Y, de nuevo, la lectura es absolutamente adictiva. ¿Por qué salen las canas? ¿Por qué lloramos al pelar cebollas? ¿Por qué la mayoría de los perros tienen la nariz negra? ¿El efecto placebo siempre es bueno o hay efecto placebo negativo? ¿Por qué hacen tanto ruido al agitarlas las bolsas de plástico del supermercado? ¿Cómo funcionan las gafas que se oscurecen con la luz? ¿Por qué la barandilla de las escaleras mecánicas casi siempre va a velocidad distinta de la escalera? Si me pierdo en un supermercado, ¿Cuál es la mejor estrategia para encontrarme de nuevo con mi acompañante: quedarme quieto o empezar a recorrer los pasillos?… Así hasta 115 preguntas interesantísimas.
Se lo aseguro, estimados lectores. Fue empezar a leer y no poder parar. Y este es un libro que hay que releer, pues está lleno de información CPI. Me encanta.
Si no les gusta leer en inglés, espero que en breve lo traduzcan al español. Le he mandado un correo al traductor del anterior libro, que suele traducir todos los libros de ciencia de RBA, para ver si me puede dar la pista.
Actualización (4-6-2007): Me responde muy amablemente J.M. Álvarez Flórez, traductor del anterior libro de esta serie, que RBA ha comprado los derechos de éste, y que probablemente para primeros del año que viene lo tengamos en castellano. Era de esperar
Mi nota, nada sorprendentemente, es Imprescindible
Título: ¿Hay algo que coma avispas? (Título original: Does anything eat wasps?) Autor: Mike O’Hare (Editor) Tema: Divulgación científica CPIera Editorial: RBA Páginas: 253 ISBN: 978-84-7871955-6 Idioma: Español Traductor: José Manuel Álvarez Flórez
He aquí lo que CPI quiere ser cuando sea mayor, estimados lectores. Un libro que recopila preguntas de lectores que son respondidas por otros lectores (Seguro que les suena de algo ). Debo reconocer que desconocía la sección “La última palabra” (The last word) de la revista New Scientist , pero me he quedado impresionado. Hay un segundo libro, aún no traducido, que compré en Florencia y que ya estoy terminando.
Y qué les puedo decir, estimados lectores. He devorado el libro. Me lo compré en el aeropuerto de Barajas cuando salía para Italia y me lo acabé casi casi en el avión. Es adictivo. Es fantástico. Es una gozada ver la colaboración entre los lectores, salpicada con comentarios humorísticos que arrancan muchas sonrisas. Es el foro CPI, si me permiten la comparación CPIcéntrica, con la diferencia de que lleva en marcha desde 1994.
Entre las muchas preguntas que podremos resolver están la que da título al libro: “¿Hay algo que coma avispas?”. El propio preguntante da una hipótesis: “Pájaros estúpidos”, pero la respuesta documentada de los lectores tiene mucha más miga. Hay mil preguntas más, muchas de las cuales han visto ustedes respondidas en blogs como CPI, MedTempus, Ocularis y otros: ¿Por qué los moretones cambian de color con el tiempo? ¿Qué debo hacer si quiero convertirme en fósil? Si tiro una piedra al mar en Menorca, ¿llegaría la ola a EE.UU.? ¿Cuántas especies viven dentro del cuerpo humano? ¿Por qué, si la rueda es tan útil, no hay animales que hayan desarrollado evolutivamente ruedas para desplazarse? Un auténtico montón de preguntas muy interesantes. Una que me encantó: “Dicen que la cerveza contiene un montón de nutrientes y vitaminas. ¿Cuánto tiempo podría una persona resistir alimentándose únicamente de cerveza?” Una de las respuestas: “Lo único que puedo decir es que tengo 39 años y sigo vivo” . Son 100 preguntas en total.
Sólo puedo decirles que adoro este libro. Que me encanta, que me ha dado muchas ideas para escribir cosas interesantes y que estoy seguro, segurísimo de que a cualquiera con interés en la ciencia curiosa pero inútil (a veces) le fascinará.
Mi nota no puede ser otra: Imprescindible.
Actualización: Nuestros foreros son de la misma opinión: El libro es estupendo (¡Gracias, mikoalilla!)
El sábado 14 demarzoabril a las 22:20 en la cadena Cuatro comienza un programa que merece la pena ver. Es Brainiac (brain + maniac), en su versión española. ¿Se acuerdan de los metales alcalinos y el agua? Pues eran los de Brainiac, en la versión inglesa.
Iba a contar brevemente de qué va el programa, pero ellos lo hacen mucho mejor:
Brainiac – Ciencia extrema – Estreno el sábado 14 de abril a las 22.20h
CONCEPTO
‘La ciencia es aburrida e incomprensible’: FALSO
- Es show, espectáculo y entretenimiento.
