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Archivo de agosto de 2007

19 de agosto de 2007

 [Libro] The art of deception (2007-27)


Título: The Art of Deception
Autores: Kevin Mitnick y William L. Simon
Tema: Informática, Hacking
Editorial: Wiley & Sons
Páginas: 304
ISBN: 0-4712-3712-4
Idioma: Inglés

Me crucé con este libro (está en la mula, por supuesto) y me lo he devorado en dos días. Hay una segunda parte, The Art of Intrusion, que parece que está incluso mejor.

Kevin Mitnick se hizo bastante famoso, para su desgracia, cuando le condenaron a unos cuantos años de cárcel por diversos delitos contra la seguridad electrónica de varias empresas y agencias estatales norteamericanas (nada grave según él, el holocausto informático según el fiscal). La Wikipedia (Kevin Mitnick, Kevin Mitnick ) cuenta su historia por encima. El caso es que él está convencido de que le tomaron como cabeza de turco, tanto los periodistas como el sistema judicial.

Este libro no es una biografía, sino un repaso a los métodos de lo que se ha dado en llamar “ingeniería social”, o el arte de sonsacar información importante a la gente que la tiene sin que estos se alarmen. El libro consiste en un montón de casos (supuestamente verídicos) en los que una persona ajena a cualquier empresa u organización acaba por obtener gran cantidad de información. Kevin Mitnick [KM] habla de detectives privados, de estudiantes de instituto con mucho tiempo libre e incluso de una nueva figura, en el borde de la legalidad, llamada “brokers de información”, especialistas todos ellos en encontrar información que supuestamente no debe ser divulgada al público.

Los casos son realmente entretenidos de leer. Muchas de las veces uno piensa “no, eso no me podría pasar a mí”, pero eso justo es lo que dice KM que piensa todo el mundo. Y sin embargo pasa constantemente, según él. En cada caso que relata termina instruyendo acerca de cómo algunas políticas de difusión de información dentro de la empresa, bien instauradas, podrían evitar la gran mayoría, si no todos, los escapes de información debidos a ataques mediante ingeniería social.

El último capítulo es algo más soso y se dedica íntegramente a resumir de manera estructurada todos los pasos que cualquier organización, ya sea privada o gubernamental, debería dar para establecer políticas claras e inatacables que minimicen el flujo de información importante al exterior.

El libro es muy entretenido y se lee rápidamente. Deja (al menos a mí) con muchas ganas de seguir leyendo sobre el tema, por lo que rápidamente “localicé” el siguiente libro del mismo autor, que ya ando devorando. Mi nota: Muy interesante.

Categorías: Libros, Sociedad, Software | Hay 19 comentarios »

18 de agosto de 2007

 [Libro] Struck by lightning (2007-26)


Título: Struck by lightning: the curious world of probabilities
Autor: Jeffrey S. Rosenthal
Tema: Divulgación matemática
Editorial: Joseph Henry Press
Páginas: 264
ISBN: 0-309-09734-7
Idioma: Inglés

Había visto este libro hacía un tiempo, y por fin me he hecho con él. Este libro tiene de todo, estimados lectores. El autor le da un repaso a muchos, muchísimos aspectos de la teoría de probabilidades que están, de una u otra manera, relacionados con la vida cotidiana. En 264 cortas páginas hay un montonazo de información.

Comenzamos leyendo sobre la Ley de los grandes números, que nos dice que, a medida que vayamos haciendo “experimentos” (es decir, tirando un dado, jugando a la ruleta, lanzando monedas…), los resultados que obtengamos se irán pareciendo más y más a los resultados esperados. Si tiramos una moneda una vez, sólo puede salir cara o cruz, es decir, o cara el 100% de las veces o cruz el 100% de las veces, números que se alejan de la probabilidad que conocemos de 50% cara y 50% cruz. Pero si tiramos muchas monedas, podemos estar seguros de que los resultados se acercarán a la mitad caras y la mitad cruces. Los casinos conocen este hecho perfectamente y por eso, aunque algún cliente acierte un pleno y gane dinero, es el casino quien a la larga obtiene unos beneficios bastante predecibles.

