Matemáticas a vida o muerte
4 de septiembre de 2006
Hoy, una anécdota que terminó bien gracias a los polinomios de Taylor.
Un polinomio de Taylor, para nuestros lectores menos versados en mates, es una función que se puede hacer tan parecida como se quiera a otra función dada, añadiendo términos según unas ciertas reglas. La ventaja de los polinomios de Taylor es que muchas veces (casi todas) es más fácil trabajar con un polinomio que con, pongamos, un logaritmo. Todos hemos estudiado polinomios en el colegio (x2-3x+1 es un ejemplo de polinomio de segundo grado, x3-4x2+5x-12 es un polinomio de tercer grado). Los desarrollos de Taylor se suelen estudiar hoy en todas las carreras donde haya asignaturas de matemáticas, normalmente en primero o segundo de carrera.
Pues bien. Igor Tamm, premio Nobel de física en 1958, contaba una anécdota que me parece digna de reproducir.
Había estallado la revolución de Octubre (el 25 de octubre de 1917 según el calendario juliano, que se encontraba aún en uso en Rusia en esa época; 7 de noviembre según el calendario gregoriano, adoptado a partir de 1918), y a nuestro protagonista lo detuvieron unos milicianos cerca de Odessa, donde se hallaba buscando comida. Le tomaron por un agitador antiucraniano, pero decidieron no matarlo y llevarlo en cambio ante su jefe.
Éste le preguntó a qué se dedicaba. Tamm respondió que era matemático. El jefe de los milicianos le dijo que lo demostrara: “Calcúlame el error cometido al aproximar una función arbitraria por un polinomio de Taylor de n términos. Si lo haces bien, te dejo ir. Si no lo sabes hacer, te fusilamos”.
Tamm, tembloroso, dibujó con su dedo sobre la arena el desarrollo de la fórmula. Su vida dependía de ello. Al acabar, el jefe guerrillero le echó un vistazo y ordenó que lo soltaran.
Años después, siendo ya premio Nobel, Tamm contó en persona esta anécdota. Nunca llegó a averiguar quién era aquel jefe de guerrilleros con conocimientos matemáticos. Siempre usó esta anécdota para instruir a sus alumnos sobre la necesidad práctica de saber matemáticas.
A mí, personalmente, me encanta esta anécdota





4 de septiembre de 2006 a las 8:29 am
Pues mira que bien me ayudo el señor taylor en un examen de bachillerato, en el que no conseguia resolver una ecuacion, la transforme en polinomica (lo aproxime creo que era a una ecuacion de decimo grado) y puse que el resultado de ese modo, no me lo dieron por valido, pero mas que sea me puntuaron la mitad del ejercicio ^^
4 de septiembre de 2006 a las 9:25 am
Yo te lo hubiese puntuado enterito por conocer al señor Taylor en Bachillerato
4 de septiembre de 2006 a las 9:35 am
Creo que yo, a pesar de haber estudaido a mi querido amigo Taylor… por nervios y mala memoria habría sido fusilado sin duda
4 de septiembre de 2006 a las 10:30 am
JA! para que luego digan que las matemáticas no sirven para nada.
4 de septiembre de 2006 a las 10:57 am
Curiosa anécdota. Igual el jefe de los milicianos era también profesor de matemáticas, lo digo por lo curioso de la prueba que le puso.
4 de septiembre de 2006 a las 1:16 pm
Ante todo, enhorabuena por lo que hacéis. Llevo un tiempo siguiéndoos y siento una sana (o quizás no sana) envidia.
Me parece increible la cantidad de anécdotas curiosas relacionadas con las matemáticas. Se ve que de tanto pensar uno sufre cierta “deformación profesional” que le lleva a hacer chaladuras de estas de vez en cuando…
4 de septiembre de 2006 a las 1:56 pm
Pues si quería putearle de verdad (y fusilarle, claro), mejor haberle preguntado por Runge-Kutta.
