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Archivo para la categoría de Medicina

Curiosidades y anécdotas médicas o relacionadas con la salud.

27 de enero de 2008

 [Libro] Nueve meses de espera (2008-01)

Título: Nueve meses de espera. La guía definitiva del embarazo, el parto y el postparto.
Autor: Josefina Ruiz Vega y Mª Concepción Díez Rubio
Tema: Medicina
Editorial: Temas de hoy
Páginas: 471
ISBN: 978-84-8460-383-0
Idioma: Español

[En realidad este libro lo acabé de leer en 2007, pero como ya publiqué la lista, pues lo meto en 2008]. Como no podía ser de otra manera, estimados lectores, durante el embarazo de los pequeñajos cayeron en mis manos algunos libros sobre “cómo prepararse para ser papás”. Prometo no darles la barrila comentando todos los que leí. Sólo escojo el que a mi juicio es el mejor, con diferencia. Aprovecho para darle mil gracias a Petisuis, que fue quien me recomendó (y me prestó) el libro. Gracias, guapa :)

Pocas cosas me vienen a la cabeza cuando se trata de comentar un libro “de autoayuda”, o cual sea la categoría en la que caen este tipo de libros. Lo único que puedo decirles es que cuando a Maite “le dolía aquí”, el libro tenía la respuesta, genialmente explicada, de manera muy comprensible y relacionándola con otras cuestiones que también acabaron surgiendo. Pocas veces he consultado un libro con la seguridad de que encontraría lo que necesitaba, y que lo comprendería del todo (tal vez la Wikipedia podría aproximarse, pero al ser ésta una cuestión tan personal, lo pongo por encima en mi ránking de “sitios chachis donde buscar información”).

No hay mucho más que decir. La información está ordenada por la cronología del embarazo (semanas, trimestres y esos extraños sistemas no internacionales que todos empezamos a usar durante el embarazo) y habla de tooodas las posibles afecciones, molestias, consejos, trucos y demás sucesos que acaecen normalmente durante un embarazo. Hay un capítulo especial de embarazos múltiples, cosa que agradecí muchísimo.

Si se han quedado embarazados, estimados lectores (los hombres también cuentan, por supuesto, como embarazados consortes), este libro les va a ser de gran ayuda. A mí me lo fue. Mi nota: Imprescindible si está usted embarazada o cree que pudiera estarlo :)

Categorías: Libros, Medicina | Hay 83 comentarios »

1 de diciembre de 2007

 [Libro] Cuestiones curiosas de ciencia (2007-36)


Título: Cuestiones curiosas de ciencia
Autor: Scientific American (Ed.)
Tema: Divulgación científica
Editorial: Alianza
Páginas: 270
ISBN: 978-84-206-6051-6
Idioma: Español
Traductora: Dulcinea Otero-Piñeiro

Otro estupendo libro a cuyo espíritu se apuntó CPI. Un montón de lectores mandan preguntas a la revista Scientific American (en español, Investigación y Ciencia), donde cada pregunta es respondida por un especialista en la materia (a veces, incluso, por el premio Nobel cuya investigación respondió a la pregunta formulada).

Hay unas cuantas preguntas, muchas, que son realmente interesantes: ¿Cómo se mide el peso de un planeta? ¿Cómo sobreviven los delfines y las ballenas si se pasan el día bebiendo agua salada? ¿Por qué muchos perros y gatos aparecen con los ojos azules o verdes en las fotos con flash, en vez de rojos? ¿Cómo conseguía levantarse el T. Rex con esas patitas delanteras tan pequeñas? ¿Cómo se produce una resaca? ¿Por qué marea leer en el coche? ¿Por qué no hay cáncer de corazón? ¿Por qué en ocasiones el arco iris se ve más grande que en otras?

Es un libro muy cortito pero muy aprovechable. El único defecto que le veo es que a veces las respuestas son demasiado cortas, dejándonos con ganas de más o, en un par de ocasiones, simplificando demasiado. Ejemplo: El cielo es azul porque absorbe más el rojo, igual que el agua del mar. Uf. En Malaciencia Alf lo hizo mucho mejor al explicarlo: El color del cielo en Malaciencia.

