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Archivo de diciembre de 2004

18 de diciembre de 2004

 España en el Espacio (y II)

Esta entrada es continuación de España en el Espacio

Ya ha pasado todo. Nanosat está volando, y todo el mundo en Tierra ha descansado por fin. La historia de este lanzamiento ha estado muy bien. Vaya para mis lectores un breve resumen:

A las 17:30, todo el mundo, y quiero decir todo el mundo, estaba reunido en la carpa espacial del INTA para ver el lanzamiento por videoconferencia desde Kourou, en la Guayana Francesa (Nota mental: decirles a los periodistas que es Guayana, y no Guyana, que eso es en inglés o francés). Había unas 250 personas en la gran carpa. Comenzó presentando la misión José Torres, jefe del Nanosat. Cinco minutos antes del lanzamiento conectamos en directo con Kourou, donde se ultimaban los preparativos. Se nos dijo que en la Guayana la temperatura era de 34 grados, con un 90% de humedad, y el técnico de la carpa entendió que eso era lo que querían, así que subió al máximo la calefacción hasta que todos rompimos a sudar (aumentando así el nivel de humedad de la carpa hasta el 90%, por supuesto). El despegue fue bastante soso, como suele serlo todo lo francés, pero la novedad de una cuenta atrás en gabacho no estuvo mal: sanc, catg, tguá, dé, an, … ¡décollage! Luego, el despegue fue rápido y limpio. El Ariane V es un pedazo de bicho, un cohete de hasta 55 metros y 750 toneladas (los buques patrulleros de la Armada pesan 300 toneladas, y no vuelan. Algún día contaré la historia de cómo rompí un barco de la Armada y no me pasó nada…). A los pocos segundos del lanzamiento, cuando la cámara seguía al cohete, de repente todo se volvió de un color gris difuso. Varios de los asistentes se acojonaron pero de verdad, aunque lo único que había ocurrido es que el cohete atravesaba una capa de nubes. Ariane siguió ascendiendo aceleradamente, alcanzando un pico de velocidad de ocho kilómetros y medio por segundo, o, en román paladino, unos 30.000 km/h. Nostamal. Los propulsores auxiliares se soltaron justo en el momento debido y todo salió a la perfección. Pero aún no había acabado todo: era la hora de los canapés.

Estuvimos un par de horas con los aperitivos, comentando las jugadas y enseñando a los visitantes algunos de los experimentos que iban a bordo del satélite. Nanosat está en órbita polar, lo que significa que rodea la Tierra yendo de polo a polo, y pasando cada vuelta por encima (más o menos) de Madrid. La primera pasada operativa (esto es, con el satélite desplegado y emitiendo) iba a ser a las dos y media de la madrugada. Eran las ocho de la tarde, así que teníamos un rato libre. Nos fuimos a tomar un algo, selectos surtidos de quesos canarios y demás delicatessen. Vimos el telediario de las 9 de TVE, en el que Nanosat abría como noticia de portada. Los gritos se oyeron a tres manzanas.

Cuando se acercaba la hora de la primera pasada, el ambiente era mucho menos festivo. Las dudas inundaban al equipo técnico, que aguardaba en el edificio de antenas del INTA: ¿Habrá podido cargar las baterías con los paneles solares? ¿Estará emitiendo correctamente? ¿Lo oiremos? ¿Habrá superado las vibraciones del despegue? ¿La Ley de Murphy se aplica en festivo, o nos salvaremos? A las 2:25 el ambiente era ominoso. Los nervios habían silenciado el ambiente, y lo único que hacíamos todos era mirar el mapa terrestre dibujado en la pantalla del ordenador, sobre el que se dibujaba la trayectoria prevista del Nanosat. Se estimaba que lo “oiríamos” cuando estuviera a 10º sobre el horizonte, pero el primer “blip” llegó cuando tan sólo estaba a 4º. Recién “amanecido”. Las señales las emitía cada minuto, así que llegó un minuto de tensa espera hasta que llegó la segunda comunicación, momento en el que todo el mundo empezó a dar saltos de alegría. Como en la NASA, pero con unas aceitunillas sobre la mesa. Nanosat estaba sobre nosotros, vivo y emitiendo. Éxito. Ahora comienza el trabajo de montar los experimentos y las comunicaciones con las bases españolas de la Antártida, y de recoger los datos. Nanosat tiene una vida útil estimada de 2 años, lo cual significa que si hay suerte podrá funcionar durante tres o cuatro. ¡Aúpa Nanosat!

