CPI: Informe de estado
Estimados lectores:
Como son ustedes de lo más sagaz que me he echado al monitor, se olerán que desde hace un porrón de días, demasiados, CPI no actualiza al ritmo que todos (yo incluido, por supuesto) desearíamos.
No me he retirado y no estoy enfermo. Es simplemente que la vida, esa mala muhé, me tiene secuestrado. Ando haciendo malabarismos para poder llegar a todo lo que tengo que llegar, y la cosa no parece que vaya a mejorar a medio plazo. Es lo que tiene el entorno laboral, que cuando pides más responsabilidades a veces van y te las dan
. A esto se une que los pocos ratos libres que tengo los echo en el desafío CPI. Por cierto, no se me asusten los lectores que no han recibido confirmación. Tuve un inmenso batacazo en mi Mozilla Thunderbird, donde perdí las confirmaciones hechas y sin hacer (intenten que su archivo de correo no supere los cuatro gigas), y necesito algo más de tiempo para volver a repasar todos los correos en web en Gmail y responder a los que no han recibido respuesta. Pero todos los vídeos saldrán, de una u otra manera. No se preocupen.
CPI no está muerto, está chafado bajo una pila de actividades más urgentes aunque a veces menos importantes. Seguiré echando minutos matutinos y medias horas finisemanales, al mismo tiempo que edito y cortopego el vídeo. A estas tareas se unen algunas obligaciones extras que ya han llegado y otras a las que se las espera. Mi vida ya no es mía, es de mi agenda, aunque por suerte disfruto todas y cada una de las cosas que hago. La pena no es tener tanto que hacer, sino no poder hacer más. Estoy en mi límite operativo, que es dormir cinco horas al día. No doy más de mí. Sé que es posible un poco más de organización, e intentaré exprimir mi horario existente, ya que es imposible ampliarlo.
Tengo tres libros leídos (si algún día dejo de leer es que he muerto. Avisen a mi familiar más cercano) y tres consultorios a medio terminar. A ver si esta semana sale algo mejor que la música CPI (que me encanta, aunque como acompañamiento al núcleo duro de CPI, nunca como plato principal del blog). Hasta entonces, les agradezco los mensajes de queja constructiva sobre los contenidos de CPI, que me ayudan a sacudir la cabeza y decirme “es verdad, coño, tengo que sacar tiempo de donde sea y escribir algo bueno”.
Gracias por estar ahí, estimados lectores. Yo sigo aquí, emboscado pero dispuesto. Y prometo no volver a escribir excusas en un par de meses (calculo). Lo siguiente deberían ser buenos artículos.
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