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CPI (Curioso pero inútil)

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Archivo de marzo de 2007

25 de marzo de 2007

 [Libro] Dearly Devoted Dexter (2007-10)



Título: Dearly Devoted Dexter
Autor: Jeff Lindsay
Tema: Novela negra
Editorial: Orion
Páginas: 296
ISBN: 0-7528-7788-7
Idioma: Inglés (Hay traducción al español)

Segunda entrega de las aventuras de Dexter, un simpático psicópata asesino en serie que, curiosamente, nos cae bien y es el prota de la novela. En la crítica del primer libro de la serie ya presentamos a los personajes principales de la novela. En esta segunda parte (hay una tercera parte en camino que se publica este verano), un médico asesino vuelve del cautiverio al que le enviaron sus compañeros para vengarse de la manera más cruel que se pueda imaginar. Uno por uno va atacando a sus antiguos camaradas, y Dexter deberá esforzarse para detenerle, pues el novio de su hermana es uno de ellos. En esta nueva entrega Dexter lo tendrá muy difícil para seguirse dedicando a su pequeño hobby, como él lo llama, pues el sargento Doakes, que sospecha algo de él, lo tiene sometido a una vigilancia férrea.

De nuevo, un libro bien escrito y que mantiene el interés. Jeff Lindsay [JL] creó y explota una idea molona, un psicópata que siente la llamada de la sangre pero que ha sabido reconducirla para matar sólo a aquellos que se lo merezcan. Me gusta mucho el planteamiento y me gusta mucho cómo lo desarrolla el autor. Novela negra de calidad.

Mi nota: Muy recomendable.

Categorías: Libros | Hay 5 comentarios »

23 de marzo de 2007

 Consultorio CPI: Vibraciones del aire en el coche

Javichu nos pregunta:

Buenas, Remo:

Tengo una consultilla a ver si me puedes responder al respecto.

Esto podría ser una preguntilla Trivial. ¿Cómo se llama y por qué se produce ese incómodo sonido en el coche, cuando uno de los pasajeros de los asientos traseros abre un poco la ventana? Es un ruido incomodísimo que te sacude la cabeza… Lo puedes evitar si se abre otra ventana, y da la casualidad de que, el pasajero que va en el asiento trasero no sufre ese incómodo ruido que se produce al abrir su ventana…

¡¡¡Dime que te ha pasado alguna vez!!!

Sí que me ha pasado, Javi. Más de una vez. Y supongo que a todo el mundo. Su nombre específico es “resonancia de cavidad”, pero sí intuyo que está muy relacionado con otro tema del que ya hemos hablado en CPI: la resonancia.

Como sabes, cuando el aire rodea un obstáculo en un día de viento no suele pasar a su alrededor suavemente sino que genera turbulencias y vórtices, llamados “vórtices de Von Karman”. Los drapeos de una bandera al viento nos pueden dar una idea de la existencia de estos vórtices. Rescato un par de imágenes del artículo de resonancia en el que introducíamos estos conceptos:


Vórtices de Von Karman

Pues bien: Cuando vas en el coche con la ventanilla abierta, estos vórtices se te cuelan en el coche por la ventanilla. Los vórtices son zonas de alta presión seguidas de baja presión, cambiando en el tiempo. A muy baja velocidad, probablemente no puedan formarse, pues el aire está en algo muy parecido a un flujo laminar, lo que quiere decir que fluye suavemente sin hacer turbulencias. Pero según vas ganando velocidad, aparecen más vórtices y de mayor intensidad.

Y si llevas una ventanilla abierta, el aire que rodea el borde del parabrisas y entra por la ventanilla estará oscilando con esos vórtices. Haz la prueba: saca la mano por la ventanilla en un coche en marcha (niños, vosotros no lo hagáis) y verás que en un día sin viento más o menos notas que el viento es constante en tu mano. Sin embargo, pon la mano en el marco de la ventanilla y verás que el aire te entra a rachas bastante rápidas. Ahí tienes tus vórtices. Si sacas una mano y pones la otra detrás (con precaución para no caerte por la ventanilla), en la mano de atrás también notarás los vórtices de aire provocados por la mano de delante.

