he pasado pipa leyendo y encima he aprendido un montón (por así decirlo) sobre economía y bolsa. Es una lectura que merece la pena. Algunas partes requieren esfuerzo por parte del lector, pero es porque los conceptos de debajo son realmente revirados. De regalo, el libro contiene un guión cinematográfico sobre un tipo que sabe matemáticas y unos cuantos chascarrillos que seguro les sacarán una sonrisa. Completito.

Mi nota: Imprescindible.

Categorías: Ciencia, Economía, Libros, Matemáticas, Sociedad | Hay 20 comentarios »