4 de septiembre de 2006 a las 3:27 pm
La anécdota es graciosa, pero como ejemplo de la utilidad práctica de saber matemáticas no es muy bueno. Precisamente le fue bien conocer los polinomios de Taylor porque dijo que era matemático. Si hubiera sido, por ejemplo, filólogo latino le hubieran pedido traducir alguna frase de Tito Livio, con lo que la anecdota ahora serviría para ejemplicar el uso práctico del latín.
4 de septiembre de 2006 a las 4:42 pm
Ey, salve a Runde-Kutta, gracias al que por fin me libré de Cálculo a la 5ª convocatoria xDD
4 de septiembre de 2006 a las 4:59 pm
Si tanto el revolucionario como el tal taylor fueran informáticos… la historia sería en plan: “Tengo un 386DX 40MHz con 8MB de RAM y 70MB de disco duro, si de verdad eres un buen informático… dime como carajo puedo hacer para correr el Doom2 en esta patata!!”.
Por cierto, ese equipo lo tuve yo y el Doom2 funcionaba. A pedos y con la imagen reducida al mínimo (antíguamente se podía encoger la imagen para q fuera mejor) pero funcionaba.
Saludos.
4 de septiembre de 2006 a las 5:09 pm
Con un 486DX a 66 Mhz y 8 de RAM me iba como la seda.
Salu2
4 de septiembre de 2006 a las 5:18 pm
Pues ahora se puede jugar en una PDA Palm
4 de septiembre de 2006 a las 5:33 pm
Matemáticas a vida o muerte…
Anecdota de cómo un matemático consigue salvar la vida cuando le cogen unos guerrilleros….
4 de septiembre de 2006 a las 5:58 pm
Si hubiera sido informático estaría muerto, “el Word me peta a veces, ¡arreglaló!”
4 de septiembre de 2006 a las 6:59 pm
Había leído esta anécdota, pero creo que se llegó a saber quien era el jefe de los fusileros, o éste supo después a quien iba a liquidar, u otra feliz continuación del caso.
¡Por cierto, alguien en privado, me dice como se re-suelven ecuaciones cúbicas
o bicuadradas! Del 4ºBac. no pasé. Gracias
4 de septiembre de 2006 a las 7:19 pm
mmm… ¿pero esto pasó de verdad? jeje.. yo no me lo creo !
entre otras cosas porque creo que de los nervios no atinaría !
4 de septiembre de 2006 a las 8:23 pm
A ver, SanoJonas, suponiendo (mucho suponer) que en tu instituto sigan los mismos criterios de notación que los que utilizaban en el mío, una ecuación bicuadrada se podrá reducir (siempre) a una ecuación de segundo grado, elevada al cuadrado.
Puede ser que en un principio no lo parezca, pero si le das un par de vueltas a los miembros de la ecuación usando las igualdades típicas (cuadrado de una suma, cuadrado de una resta, suma por diferencia…) lo normal es que llegues a una forma como la que te he indicado para la ecuación.
Una vez ahí, soluciona la ecuación de segundo grado, y no olvides incluir la consideración de que los valores obtenidos son raíces con multiplicidad 2.
Las ecuaciones de tercer grado son más difíciles. El caso general se resume en un procedimiento realmente monstruoso… pero afortunadamente haces 4 de la ESO así que apostaría a que puedes salir del paso con este truquito: Escribe en un papel aparte la colección de divisores del término independiente de tu ecuación. Prueba a sustituirlos en la ecuación dada uno por uno. En un alto porcentaje de ocasiones uno de estos divisores resultará ser una raíz.
Supuesto que, siguiendo el consejo anterior, hayas encontrado la raíz x=a, lo siguiente que debes hacer es dividir (por Ruffini, por ejemplo) la ecuación de tercer grado, entre el polinomio x-a Como la división siempre será exacta, te va a quedar una multiplicación del estilo (x-a)*(ecuación de segundo grado) Y con esto ya casi has acabado, pues supongo que no tienes problema en solucionar una ecuación de segundo grado.