A continuación, un clásico: las coincidencias. “Increíble, anoche soñé que algo malo le pasaba a mi amigo Pepe y hoy ha tenido un tortazo con el coche”. El autor desmitifica estos hechos aparentemente sobrenaturales (en CPI dijimos algo muy parecido hace un tiempo), por el simple método de formularse la pregunta adecuada: ¿cuántos casos afirmativos entre cuántos casos posibles? Si empezamos a contar cuánta gente sueña que un amigo tiene un accidente y cuántos accidentes hay al día siguiente, veremos que tarde o temprano puede haber una intersección entre ambos grupos de personas. Sin milagros.

Luego nos habla de las distribuciones aleatorias, y de cómo el cerebro humano no está bien cableado para el azar. El dicho de “las desgracias nunca vienen solas” tiene bastante que ver con la probabilidad. Si un suceso aleatorio (pongamos, una desgracia) ocurre en media una vez cada tres meses, es más que probable que de vez en cuando nos sucedan tres desgracias en el mismo mes, por pura ley de probabilidades. El autor da unos cuantos ejemplos, uno de los cuales es bastante claro:

Si le pidiéramos a una persona que distribuyera aleatoriamente puntos sobre una hoja de papel, probablemente todos estarían bastante espaciados e intentarían rellenar todo el folio (a la derecha). Pero el verdadero azar hace que siempre aparezcan conglomerados de puntos (a la izquierda) que llaman la atención y hacen que parezca que “algo” concentra los puntos en una zona concreta. No es así. Es el azar.

Cuando habla de los casinos el autor repasa las probabilidades de victoria en muchos juegos, e incluso hallamos tablas de probabilidades de ganar al Black Jack dependiendo de la primera carta que le haya salido a la banca. Este capítulo está lleno de datos numéricos, realmente interesantes.

Paseamos después por el mundo de las probabilidades pequeñas, y de cómo en general se perciben algunas como mayores de lo que son (ganar la lotería) y otras como menores (morir en accidente de tráfico). Nuestro paseo sigue por la utilidad del azar y los números aleatorios para muchas cosas, desde el cifrado de mensajes hasta las estrategias para ganar o, al menos, no perder, en algunos juegos. Imaginemos que jugamos a “piedra, papel o tijera” con el campeón mundial. Probablemente él haya desarrollado un montón de formas de adivinar cuál va a ser nuestra siguiente elección. Con una psicología propia de un buen jugador de póker, él se dará cuenta enseguida de nuestra tendencia a sacar siempre dos tijeras seguidas, o sacar papel cuando nos acaban de ganar con papel. Si nos dedicamos a jugar a nuestro antojo, probablemente perderemos. La mejor manera de minimizar nuestras probabilidades de perder es hacer nuestras jugadas completamente al azar. Tiramos un dado y si sale 1 o 2 sacamos piedra, 3 o 4 papel y 5 o 6 tijera. Así nuestro oponente nunca podrá anticipársenos. Hemos garantizado que a la larga ganaremos tantas partidas como perdamos. No se puede conseguir esto en cualquier juego en el que nos enfrentamos al campeón del mundo en algo.

El autor habla del significado de los márgenes de confianza de las encuestas, de todos los motivos por los que éstas pueden fallar. También habla de los falsos positivos y negativos en pruebas médicas (como ejemplo, curiosamente, pone el lupus). Habla del problema de Monty Hall y asegura de varias maneras que “correlación no implica causación”: Si tanto el precio del chocolate como el precio de los automóviles han subido este año un 8%, ¿debemos empezar a preocuparnos por la posible relación entre estos dos bienes de consumo? No, probablemente ambos aumentos se deban a la inflación y no tengan relación entre sí.