Las variaciones de presión del aire también son conocidas como “sonido”. Y se propagan a la velocidad del sonido (~333 m/s en aire en condiciones normales). Dentro del habitáculo de un coche, si tuviéramos un barómetro (sensor de presión) muy preciso y muy rápido, veríamos como la presión sube y baja un poco de manera errática cuando vamos con una ventanilla abierta, por culpa de las rachas de aire que entran y salen del coche. Y aquí viene un dato interesante: Cuando el aire entra en una cavidad, como el interior de nuestro coche, la presión en el interior crece. Si dejamos de forzar la entrada de aire, como el interior está a mayor presión que el exterior, el habitáculo perderá algo de aire para igualar presiones con el exterior, pero se pasará un poco por, llamémoslo, inercia, y acabará con una presión levemente menor que la del exterior. Entonces el aire del exterior vuelve a entrar para compensar. Obtenemos un movimiento oscilatorio en la presión del aire, que se va atenuando. Cada cavidad tiene una frecuencia determinada a la que esto pasa, que depende de varios factores: la velocidad del sonido, el volumen de la cavidad, el área del entrada del aire y la distancia que separa la entrada del interior.

Cuando la presión del coche sube por el aumento de aire que entra, tardará en bajar de nuevo lo mismo que la presión tarde en recorrer el coche por dentro desde la ventanilla hasta la parte de atrás y vuelta. Lo suele hacer a la velocidad del sonido, por lo que el tiempo suele rondar la centésima de segundo (suponiendo un habitáculo de un poco menos de dos metros de largo)

Pero a cierta velocidad, que dependerá del tamaño del coche y otros factores, ocurre la resonancia: cuando la presión en el interior del coche está subiendo por culpa de una racha, entra la siguiente racha, y cuando ésta está provocando otra subida de presión, entra la siguiente. Las rachas entran al ritmo justo para amontonarse en el interior del coche. Resultado: Variaciones muy grandes de la presión, que nuestro cuerpo percibe como sonidos. Son lo suficientemente grandes como para provocar vibraciones, y desde luego resultan molestas. Para hacer que desaparezcan, podemos:

1.- Cerrar la ventanilla, pues así dejan de entrar los vórtices.
2.- Abrir otra ventanilla, o abrir/cerrar más tu ventanilla, aunque no siempre funciona, para que la geometría del hueco por el que se cuela el aire cambie y tal vez modifique la intensidad de entrada de las rachas y no lleguen a apelotonarse.
3.- Cambiar la velocidad del coche.

No siempre les sucede a los de delante. A veces, la vibración puede sentirse en todo el habitáculo y otras veces son sólo los de detrás los que notan la molesta vibración. Este problema es bien conocido por los fabricantes de coches, que lo tienen en cuenta en las fases de diseño y prototipado de los nuevos modelos. El problema es que un fluido turbulento es muy difícil de predecir o simular, y si las pruebas que se hacen en un prototipo requieren algún cambio, supone un coste demasiado elevado porque supone volver a la fase de diseño y reprototipar. ¿Y qué se hace entonces? Pues un poco de todo. Se simula y se hacen ensayos, lo más pronto posible dentro del proceso de producción del coche, para que si aparece una resonancia fuerte se pueda corregir:

Simulación del aire que se cuela por el techo solar de un coche. Si se añade un deflector que cambie la trayectoria del aire se elimina una resonancia que sin duda sería bastante molesta de unos 20 Hz de frecuencia.

Este problema sucede en otros ámbitos, no sólo en los coches. Es un problema que está bien estudiado para, por ejemplo, el hueco que queda en el fuselaje del avión cuando se despliega el tren de aterrizaje. Al salir el tren queda un hueco que, dependiendo de la velocidad del aire, podría producir vibraciones muy molestas.

Simplificando un poco las cosas, que es algo que a los físicos nos encanta hacer (…sea una vaca esférica…), podemos averiguar la frecuencia a la que resonará nuestro coche, si lo asimilamos a un Resonador de Helmholtz , que es, básicamente, un silbato :) Dependiendo del volumen del habitáculo, de la velocidad del sonido, del área de la ventanilla abierta y del grosor de la puerta del coche podemos calcular, grosso modo, la frecuencia de resonancia. Cuando me ha pasado alguna vez, más o menos la frecuencia estaba en 10 Hz, así a ojo (o a oído). Metan los datos en el simulador y comprueben si las suyas les salen parecidas, estimados lectores.

Más o menos es eso. Por supuesto, el problema real se complica porque el aire disipa energía, es turbulento, el flujo exterior del aire no es constante… Hay muchos factores que hacen difícil cuantificar este efecto. Pero lo básico, que es una resonancia de cavidad, eso sí lo sabemos. Como CPIada, a mí me basta :)

Categorías: Ciencia, Ciencia en casa, Consultorio CPI, Física | Hay 23 comentarios »

21 de marzo de 2007

 Matt Harding: Tomas falsas y una sorpresa

Sí, estimados lectores. Nuestro idolatrado Matt Harding (a quien con tanto éxito homenajeamos) ha sacado un vídeo con las tomas falsas de su último viaje y ha anunciado que su empresa favorita de chicles le financia otro viaje por el mundo. Primero, disfruten de las tomas falsas:

Y respecto a lo de su nuevo viaje por el mundo, aquí está la sorpresa: El vídeo del desafío CPI le tocó la fibra sensible a Matt, y a petición de este escribidor que les atormenta, Matt se pasará a bailar por Madrid, y ha pedido a CPI que reúna a cuanta más gente mejor para salir en el baile. No sé a ustedes, estimados lectores, pero a mí me apetece un montón. De momento no hay fecha final, pero en su itinerario Madrid aparece el día 10 de junio, domingo, a falta de que le cuadren todos los billetes y fechas. La confirmación definitiva llegará en mayo a más tardar, me cuenta. Resérvense el día, estimados lectores, para venir a Madrid a una KDD bailonga con invitado especial. Prometo informar en cuanto Matt dé más detalles.

Hemos subido de división, estimados lectores. Antes, se trataba de batir a Matt, y lo conseguimos. Ahora estamos en la liga mundial. ¡Hay que conseguir que haya más bailarines que en ningún otro país del mundo! ¡¡Hay que batir el récord mundial!! ¡¡¡Y si lo hicimos una vez podremos repetirlo!!! ¡¡¡¡A por ellooooooooosss!!!!

Actualización: ¡Menea este artículo! (Gracias, Pip).

Categorías: AutoCPI, Mundo real, Sociedad, Vídeo, Viajes | Hay 56 comentarios »

20 de marzo de 2007

 Curioso pero de Cine

Estimados lectores: Tras la aparición en escena de  CPL (Curioso pero de letras), y, más tarde, de  CPA (Curioso pero con arte), hoy la familia CPX se felicita por un nuevo retoño:


 CPC (Curioso pero de cine)

En este nuevo blog, que han creado Petisuis, el gato cuántico y Chemist, se hablará del séptimo arte en todas sus manifestaciones: Estrenos de la semana, críticas de películas sin desvelar el final, juegos y concursos para poner a prueba sus conocimientos cinematográficos, alguna incursión en la pequeña pantalla… El paraíso para los amantes del cine. Una visita recomendada.

Categorías: AutoCPI, Foro CPI | Hay 17 comentarios »

19 de marzo de 2007

 Consultorio CPI: Protección solar

Cide nos pregunta:

Hola CPIeros. En la oficina en la que trabajo seguimos y discutimos sobre vuestros siempre interesantes artículos. Somos fans de vuestra página que siempre nos ilumina en ese tipo de sabiduría inútil que tanto nos gusta a los que entendemos la curiosidad como forma de realización personal. Muchas gracias por vuestro esfuerzo.

Nuestra consulta surge de una controversia que estalló en la máquina de café, donde siempre se tienen las conversaciones más interesantes. Estamos en febrero y ya estamos pensando en las vacaciones de verano. Así pues, nos surgió la duda de si el factor de protección de las cremas solares se mide de acuerdo a alguna norma internacional. Todos entendemos que un factor 20 quiere decir algo así como que la piel aguanta sin quemarse 20 veces más tiempo al sol que si no te pusieras nada. Pero nuestra duda no es sobre la filosofía del factor sino sobre la fiabilidad cuantitativa del mismo. Según tengo entendido, cada marca pone los números según su propio criterio, de tal modo que un factor 22 de la marca A no tiene porque tener relación con un factor 22 de una marca B, pero hay quien opina que sí que existe un criterio común. No hemos encontrado ninguna norma IEC, UL, DIN ni nada que se le parezca que me permita comparar varias marcas con un criterio único y ninguna marca hace referencia a ninguna norma. Únicamente vi una vez una de marca blanca que hablaba de unos laboratorios alemanes que lo había ensayado. ¿Cómo ensayan una crema para validar el factor de protección solar que garantizan? ¿Son realmente comparables los factores iguales de dos marcas distintas?

Para esta consulta, nuevamente CPI pide ayuda a los que saben de verdad. En este caso la experta es Patricia, novia de mi hermano Diego, que está en el negocio cosmético en su vertiente científica y que resuelve la cuestión con maestría. Gracias, Paty, y gracias, Diego. He retocado levemente el texto para aCPIarlo un poco. Si hay fallos, la culpa es de la SGAE.

Antes de empezar con la pregunta en sí, hay que hacer una breve puntualización. De la radiación ultravioleta que emite el sol hemos de diferenciar entre dos tipos los rayos UVA y los rayos UVB. Los primeros son los responsables del bronceado y del envejecimiento prematuro de la piel. Los rayos UVB son los responsables de las quemaduras solares, los eritemas (enrojecimiento de la piel) y los cánceres de la piel en el caso de exposiciones prolongadas sin protección.