- Enfocado desde un punto de vista didáctico y ameno, con explicaciones claras basadas en infografía y en experimentación directa.
- Con una cuidada puesta en escena – vestuario, ambientación, grafismo, sonorización y localizaciones – e inspirado en grandes éxitos de la ciencia ficción cómo “Los Vengadores”, “La Mosca”, “Matrix” o “Primer”.
Nuestro lema:
‘Los huevos me gustan estrellados’ (Ferrán Adriá).
SECCIONES FIJAS
- Gordo vs. Flaco: comprobamos en qué ocasiones el peso de una persona es una ventaja o un lastre.
- La Caja Nº Cuatro: ¿has probado a destrozar una caja fuerte de las que se usan en los bancos con los medios más extremos? Nosotros sí.
- Cocina a lo bestia: la dieta Brainiac es equilibrada. El problema es cómo preparan la comida. Sólo una sugerencia, no lo intentes en tu cocina.
- Canción del verano: atentados musicales que torturaron nuestros oídos reciben ahora su merecido…y de qué manera.
- Artefactos: ponemos a prueba los artilugios más extraños que caen en nuestras manos.
- Gamberrada: no es ciencia, pero es divertida.
- Microscopio: adivina qué objeto hemos sometido a nuestra lente. Seguro que te sorprendes.
- El microondas: te explicamos por qué no hay que meter ciertas cosas en ese gran invento.
- Brainiac Internacional: fuera de nuestras fronteras también hay “Brainiacs”… y tienen mucho peligro.
Además, cada semana, entre todos los experimentos que llevará a cabo, Brainiac tendrá uno muy especial que no va a dejar a nadie indiferente por tres razones: su espectacularidad, su magnitud y su riesgo. Sólo adelantamos un detalle: dejará a los espectadores con la boca abierta.
PRIMER PROGRAMA
En la primera entrega de Brainiac, Neil se subirá a bordo del L39: un caza capaz de alcanzar los 750 kilómetros por hora. Su misión será comprobar cuántas g’s es capaz de soportar su cuerpo.
En la búsqueda de emociones fuertes, Laura no se quedará atrás, exponiéndose a toda la potencia de un túnel de viento vertical. La fuerza del aire al que se enfrentará Laura equivale a un huracán de nivel cinco.
Además, Brainiac fletará su propio cohete, el Apolo Brainiac, que será propulsado con una cámara a bordo, para mostrar la proeza del lanzamiento en primera persona.
Lo hemos visto en innumerables películas y, por fin, Brainiac demostrará si es si es cierto, o no, uno de los mitos cinematográficos más recurrentes: si disparas a un depósito de bidón de gasolina ¿explota?
También veremos cuántas veces se puede doblar un papel por la mitad. Y, como todos podrán comprobar en casa, no son tantas como parecen.
En un particular test de calidad Brainiac, se demostrará qué embalaje es más efectivo. Arrojando unas televisiones, con diferentes envolturas, desde una furgoneta en marcha, sólo una de las protecciones se proclamará como el embalaje definitivo.
Además, se medirá la eficacia de distintos sistemas de paracaídas. Fabricados con materiales de andar por casa, se descubrirá cual de los paracaídas frenaría más un golpe, en caso de emergencia.
Ah, y Brainiac también responderá a preguntas decisivas para el futuro de la humanidad… ¿Quién flota más: un gordo o un flaco? ¿Se puede abrir una caja fuerte, dejándola caer desde 25 metros? ¿Qué son los leds throwies? [Para esta pregunta en CPI hacemos una suposición] ¿Hasta dónde puede propulsarte un extintor? ¿Es posible construir un hovercraft con tus propias manos? ¿Sabes qué es la dieta Brainiac? ¿Tienes fuego y un tubo? [Y aquí CPI hace otra suposición].
En fin, estimados lectores. Como ven, la cosa promete. El horario no es el mejor del mundo, lo sabemos, pero estoy convencido de que disfrutaré como un enano con él. ¡Aúpa Brainiac!
Belén nos pregunta (bueno, no exactamente a nosotros, pero eso se lo aclaro ahora):
¿Cómo funcionan las máquinas que sirven para operar las retinas? Más concretamente, ¿Cómo se consigue que el láser no queme una parte indebida de la retina si el paciente mueve el ojo?