Espero que te ayude… y que se entienda lo que digo; porque sin símbolos matemáticos todo queda mucho más complejo.
Saludos.
4 de septiembre de 2006 a las 8:59 pm
dios, eso lo di en calculo infinitesimal en primero y justo el dia despues del examen lo olvidé para siempre xDD quiza fue una mala decisión… nunca se sabe cuando podemos ir a la guerra.
4 de septiembre de 2006 a las 9:50 pm
Este Mismo, a lo mejor si dice que es filólogo se lo cepillan allí mismo. El hecho de que el jefe supiera de matemáticas podría ser lo que ayudó a que se salvara
4 de septiembre de 2006 a las 10:24 pm
Pues que buena historia, los jovenes suelen decir que las matematicas no tienen uso en la vida diaria, pero ya ves como si lo tiene…
Toda nuestra vida gira alrededor de las matematicas, aun cuando no seamos concientes de ello.
Un saludo
4 de septiembre de 2006 a las 11:03 pm
oye, de taylor no me acuerdo, te hago maclaurin y me dejas ir con un tiro en el pie, ok…? ^^U
4 de septiembre de 2006 a las 11:46 pm
Taylor era 2 cosas, matematico y mentiroso.
4 de septiembre de 2006 a las 11:59 pm
Joaquin, yo creía que Taylor era matemático y sastre
5 de septiembre de 2006 a las 12:21 am
A mi me pasó algo parecido. Iba andando una noche cerca del barrio de Nazaret, Valencia, y de repente me abordan tres calés.
- Aaaaaay! Mierdal! Danos to lo que tengas mierdal o te matamos a patás y puretasos!
- Lo siento pero no tengo nada, soy un puto becario y estoy casi en la ruina.
- Vaaaaa! Mierdal! Que seguros que llevas algo, mierdal! Aindevé que te meto mierdal! Saca too lo que lleves!
- En serio, que no lleno nada, soy becario en una financiera. He estudiado matemáticas y estoy acabando la carrera.
- Matemáticas??? A ver, mierdal, qué es la integral de Rienman? -preguntó el gitano con mirada desafiante.
- Se define como… -empecé.
Tras una intensa exposición con réplicas por parte de los tres calés, exposición que derivó y nunca mejor dicho por otras cuestiones -Teorema de Pitágoras, Conjetura de Pointcaré, Derivadas parciales y algo de geometría euclídea-, los tres calés, algo atónitos, convinieron en que era cierto lo que decía. Me dejaron marchar y no sólo eso. Lastímeramente me dieron un billete de 20 euros para que cogiera un taxi, que ese no era un barrio seguro.
¡¿Quién dijo que las matemáticas daban problemas?! ¡También los resuelve!
5 de septiembre de 2006 a las 1:10 am
[...] Fuente: Curioso pero inutil Categorias : Páginas Web, CuriosidadesBy Kaneda El 5 Septiembre 2006 A las 0:09 Comentarios : [...]
5 de septiembre de 2006 a las 6:24 am
Pero se os olvida, que el no menos celebre Arquímedes, precisamente por voluntad propia se encontraba tan abstraído resolviendo en la arena un problema matemático; que un soldado romano molesto al ser ignorado, le mato pese a que habían recibido ordenes de no hacerle nada Arquímedes.
Así que a lo que a uno le salvo la vida, a otro lo llevo a perderla: Andar haciendo matemáticas en la arena.
5 de septiembre de 2006 a las 6:59 am
El jefe se debió de quedar con unas ganas locas de cargarse al pobre Taylor.