En cualquier caso, cualquier libro que comparta el espíritu CPI me parece bueno, aquí reconozco que no soy imparcial. El hecho de que muchas preguntas dispares tengan respuestas basadas en lo que la humanidad ha ido observando a lo largo de la historia me parece increíble. Einstein ya lo dijo mejor:

Lo más incomprensible del Universo es que sea comprensible.

Aunque en mi opinión son mejores los dos tomos del NewScientist, ¿Hay algo que coma avispas? y Why don’t penguins’ feet freeze, este libro me sigue pareciendo imprescindible.

Categorías: Astronomía, Biología, Ciencia, Física, Ingeniería, Libros, Medicina, Química | Hay 8 comentarios »

28 de septiembre de 2007

 Consultorio CPI: Grasa corporal

Pequeña Mota nos pregunta:

¡Hola! Llevo mucho tiempo leyendo CPI pero es la primera vez que me animo a escribiros ^^U
La razón es una duda existencial que llevo arrastrando unos días: ¿Cómo funcionan las básculas que, aparte del peso, miden el porcentaje de grasa, líquidos y masa muscular sólo con el contacto de los pies? Espero que podáis ayudarme, porque cada hipótesis que se me ocurre es más absurda, jeje.
¡Saludos!

Pequeña Mota: espero que esta hipótesis no te resulte absurda ;) Hay varias maneras de medir el contenido en grasa del cuerpo, que van desde las muy complicadas, como la densitometría ósea por rayos X (difícil de poner en una báscula a monedas) hasta la medición de pliegues del cuerpo, que necesita de buenas medidas y técnicos bien entrenados. El método que usan las básculas de farmacia no es muy preciso, pero sirve para da una idea. Se llama Análisis de resistencia bioeléctrica o análisis de impedancia bioeléctrica (BIA , en sus siglas inglesas). El fundamento es relativamente simple:

Hay materiales que son buenos conductores de la electricidad (metales…) y materiales que lo son menos (plásticos, piedras, madera…). Dentro del cuerpo humano, los músculos conducen mejor la electricidad, ya que contienen un elevado porcentaje de agua con electrolitos en disolución. Recordemos que el agua pura no es conductora de la electricidad, pero el agua con electrolitos disueltos (como, por ejemplo, sal) sí lo es. La grasa, en cambio, no contiene mucha agua y conduce peor la electricidad.

patente-1-s.jpgLo que hace una báscula de esas cuando te subes encima es mandar una pequeña corriente eléctrica a través de tu cuerpo. Tranquila, que no es suficiente para provocar daños. El polo donde apoyas tu pie izquierdo adquiere un potencial (voltaje) de un signo y el polo donde apoyas el pie derecho adquiere un potencial de signo contrario. El resultado es que tienes los pies conectados a los extremos de una pila: pasará corriente a través de tu cuerpo. Como la máquina sabe qué potencial (V) está aplicando en voltios, y puede medir qué corriente (I) está recibiendo, mediante la fórmula V=I·R (la famosa Ley de Ohm) puede saber cuál es la resistencia (o impedancia) de tu cuerpo. Esta resistencia está más o menos relacionada con la proporción de grasa que tengas en tu interior comparada con la proporción de músculo.

Los hombres y las mujeres almacenamos la grasa en sitios distintos, por lo que esto debe ser tenido en cuenta a la hora de hacer la medida. La principal fuente de error de estas medidas es la cantidad de agua que hayas bebido antes de hacerte la prueba (tu nivel de hidratación). Es un factor que no puede controlarse. Si estás más hidratada saldrá una mejor conductividad y por tanto menor porcentaje de grasa que si vas a la báscula con un poco de sed. Otra fuente de error es la cantidad de piel que apoyas sobre los electrodos, que puede influir en el resultado final. No es lo mismo que apoyes la punta del pulgar que el pie entero, pues cuanto mayor sea la superficie de contacto más corriente podrá pasar (siempre, recordemos, sin suponer un peligro).