Por último, nos hablan del desconocimiento en relación con la probabilidad. No es lo mismo el azar de un sistema caótico, que depende de nuestro grado de conocimiento del sistema, que el azar cuántico, que es así por la propia construcción del mundo. Este último capítulo también me encantó.

Hay un montón de temas interesantes en este libro. En los agradecimientos, además, hay alguna perla: “Doy gracias a toda la comunidad Open Source por haber creado GNU/Linux y TeX”. :)

Mi nota: Muy bueno y muy recomendable.

Categorías: Ciencia, Libros, Matemáticas | Hay 17 comentarios »

14 de agosto de 2007

 Consultorio CPI: Agua y aceite

Ángel nos pregunta:

Soy físico (bueno, de momento solo un modesto estudiante de doctorado [Remo añade: ¡Dilo con la cabeza bien alta! ;) ]) y mis amigos suelen asaltarme con dudas CPI de vez en cuando. Hace poco me hicieron esta pregunta y, la verdad, no supe qué explicación darles. Así que si podéis ayudarme a resolver esta duda, os llevareis todo el crédito ante mis amigos ;)

¿Por qué el agua aviva el fuego al quemarse el aceite de una sartén?

Y ya que os escribo, aprovecho para felicitaros por el excelente blog que mantenéis. Os ganáis mi admiración con cada post ;)

Buena pregunta, Ángel. Comencemos diciendo que el aceite en sí, en estado líquido, no es inflamable, sino que lo es la mezcla de su vapor con el oxígeno. Esto ocurre en general para todos los líquidos inflamables. Para que algo arda hace falta que se combine con oxígeno (aunque no siempre, como veremos en pocos días), y cuando las moléculas de aceite están en estado líquido digamos siendo sólo aproximadamente rigurosos que son más atraídas por sus compañeras, otras moléculas de aceite, que por las moléculas de oxígeno que pululan por el aire. En fase vapor, en cambio, sí pueden combinarse y es ahí cuando se produce la reacción, siempre que la temperatura sea lo suficientemente elevada.

La temperatura de ignición (punto de inflamabilidad) es aquella a partir de la cual un líquido se evapora lo suficiente como para poder arder en aire si se le acerca una llama o chispa. Para la gasolina, por ejemplo, esta temperatura es de 40ºC bajo cero. Un líquido es inflamable si su temperatura de ignición está por debajo de 37ºC y es solamente combustible si su temperatura de ignición está entre 37ºC y 93ºC.

El grado de inflamabilidad de un líquido lo da, por tanto, su capacidad de evaporarse. Cuanto más se evapora un líquido si lo dejamos en un vaso, más vapor habrá en el aire circundante, y por tanto más fácil será que se inflame. Sabemos también que los líquidos se evaporan más a mayor temperatura (varios artículos en CPI sobre evaporación y condensación: I, II, III).

Además, hay que decir que un líquido es más inflamable si está en forma de aerosol (pequeñas gotitas suspendidas en el aire) que si está en el fondo de un cazo, porque una pequeña gota, al tener toda su superficie al aire, por así decirlo, libera más eficazmente moléculas de vapor que un líquido en un recipiente.

El aceite (de oliva, por poner un ejemplo) tiene su punto de ignición en unos 300ºC, más o menos. Dato CPI: Antes de llegar a 300ºC habrá pasado por el punto de humeo, temperatura a la que el aceite empieza a echar humo (lógicamente) y que oscila entre los 190ºC y los 210ºC dependiendo de varios factores (la pureza, entre ellos). Dicho esto, sólo queda resaltar que el aceite en una sartén puede tranquilamente alcanzar temperaturas de más de 300ºC, por lo que es perfectamente posible que una gota salte de la sartén y se acerque a la llama, que está a mucho más de 300ºC, poniéndose a arder, como muchos hemos comprobado.

Así las cosas, nos vamos acercando al meollo de tu pregunta, Ángel: cuando en una sartén con aceite a más de 300ºC se produce un fuego y tiramos agua, ¿qué ocurrirá? El agua, como todos sabemos, hierve a 100ºC, por lo que al arrojarla al aceite se evaporará rápida y violentamente, pasando de líquido a vapor. El vapor ocupa más volumen que el líquido a una presión dada, por lo que una gota de agua que llegue a caer en el aceite de la sartén provocará una salpicadura bastante violenta al expandirse, lanzando multitud de gotitas de aceite por todos lados. Estas gotitas de aceite son más fácilmente inflamables, como hemos visto antes, por lo que en realidad lo que conseguiremos será una llamarada espectacular causada por todo el aceite que antes estaba en la sartén y que ahora vuela en todas direcciones impulsado por el agua que pasa bruscamente de fase líquida a fase vapor.

Para saber más:
1.- Punto de inflamabilidad (en inglés está mucho más desarrollada: Flash Point )
2.- Punto de humeo de un aceite.
3.- Preguntas y respuestas sobre líquidos inflamables .
4.- Y otra página parecida sobre sustancias inflamables .
5.- Fire Point (¡Gracias, Chemist!). Temperatura más alta que la de inflamabilidad y que se caracteriza porque el fuego se mantiene aun retirando la fuente de ignición.

Como siempre que CPI sale de sus reducidos dominios, rogamos a nuestros lectores curtidos en estas lides que nos ayuden con las meteduras de pata/incorrecciones que se hayan podido colar. Gracias por adelantado, estimados lectores.

Actualización: PeloCabra (¡gracias!) nos deja este vídeo muy bueno y bastante impactante que muestra cómo se debe apagar un fuego en la cocina.

Tras ver este vídeo, aparece otro en los relacionados de Youtube, que muestra de nuevo lo que el agua puede hacerle al aceite en llamas:

Categorías: Ciencia, Consultorio CPI, Física, Química | Hay 49 comentarios »

12 de agosto de 2007

 [Libro] Sherlock Holmes: Las Novelas (I) (2007-25)


Título: Sherlock Holmes: Las Novelas (I)
Autor: Arthur Conan Doyle
Tema: Narrativa
Editorial: Alianza
Páginas: 416
ISBN: 978-84-20-66648-8
Idioma: Español
Traductores: Álvaro Delgado Gal y Juan Manuel Ibeas Delgado

Me apetecía ponerme con la integral de Sherlock Holmes (=1/2· (Sherlock Holmes)2+C). He leído unos cuantos relatos y una de las novelas (el sabueso de los Baskerville), pero el otro día vi esta edición de todas las novelas a un precio estupendo y me compré los dos tomos. Y ya tengo los 56 relatos en un solo tomo, 1000 páginas de nada, que pienso disfrutar como un enano. ¡Viva el verano!

En la primera novela (estudio en escarlata) conocemos al doctor Watson, alter ego del propio autor. Watson es médico (Como Conan Doyle) y tras un mal tiro que le atravesó la pierna en Afganistán retorna a Inglaterra con una magra pensión. No tiene dinero para una casa, así que le pregunta a un amigo si conoce a alguien que quiera compartir piso. Y el amigo, Stamford, le habla de un tal Sherlock Holmes, un tipo un poco peculiar que vive en el 221B de Baker street. Conocemos así al ínclito detective, su drogadicción, su íntimo interés por resolver los casos más difíciles, su vanidad “al descuido”, como si decir que él es el mejor del mundo fuera tan obvio como decir que el cielo es azul. Las primeras frases de Sherlock ya nos dan una idea del personaje:

[...]–¡Ya lo tengo, ya lo tengo! –gritó a mi acompañante mientras corría hacia nosotros con un tubo de ensayo en la mano–. He hallado un reactivo que precipita con la hemoglobina y solamente con ella.
El descubrimiento de una mina de oro no habría encendido placer más intenso en ese rostro.
–Doctor Watson, el señor Sherlock Holmes– anunció Stamford a modo de presentación.
–Encantado– dijo cordialmente mientras me estrechaba la mano con una fuerza que su aspecto casi desmentía–. Por lo que veo ha estado usted en tierras afganas.
–¿Cómo demonios ha podido adivinarlo?– pregunté lleno de asombro. [...]