Esta consulta me gusta especialmente. Es una consulta de larga distancia. Una cadena de favores de las consultas
Resulta que Rafa, el hombre tranquilo, quien con tanto éxito no-bailó por toda África en el vídeo del Desafío CPI 1.0, es, además de investigador aeroespacial y compañero (más bien maestro) de laboratorio, profesor de óptica en la facultad de Físicas. Dos alumnas suyas le hicieron esta pregunta, en principio de óptica, pero que va más allá. Él, que es un tío estupendo, pensó en mí: ¿Una pregunta difícil? ¡Ésta se la endiño a Remo! Gracias, Rafa
Y una vez que la pregunta llegó a mí, descubro que es sobre cirugía ocular. ¿Y quién en todo el blogomundo puede ser el más adecuado para responder a una pregunta sobre ojos? Lo han adivinado.
Ocularis ha respondido amablemente y a toda velocidad la consulta que le subsubsubconsulté, con gran maestría:
“Se introduce una sonda láser dentro del ojo, que es como un tubo estrecho que proyectará el láser. Tiene una luz guía, proyecta un puntito rojo, que nos indica dónde exactamente va a impactar el láser cuando le demos al pedal. Normalmente son impactos entre 100 y 300 micras y de 1-2 décimas de segundo de duración. El cirujano está viendo con el microscopio la zona de retina que está impactando con láser, que está manejando con la mano. Y con el pie va “disparando”…”
A raíz del mismo se nos ha planteado una duda sobre un comentario de un compañero del trabajo; él afirma que la onda de choque es lo primero que te mata, yo quería saber si esto es cierto y cómo y por qué se produce. Gracias.
Ante todo, el vídeo me ha encantado (desde el punto de vista físico, por supuesto). Fíjense en cómo es posible “ver” la onda expansiva. Esto es posible porque el índice de refracción del aire depende de su presión. Cuando comprimimos el aire cambia su presión y desvía la luz más que cuando está a presión atmosférica. Así, la luz que viene de detrás del coche se encuentra con la onda expansiva y se desvía (refracta), permitiéndonos “ver” los pliegues en el aire de la onda expansiva. Hemos hablado ya un par de veces de este efecto, en la serie de artículos que hicimos sobre la barrera del sonido:
Onda expansiva de un disparo de rifle, y onda de choque de la bala, que es supersónica. Aquí, los detalles.
Ondas de choque en un coche a velocidad cercana a la del sonido en un lago seco de Utah. Estos coches suelen llevar motores de avión. El Renault 5 Copa o el Clío Williams se basan en el mismo principio pero gastando menos dinero . Detalles, aquí.
En una explosión más grande que la de ese coche, como la de esta fábrica de combustible de cohetes que se incendió, puede apreciarse la onda expansiva levantando polvo del suelo (hay dos explosiones en el vídeo):
Bueno, Jorge. Perdón por el rodeo. Hablando ya de tu pregunta, Ocularis dio hace un tiempo una respuesta breve y precisa en el foro, y la reproduzco aquí, porque yo no sería capaz de mejorar nada más (abstenerse imaginaciones vívidas):
“La onda de choque acaba con un ser humano con relativa facilidad (comparado con otros sólidos de nuestro alrededor). Hay que tener en cuenta que somos unos sólidos sólo de manera aproximada. Somos un 60-70% de agua, y nuestra constitución es básicamente membranosa, enormemente estructurados y tabicados por dentro. Con líquidos de distinta naturaleza fluyendo a velocidades diferentes. Un súbito golpe de presión-contrapresión sobre estructuras parcialmente elásticas, heterogéneas y en contacto unas con otras, es catastrófico.
Cuando la onda expansiva no es mortal de primera intención (porque el cráneo ha podido proteger el cerebro), se produce el llamado “pulmón de choque” (tiene otras nomenclaturas), en donde se rompen los capilares y los espacios aéreos se llenan de exudación y sangre. Se produce también un derrame en la pleura (líquido en el espacio que ocupan los pulmones) y a veces en el pericardio (el hueco del corazón).
Por supuesto, también se pueden producir hemorragias en las vísceras del abdomen, etc. Vamos, que normalmente lo de menos son los tímpanos perforados (de los ojos no hablo porque es desagradable).”
Añado yo que la onda de choque se propaga a la velocidad del sonido (aunque al principio del todo puede ser supersónica, dado que la velocidad de combustión de un explosivo es casi siempre superior a la velocidad del sonido en el aire [Corrección: rmcantin, en un comentario, y , gruntler, desde menéame, me corrigen y cuentan que la onda expansiva siempre comienza siendo supersónica. Gracias a ambos. Recomiendo sus explicaciones porque lo dejan ambas bien clarito.]) y suele ser lo primero que llega de la explosión (salvo que algún trozo de metralla haya alcanzado velocidades supersónicas, pero se frenará rápidamente por fricción con el aire). De ahí el comentario de tu compañero.
¡Uf! Mañana seguro que tenemos una consulta más plácida y agradable. Aunque la curiosidad es la curiosidad…
Actualización: Carlos (¡gracias!) nos manda otro petardazo estupendo: