¡Viernes! Un poco de relax; preparé esto antes de mi partida hacia tierras toscanas (¡Ah!, la beca Willy Fogg…). En los últimos días me he topado con dos anuncios que me han hecho mucha gracia.
El primero nos llegó por correo postal. Maite se dio de baja el año pasado en Mapfre automóviles para cambiarse a otra compañía. Mapfre ha iniciado una campaña para intentar recuperar a los clientes que se dieron de baja, ofreciéndoles descuentos y cosas. Pero el formato es lo mejor: nos llegó a casa lo que parecía ser un single de los de vinilo, de 45 r.p.m. Nos leímos todo intentando averiguar qué demonios era. La verdad es que en nuestro caso consiguieron su objetivo de que el cliente captara el mensaje. Fíjense en la letra de las canciones. Buenísimo (clic para ampliar las imágenes):
Otro anuncio de publicidad que me encantó lo vio mi hermano Diego. Para los futboleros, el chiste es obvio (clic para ampliar):
Para los que no lo capten a la primera, este programa de la Sexta nos lo aclara todo. Lopetegui, ex-portero de fútbol, es ahora colaborador de un programa de deportes de La Sexta. En su primera intervención…
Me he encontrado con algo curiosísimo. A lo mejor todos ustedes lo sabían, pero ha mí me ha sorprendido.
Hallábame yo en mi casa dándole al jalufo, cuando… Mejor lo ven en imágenes:
Jamón normalillo, del Caprabo, de infantería.
Al abrirlo, aparece un objeto extraño.
¡Un antirrobo jamonero!
No tenía ni idea de que los sistemas antirrobo también se aplicaban (y desde fábrica, porque esto no lo han podido hacer en el supermercado) a las lonchas de jamón. Realmente CPI.
Mucha gente tiene un bar favorito. Y yo acabo de enamorarme de uno; pero no es un enamoramiento al estilo del bar de Cheers (“donde todo el mundo sabe cómo te llamas”), sino un puro enamoramiento geométrico. Me manda mi hermano Diego una foto de un bar en Barcelona que es digno de atención (clic para ampliar):
¿Qué nombre se le puede poner a un bar que está en el número 314-16 del paseo de Maragall? Pues π, por supuesto. Y si ya estuviera en la avenida de Pi i Margall, habría sido la retorta.
En mi próxima visita a Barcelona me pasaré por allí para hacer acopio de Servilletas de Bar™, no vean qué caché. Y, según me manifiesta Diego en el envío,
Esperaba encontrarme algún desayuno que costara 3,14 €, o algo, pero no se dio el caso.
Habrá que convencerles de lo contrario. Si semos un bar matemático, tenemos que serlo del todo.