No es necesario que sean los pies lo que apoyes en los electrodos: hay otras maquinitas que parecen más fáciles de usar:

patente-2.jpg

Para leer más:

1.- BIA , en la Wikipedia.
2.- Varios métodos de medida de la grasa corporal, en la Wikipedia.
3.- Patente sobre un nuevo dispositivo, más preciso, de medida del porcentaje de grasa corporal. (De ella he sacado las imágenes).
4.- La Ley de Ohm, un clásico de nuestra infancia :)

Categorías: Biología, Ciencia, Consultorio CPI, Física, Medicina | Hay 27 comentarios »

24 de septiembre de 2007

 Consultorio CPI: Astronautas a la intemperie

Dani nos pregunta:

Hola, me gusta mucho vuestro blog, con vuestro permiso lo he enlazado al mío, quería preguntar sobre las consecuencias sobre las personas del vacío, nuestra fuente de información sobre este tema son las pinículas sci-fi, pero claro, cada una da una versión distinta del tema. Por ejemplo en Atmósfera Cero a la gente le explota la cabeza, ¿por qué? ¿no deberían explotarles los pulmones?, en Desafío Total también les sucede algo extraño en la cabeza aunque no recuerdo si les llega a estallar o no y se les salen los ojos, finalmente en Horizonte Final uno de los astronautas también sale al espacio y sufre secuelas menos aparatosas aunque bastante graves, esta ultima casi parece la mas realista, pero no estoy seguro.

Creo que adquirir este conocimiento cumple perfectamente con el titulo de vuestra página, aunque quien sabe, quizás consiga terminar el rayo de vacío que estoy construyendo :D .

Saludos

En efecto, Dani, no es recomendable en absoluto salir en pelotas al Espacio (a no ser que se haga para tirarse un pedo y darnos un artículo :) )

Añadiendo a tu lista de películas, en una de James Bond meten a un tipo en una cámara de vacío y hacen bajar la presión hasta que el pobre estalla. En el otro lado del marcador de errores, Isaac Asimov, el gran Isaac Asimov, contaba en una de sus novelas de Lucky Starr, el Ranger del Espacio (gran serie de novelas) cómo era posible quitarse el casco de astronauta en Marte, durante unos segundos. Creo que una vez más gana Asimov.

Los peligros en el Espacio no son demasiados, pero son suficientes para no intentarlo en casa :) :

A)La exposición a la radiación. Si el astronauta sale y le está dando el sol de lleno, recibirá una buena dosis de rayos ultravioleta, X y gamma, a cual más dañino. En unos pocos segundos es difícil que sufra daños permanentes, sin embargo. La radiación es uno de los problemas gordos para las misiones tripuladas a Marte, en las que como mínimo los astronautas estarán un par de años sufriendo protonazos solares.

B) El frío. El Espacio está frío, y mucho. Si consiguiéramos estar perfectamente aislados del Sol y otras estrellas, la temperatura estará muy cerca de los 3 Kelvin, es decir, unos 270 grados centígrados bajo cero. Eso es mucho frío. Sin embargo, para un astronauta no significa la congelación inmediata, porque lo que te mata por congelación no es el frío que hace fuera sino el calor que tú pierdes. Y en el Espacio sólo hay una manera de perder calor: por radiación. Todo cuerpo a una temperatura por encima del cero absoluto emite fotones. Los fotones los asociamos a la luz, pero si un fotón tiene menos energía dejaremos de verlo. Los fotones que emitimos por radiación están en la banda del infrarrojo. El caso es que en la Tierra, si sales desnudo a la calle en un día invernal estarás perdiendo calor de tres formas distintas: por radiación, por conducción (el aire frío te quita calor “por contacto) (véase comentario de Omalaled) y por convección (el aire que calientas se va hacia arriba y llega aire frío a sustituirlo, que te enfría más). En el Espacio sólo uno de esos mecanismos está en funcionamiento. Además, el vacío es un gran aislante térmico, como bien saben los fabricantes de termos y de ventanas dobles con rotura del puente térmico. Es obvio que tarde o temprano (más tarde que temprano) la temperatura del astronauta bajará por debajo del umbral de la vida, pero antes de que eso ocurra se habrá muerto de otras cosas.