A mi me hubiesen fusilado sin lugar a dudas, entre los nervios y que soy más bien de letras…
5 de septiembre de 2006 a las 9:35 am
Esto no demuestra la utilidad de las matemáticas sino todo lo contrario. Esta anécdota sugiere la idea de que las matemáticas son una secta cuyo conocimiento sólo sirve para ser enseñado (la creencia que tienen muchos de que la carrera de matemáticas sólo sirve para ser profesor de secundaria o universidad), un ciclo cerrado en sí mismo y que poco tiene que ver con el mundo…
5 de septiembre de 2006 a las 9:43 am
No se si habreis leido algo de Primo Levi, pero en “Si esto es un hombre” explica como se salvó cuando estuvo en un campo de concentración nazi, por entre otras cosas, ser químico. Esto es una anecdota, pero realmente el libro de Levi es una odisea continua salvada por las ciencias.
Saludos!!
5 de septiembre de 2006 a las 9:51 am
Corrijo, Taylor era matematico y rich (ya lo decia la cancion “mai tailor is rich”)
5 de septiembre de 2006 a las 10:33 am
qué bueno… Pero qué error dio? (Taylor, Cauchy….)
si es que en esta vida…
Y si llega a ser el tipo pintor, qué le piden? que pinte la capilla sixtina?
5 de septiembre de 2006 a las 10:41 am
La moraleja de la anécdota no creo que sea que hay que saber matemáticas sino que:
1.- La sinceridad es la mejor opción cuando dudas sobre qué responder. Si siendo matemático, hubiera dicho que era otra cosa de la que no tenía ni idea y le hubieran puesto alguna pregunta al respecto, casi con seguridad no habría podido contar la anécdota.
2.- La mayoría de las veces, la suerte es un factor decisivo. Y el que no entienda esto o no lo quiera admitir, imaginando que puede controlar todas las variables que toman parte en su vida, es que va fumao por el mundo. Ya a Napoleón, uno de los mejores estrategas de la Historia, cuando le presentaban a algun nuevo oficial, y le informaban de sus condecoraciones, curriculum académico, ascendencia familiar, victorias, etc… él preguntaba “sí, pero… ¿tiene suerte? porque si no tiene suerte no me vale”
5 de septiembre de 2006 a las 6:13 pm
qué me dicen de esta anécdota…
- tu qué eres?
- matemático.
- muahahhahahaha!!! si me dices la vida y milagros de palomo linares te dejo ir. >:-)
conclusión: todo el mundo a estudiar a palomo linares…
6 de septiembre de 2006 a las 11:49 pm
Si en vez de en la revolucion rusa, a este hombre le toca en la revolucion de los Jemeres Rojos, el saber matematicas le hubiera matado.
7 de septiembre de 2006 a las 1:50 am
Dos cosas me han recomendado los comentarios que he leído.
Uno, un vídeo de gomaespuma donde salía un gitanillo en clase donde el padre palomino le preguntaba la tabla del 6 y decía…
- “Pues padres… eso e mu faaacil. Seis por uno seis y asín… asucesivamentes”
Otro, me ha recomendado a la candidata a mis España (campeoooones… es q me emociono) a la que le preguntaron…
- “Qué sabes sobre mi país, Rusia”
Saludos.
PD: me ha hecho gracia ver por aquí al Mr Javi Moya, es omnipresente, jeje.
15 de septiembre de 2006 a las 3:02 pm
Espectacular anecdota. Se la voy a contar a mis alumnos de matemática.
19 de abril de 2007 a las 12:31 am
[...] Visto en (plagiado de…): http://curiosoperoinutil.com/2006/09/04/matematicas-a-vida-o-muerte/ [...]
26 de junio de 2007 a las 4:30 pm
Esta es la primera vez que escribo aqui, a pesar que hace tiempo que los leo.
Si me permiten podria acotar algo. Partire citando algo que escribieron ustedes:
“Un polinomio de Taylor, para nuestros lectores menos versados en mates, es una función que se puede hacer tan parecida como se quiera a otra función dada, añadiendo términos según unas ciertas reglas.”
solo un pequeño aporte, el polonomio de taylor no se hace tan parecida como se quiera a una funcion dada, se hace tan parecida como se quiera a una funcion dada en un punto determinado. Para hacer que un polinomio se parezca a una funcion determinada en un intervalo, se utilizan metodos de interpolacion.