Una vez definidas las diferencias básicas entre estos dos tipos de radiaciones, aclararemos que el SPF (Sun Protection Factor; el famoso factor de todos los productos solares) hace referencia a la protección que ese producto ofrece frente a las radiaciones UVB, sólo a las UVB.

El SPF de todos los productos solares se calcula antes de que estos salgan al mercado. Existen métodos para hacerlo tanto in Vitro como in Vivo:

Para probar un producto in vitro, en el laboratorio se sitúa la crema sobre un soporte de PMMA y se irradia con UVB para, posteriormente calcular el SPF mediante cálculos matemáticos basados en la cantidad de radiación absorbida por el producto.

Para probar un producto in vivo, es decir, en seres humanos, se estudia la respuesta de la piel de un sujeto experimental frente a las diferentes radicaciones.

Todos poseemos una capacidad de defensa natural frente a la radiación solar. Dicha capacidad viene dada por la cantidad de melanina que es capaz de producir la piel. A nivel técnico, para poder realizar una clasificación general hablamos del “fototipo” de cada persona; así, los fototipos correspondientes a pieles claras (I y II) poseen una capacidad de protección muy baja, se queman con facilidad y nunca se broncean por mucho que lo intenten mientras que las personas de fototipos altos (III, IV) siempre se broncean y casi nunca se queman.

Así pues, para poder comprobar el SPF de un producto solar necesitamos personas con fototipos bajo y un simulador solar, una máquina que emite radiaciones UVB (entre 280 y 320 nm). La siguiente imagen muestra un típico simulador solar:

simulador-solar.jpg

En primer lugar se calcula cuál será la Dosis Eritematosa Mínima (DEM), es decir, la dosis mínima de energía necesaria para provocarle un ligero eritema a nuestro voluntario. Esta dosis se calcula realizando diferentes medidas del color de la piel del voluntario en la espalda. Existe una recta patrón que indica, según el color de cada uno, cuál es la DEM teórica del sujeto en el que se va a hacer la prueba.

El SPF determina por cuántas veces se multiplica la DEM al aplicarse la crema solar, tal y como tú decías, Sergio.

Así que tenemos a nuestro voluntario ante el simulador solar. En una pequeña zona de la espalda del voluntario hemos calculado su DEM. Así que, en otra zona de la espalda se le aplica el producto, cuyo SPF ha calculado el fabricante (según los porcentajes de filtros incorporados a la crema, más o menos tiene una idea aproximada del SPF), multiplicamos la DEM del sujeto por el factor que haya indicado el fabricante y se le aplica esa cantidad de UVB sobre esta segunda zona. O sea, que si el fototipo de la persona nos dice que aguantará 15 segundos bajo rayos UVB antes de conseguir una estupenda piel roja y el factor de protección teórico de la crema es de 20, le enchufamos 15×20 = 300 segundos (5 minutos) de la zona “dura” del sol simulada en la espalda, una vez que le hemos untado con cremita.

Antes de seguir, que nadie se asuste. Todas estas pruebas se realizan sobre pequeñas zonas de la espalda sobre las que se sitúan las fibras que emitirán la energía, seis círculos de unos 0,5 cm de diámetro situados en la espalda, de manera que no haya peligro de quemaduras importantes. En esos circulitos se irradian energías que van ascendiendo de uno a otro, de tal manera que en el circulito nº 1 se multiplica el DEM por un factor menor al que ha indicado el fabricante, y en el nº 6 por un factor ligeramente mayor. Así hay una precisión mucho mayor para el análisis y posterior calculo del SPF.

Una vez irradiado el voluntario, se debe esperar entre 16 y 24 horas, tiempo que tarda en producirse la respuesta eritematosa (por eso cuando uno se quema en la playa no lo nota hasta esa noche o al día siguiente). Al día siguiente se realizan las lecturas correspondientes. A partir de la cantidad e intensidad de los pequeños eritemas se calcula, mediante fórmulas matemáticas, el SPF de la crema que se estaba probando.

El método explicado se corresponde con el método validado por las principales asociaciones cosméticas. Estas pruebas las deben realizar laboratorios independientes especializados. Algunas compañías cosméticas realizan pruebas internas previas antes de realizar la prueba definitiva en laboratorios externos pero todas están obligadas a demostrar su eficacia antes de sacar el producto al mercado.

La gran cantidad de números de SPF existente en la actualidad tiende a desaparecer, y según normativa europea, a partir de ahora (probablemente este verano ya nos encontremos con ello) todas las cremas, además del valor numérico del SPF deberán indicar el tipo de protección al que se corresponde ese valor: baja (6 y 10), media (15, 20 y 25), alta (30 y 50) y muy alta (50+) en letras del mismo tamaño que las del SPF.

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