El personaje de Sherlock está inspirado en en un profesor que tuvo Doyle, Joseph Bell. Tras unas pocas frases con un paciente, anunció a sus estudiantes que muy probablemente el paciente era un sargento de la Marina recientemente retirado que había estado destinado con su regimiento de Highlanders (escoceses) en Barbados. Cuando todos se quedaron con la boca abierta, Doyle el primero, Bell se explicó: El acento del paciente era claramente escocés. Era un hombre respetuoso, pero no se había quitado el sombrero, tal y somo se hace en la Armada. Por tanto, no podía llevar mucho tiempo retirado cuando aún no se había hecho a las costumbres civiles. Su enfermedad era elefantiasis, muy propia de las Indias Orientales, de las cuales Barbados era el centro inglés. Joseph Bell se sintió muy orgulloso de ser la fuente de inspiración de Sherlock Holmes, e incluso prologó uno de los libros.

Las novelas de Sherlock son un clásico. En las dos de este volumen (Estudio en escarlata y El valle del terror) se introduce una mini-novela del oeste en cada una, curiosamente. En la segunda novela (la cuarta cronológicamente) aparece la figura malévola y omnipotente del Doctor Moriarty, físico :) , galardonado autor del libro Dinámica de un asteroide y muy respetado por todos. Sólo Sherlock Holmes intuye que Moriarty es en realidad un genio del mal.

Sherlock es un clásico. En la Wikipedia hay un artículo muy interesante sobre él (Sherlock Holmes), que contiene, además de todas las obras, un montón de datos CPI, como la consabida inexistencia de la frase “Elemental, querido Watson”.

Holmes se hizo tan famoso que su autor se sintió secuestrado por él. Decidió matarlo y lo tiró por una cascada en el relato nº 23. La reacción popular fue tan desmedida (la gente se paseaba con crespones negros por delante de casa de Doyle) que lo tuvo que resucitar, y bien resucitado, pues duró otros 33 relatos más.

Hace un tiempo bromeábamos con la posibilidad de que a Lorenzo Silva le asaltase la misma sensación con Bevilacqua y Chamorro, los dos picoletos más molones de la literatura. El propio Lorenzo Silva nos dejaba un comentario en la entrada tranquilizándonos :)

Sherlock Holmes es un Imprescindible de la literatura.

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11 de agosto de 2007

 [Libro] Powersat (2007-24)


Título: Powersat
Autor: Ben Bova
Tema: Ciencia ficción
Editorial: Tor Books
Páginas: 434
ISBN: 0-765-34817-9
Idioma: Inglés

Ben Bova lleva muchos años ligado a la ciencia ficción. Tengo en casa un par de libros editados por él. Ha ganado un montón de premios Hugo (prohibido hacer comentarios sobre la forma del trofeo) y Nébula, y leyéndole se entiende por qué.

Powersat trata de un futuro cercano en el que una empresa aeroespacial ha lanzado el primer satélite que generará Gigavatios de energía mediante células solares, radiándola luego a la Tierra. Pero esto choca frontalmente con los interesas de las industrias petroleras. Así que ya tenemos el pitote montado. Sabotajes, guerras internas, algo de ingeniería financiera, la caballería del Tío Sam, viajes al Espacio, peleas, besitos, política… Hay un poco de todo aquí metido. Aunque cualquiera acostumbrado a leer thrillers puede detectar en esta novela algunos topicazos, el conjunto es bastante aceptable. A mí me tuvo bastante enganchado. Cuando alguien sabe escribir se nota. Las descripciones técnicas son breves pero correctas, al menos hasta donde yo llego.

No les cuento más porque poco más hay que decir. Novela veraniega para pasar un buen rato en la playa. Mi nota: Entretenida.

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