[Libro] La guerra de los seis días (2006-34-R)
Remo: - Hola, me llamo Remo y no sólo he comprado sino que me he suscrito a un coleccionable de estos que salen en Septiembre.
Resto del grupo de terapia: - ¡Hola, Remo!
Estimados lectores, tal vez durante los próximos meses abunden en esta sección finisemanal de libros algunos sobre Historia militar. Las grandes batallas de la antigüedad y de nuestra historia moderna y contemporánea siempre me han atraído. Hasta ahora he leído los dos primeros libros de la colección y me he enganchado definitivamente. Con este aviso a navegantes por delante, vayamos al grano:
Título: La guerra de los seis días
Autor: Michael B. Oren
Tema: Historia militar
Editorial: RBA
Páginas: 461
ISBN: 84-473-4603-X
Idioma: Castellano
Traductora: Mª de la Vega Rodríguez
La guerra de los seis días tuvo lugar entre el 5 y el 10 de junio de 1967. Enfrentó a Israel contra Egipto, Jordania y Siria. Fue una guerra relámpago en la que la acción inicial israelí pilló por sorpresa a los egipcios, determinando el rumbo de la guerra.
La historia de enfrentamientos en Próximo Oriente no tiene un origen claro. Podríamos decir que se odian desde siempre y no habría una manera clara de rebatirlo. El autor, cuando analiza las causas del conflicto en el primer capítulo, se deja llevar por la ironía y, buscando una fecha válida, comienza a citar casi una docena de fechas en las que hubo roces importantes entre las comunidades judía y árabe de la zona. La idea que quiere transmitir queda clarísima: se han odiado siempre. Fija la fecha de origen del conflicto 20 años antes de éste, cuando la ONU declara el nacimiento de los estados de Israel y Palestina. Esta decisión de la ONU no satisfizo a los árabes, que desde entonces intentan borrar a Israel del mapa (no reconocen su existencia), para quedarse con territorios que siempre han considerado suyos. El autor dice que podría fijarse otra fecha, en los años 20, cuando comenzaron las grandes migraciones de judíos a Palestina, que era protectorado británico, y en varios momentos más. Pero en algún sitio hay que empezar.
La guerra comenzó a gestarse cuando Egipto y Siria comenzaron a desplazar tropas a las fronteras norte (altos del Golán) y oeste (península del Sinaí) de Israel. Israel temía un ataque simultáneo de estos dos países. Una ofensiva egipcia lo suficientemente rápida podía partir Israel de oeste a este en dos mitades, pues desde la franja de Gaza, colindante con la frontera egipcia, hasta Cisjordania sólo había 9 millas. Israel comenzó a hacer planes para la batalla, al tiempo que los EE. UU. y la URSS comenzaban una larguísima serie de maniobras diplomáticas para evitar el conflicto. Los EE.UU. e Israel aparecen en este libro en plena relación de amor-odio. EE.UU. está con Israel porque Egipto y Siria están con la URSS, pero teme un conflicto nuclear con la URSS (estábamos en plena Guerra Fría).
El casus belli, es decir, la excusa para una guerra, llegó cuando Egipto cerró los estrechos de Tirán, que eran la única vía de acceso a la ciudad israelí de Eliat y la ruta por donde llegaba el petróleo iraní a Israel. La ONU medió, los EE.UU. presionaron a Israel para que no empezaran ellos la guerra, temiendo la represalia soviética, los rusos exigían que Israel respetara la acción de Egipto y muchos otros países se inhibieron.
Más de la mitad del libro narra la increíble actividad diplomática que rodea un conflicto como éste. Todos hablan con todos varias veces, repitiéndose las mismas cosas, intentando leer entre líneas los comunicados del otro bando… El caso es que al final, Israel decidió que con 130.000 soldados egipcios fortificados en el Sinaí y otros 50.000 sirios y 56.000 jordanos, unidos a las brigasdas mecanizadas iraquíes que se desplegaban por Siria y Jordania, si ellos no atacaban primero sería imposible parar a los egipcios. Israel contó con dos ventajas importantes: primero, que Egipto y Siria no hablaban mucho y no coordinaban ataques. Gracias a esto, Israel pudo combatir contra sus oponentes casi de uno en uno. Primero Egipto, luego Jordania (que entró en guerra para dejar de atacar enseguida e intentar defender Cisjordania) y finalmente, con Egipto derrotado, Siria.
La segunda ventaja era que Israel tenía al Mossad. Este libro no lo cuenta (éste otro sí), pero los agentes del Mossad en Egipto sabían los horarios de todos los jefes militares egipcios. Sabían a qué hora llegaban a trabajar, qué hacían, cuándo salían y llegaban, sabían todo. Se decidió que lo más importante era conseguir la superioriad aérea y para ello se atacó a las fuerzas aéreas egipcias. El ataque fue un éxito absoluto y completo. Se eligió como hora del ataque las 8:45 de la mañana, pues a esa hora la mayoría de los jefes de escuadrón y de base estaban atascados en el tráfico, y los que llegaban antes estaban desayunando. Los israelíes destruyeron el 80% de la fuerza aérea egipcia sin que pudiera despegar. Ahí comenzaron a ganar la guerra.
A partir de entonces, la guerra se desarrolló en tres frentes: el Sinaí (al oeste, contra Egipto), Cisjordania (al este, contra Jordania) y los altos del Golán (al norte, contra Siria). Israel contaba con tropas mejor equipadas y, sobre todo, mejor dirigidas. El gran dirigente árabe Nasser dudó demasiadas veces entre contener a los israelíes en el Sinaí o retirarse. Además, se llevaba a matar con su mariscal de campo (jefe de las Fuerzas Armadas) ‘Amer, por lo que había muchas discusiones antes de que se decidiera qué acción realizar. Envió muchas órdenes contradictorias a sus tropas, que terminaron par hacerlas inoperantes ante el organizadísimo ejército israelí.
Al tiempo, los israelíes tomaron Jerusalén y Cisjordania, en duro combate con las tropas jordanas, a las que rindieron honores cuando terminó la guerra. Fueron los enfrentamientos más duros, pueblo por pueblo y casa por casa.
Cuando la ONU fijó una fecha de alto el fuego para el día siguiente, Israel aprovechó esas últimas 24 horas para tomar los altos del Golán, desde donde los sirios llevaban 4 días bombardeando Israel, aunque sin atreverse a invadirlo. El objetivo de Israel era devolver esos territorios a cambio de su reconocimiento como país, cosa que Siria no hizo y, según están las cosas, no hará.
La guerra terminó con el resultado de que Israel tenía ahora más del triple de territorio del que tenía al empezar la guerra. Años despues devolvió el Sinaí a los egipcios, aunque los problemas de la franja de Gaza y Cisjordania seguirían siendo problemas graves, como vemos todos a diario en la tele. Leyendo este libro he comprendido mejor la enorme dificultad que hay para encontrar una solución. Parece imposible, aunque sabemos que tiene que poderse hacer.
Mi nota: Muy bueno
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