C) La ausencia de presión. Aquí llega lo duro. Si nos bajan la presión a cero, moriremos rápidamente. Rápidamente son un par de minutos, y la causa de la muerte será, sorprendentemente, la asfixia. Al bajar la presión a cero pasan varias cosas:

1.- El aire que tengamos en los pulmones saldrá disparado por nuestra boca. Si cometemos el error de contener la respiración nos causaremos daños en los delicadísimos tejidos pulmonares. Aunque no lleguen a explotar, los pulmones sufrirán desgarros. Todo buceador sabe que no debe contener la respiración mientras sube hacia la superficie. Pues esto es lo mismo, pero menos grave. La sobrepresión del aire en nuestros pulmones comparada con la del vacío (que es de una atmósfera) es la misma que la que tiene un buceador a diez metros de profundidad comparado con la superficie. Un buceador que ascienda desde doce metros (nada poco habitual, creo yo) conteniendo la respiración sufrirá más daños pulmonares que un astronauta lanzado al Espacio, si ninguno de los dos expulsa el aire de sus pulmones. No prueben ninguna de las dos, estimados lectores.

2.- La sangre NO hierve. Sí, todo líquido lanzado al Espacio hierve, pero la sangre está metida dentro de las arterias y venas y a una presión que oscila entre los 75 y los 120 mmHg (milímetros de mercurio: una atmósfera son 760 mmHg) por encima de la presión normal de una atmósfera (véase comentario de Ñita). A esa presión, la temperatura de ebullición del agua está en 46ºC, muy por encima de la que pueda alcanzar nuestro cuerpo (unos 37ºC), por lo que no habrá ebullición. Sí que herviría, por ejemplo, la saliva que tuviésemos en nuestra lengua o la lágrima que recubre nuestras córneas. Pero herviría a 37ºC, que es la temperatura a la que estaban. No nos quemarían al hervir.

3.- Los oídos nos harán ¡pop!. Si tenemos las trompas de Eustaquio taponadas podemos sufrir un desgarro del tímpano (desgarro que sería hacia fuera, no hacia dentro).

4.- El cuerpo NO explota. Sí es cierto que los gases internos se expanden y los líquidos perfunden los tejidos (edemas), pero nuestra piel es muy resistente a la tensión. Nos inflaríamos, pero no reventaríamos. Durante un vuelo en globo aerostático hasta las capas superiores de la atmósfera para batir el récord mundial de salto en paracaídas, a Joe Kittinger se le estropeó el sistema de presurización de su guante derecho. La mano se le hinchó hasta alcanzar más o menos el doble de su volumen (a 31000 metros la presión es una minúscula fracción de la que hay a nivel de tierra, y podríamos decir que sufrió una exposición de su mano al vacío), pero no reventó. Un par de horas después de su aterrizaje, la mano estaba perfecta de nuevo. En el centro espacial Johnson, en 1965, mientras se probaba la resistencia de los trajes al vacío, un empleado de la NASA se quedó encerrado en la cámara de vacío. La presión llegó a bajar hasta 1 psi (libra por pulgada cuadrada, más o menos seis centésimas de atmósfera). El accidentado perdió el conocimiento en unos 15 segundos, y recuerda que lo último que notó fue cómo la saliva hervía en su boca. A los 20 segundos se comenzó a subir de nuevo la presión de la cámara y el accidentado recuperó espontáneamente la consciencia. No le quedaron secuelas.


Salto desde 31.300 metros. Ahí es nada

El salto pueden verlo en este vídeo musical que nos apunta TheOm3ga (¡gracias!). Impresionante:

5.- Al bajar la presión, los gases disueltos en la sangre dejarán de estarlo, pues la solubilidad de un gas en un líquido aumenta con la presión. Esos gases formarán burbujas que pueden causarnos una trombosis, y también causarán mucho dolor en las articulaciones. Los buceadores también conocen a fondo este efecto. Sin embargo, tarda algo más en ocurrir de lo que tardaríamos en perder el conocimiento por falta de oxígeno.

Así que si lanzas un astronauta desnudo al Espacio y lo recuperas antes de un minuto, muy probablemente no le pasará nada irreversible. El principal problema al que se enfrenta es la falta de oxígeno en el cerebro (anoxia).

Como siempre que me interno por terra incognita, ruego ayuda para correcciones/ampliaciones de nuestros amigos buceadores y médicos. Gracias por adelantado.

Nota: Justo antes de darle al botón de publicar encuentro que Sergio ya ha tratado este mismo tema de forma magistral en su estupendo blog. Además, las fuentes de información que hemos usado son parecidas. Dígolo por si les interesa ver otro enfoque del mismo tema.

Nota 2: Como bien me recuerdan en los comentarios, también se habló del tema en el Foro CPI.

Nota 3: ¡Menea esta entrada si te apetece!

Para saber más:

1.- Temperatura en el Espacio , de la NASA.

2.- Perdiendo calor en el Espacio y Transmisión de calor, del imprescindible Malaciencia.

3.- Vacío exterior, en la Wikipedia.

4.- Exploding body in vacuum .

5.- A human body in a vacuum , de la NASA, con las historias sobre las despresurizaciones.

6.- Human exposure to vacuum .

Categorías: Astronomía, Ciencia, Consultorio CPI, Física, Foro CPI, Leyendas urbanas, Medicina, Patadas a la ciencia | Hay 72 comentarios »

5 de julio de 2007

 Superación

Abandono mi retiro no avisado y no previsto para enseñarles algo que creo que debe verse, estimados lectores. Aviso: es posible que les haga llorar. Yo he llorado como una Magdalena.

Hoy me han mandado por correo electrónico (¡gracias, José María!) un vídeo que nos muestra a Dick y Rick Hoyt, padre e hijo, conocidos como el “Team Hoyt” (Equipo Hoyt). Rick sufrió asfixia en el parto por culpa del cordón umbilical y quedó con una parálisis casi total. Los doctores decían que el cerebro también se había visto afectado y que Rick quedaría en estado vegetativo, pero los padres se esforzaron en educarle de un modo “lo más normal posible”. A pesar de no poder hablar, Rick demostró pronto que su cerebro estaba bien: se partía de risa con los chistes. No puede casi moverse y no habla, pero entiende todo y se comunica a través de un ordenador especial, muy parecido al de Stephen Hawking, que va seleccionando letras hasta que él hace un pequeño gesto con la cabeza.

Una de las ilusiones de Rick era participar en una carrera benéfica en honor a un deportista local que había quedado parapléjico en un accidente. Su padre le ayudó a participar, empujando su silla de ruedas durante todo el recorrido. Rick se sintió realizado, libre de sus ataduras corporales, y dio así comienzo una larga gesta de carreras en las que padre e hijo han participado desde entonces. Es algo impresionante.

El vídeo que viene a continuación muestra la participación de padre (de 60 años) e hijo en una triatlón de la Iron Man (les recuerdo: 3,8 km de natación, 180 km de bicicleta y una maratón –42,195 km– para acabar). Es realmente sobrecogedor ver tanto la cara de felicidad del hijo como la de esfuerzo del padre. Comienzan la carrera con el día y la terminan de noche, pero la terminan. Es algo que hay que ver. Esto es un padre digno de mención:



Pueden aprender más en la página del Team Hoyt .

Actualización: Maratoniano tiene una entrada sobre esta familia en la que cuenta muchas más cosas, y Druida Celta también escribió sobre el tema hace poco. Además, én este vídeo pueden ver (en inglés, eso sí) una entrevista con el padre, emocionantísima.



Yo les veo en breve. Se me ha metido algo en el ojo…

Categorías: Medicina, Mundo real, Nostalgia, Vídeo | Hay 78 comentarios »