Categorías: Astronomía, Física, Personal | Hay 1 comentario »

17 de diciembre de 2004

 España en el Espacio

invitacion-nanosat-s.jpg

Como muchos de mis lectores sabrán, España está levemente subdesarrollada en política espacial y científica cuando la comparamos con otros países de nuestro entorno. Lo de levemente subdesarrollada es un eufemismo, diría Reverte, comparable a decir algo así como “Luis XVI se cortó al afeitarse”, o “Bill Gates tiene sus necesidades económicas cubiertas”.

Pero también hacemos cosas. Sin ir más lejos, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, alias INTA, lanza este sábado un satélite científico, el NANOSAT 01. Se trata de un nanosatélite, es decir, un satélite cuyo peso no excede de 10 kg. (Técnicamente Nanosat es CASI un nanosatélite, con sus 15 kg. Está más cerca de nano que de micro, eso sí). La tabla completa de equivalencias se muestra aquí debajo:

Categoría

Masa (kg)

Satélite grande

>1000

Satélite mediano

500-1000

Minisatélite

100-500

Microsatélite

10-100

Nanosatélite

1-10

Picosatélite

0,1-1

Femtosatélite

< 0,1

Nótese que los tamaños de satélite disminuyen igual que las unidades internacionales de medida. Cosas de los ingenieros espaciales.

Así que el sábado 18, a las 16:00 GMT (17:00 hora española) un cohete Ariane V lanzará desde la base espacial de Kourou, en la Guayana Francesa, nuestro querido Nanosat. Esperemos que el cohete no reviente. Los Ariane V tienen un buen registro de éxito.

El Nanosat 01 lleva varios instrumentos científicos, como sensores de orientación solar y de medición del campo magnético de la Tierra. Lleva a demás un novedoso sistema de comunicaciones, llamado “Búhos” pos sus siglas inglesas: OWLS (Optical Wireless Links for intra-Satellite communications”. Este sistema de comunicaciones elimina todos los cables para comunicar a los instrumentos entre sí y con el ordenador de a bordo, sustituyéndolos por haces de luz. Creo que es la primera vez que un sistema así se usa en vuelo. Si todo sale bien, Nanosat servirá no sólo para demostrar que somos capaces de hacer tecnología espacial de primera, sino además para telecomandar las estaciones españolas en la Antártida. Llevará una órbita polar, dando una vuelta a la Tierra cada hora y media, más o menos.

Supongo, y cuando digo supongo quiero decir deseo suponer, que habrá cobertura informativa de este acontecimiento. Sería muy triste que, una vez más (véase la entrada sobre el SNT³), Ronaldo tuviera más segundos en el Telediario que la Ciencia española. Concedo el beneficio de la duda al colectivo periodístico. Por ahora.

Estimados lectores: crucen los dedos, como si sirviera para algo, y envíennos energía positiva, como si enviar energía positiva tuviera más fundamento que leer el futuro en las líneas del final de la espalda. ¡Aúpa Nanosat!

Categorías: Astronomía, Física, Personal | Hay 3 comentarios »

16 de diciembre de 2004

 Breve defensa del escepticismo

Hace un par de días, en un programa radiofónico de la tarde que tiene una tertulia sobre asuntos médicos, invitaron a una “médico” homeópata. Los dos médicos llamémosles de guardia del programa no eran muy creyentes en la homeopatía, pero la invitada se les escapó viva. Dedicaré un post más extenso a la homeopatía en breve, en cuanto mis múltiples obligaciones (emparejar calcetines, lanzar un satélite a bordo del Ariane V desde la Guayana francesa) me lo permitan.
Hoy, 7 de noviembre, (sí, vale, empecé el post hace mucho y sólo hoy lo he podido terminar) Antena 3 ha emitido en su telediario de la tarde un reportaje sobre la feria de las ciencias ocultas, o como demonios la llamen, y ha dedicado unos tres minutos completos a que curanderos, espiritistas, echadores de cartas, iluminados y demás gentes de mal vivir nos vendan la moto de sus auras, energías, chakras, equilibrios, yines y yangues.
En los últimos días, cada vez que pongo la tele o la radio se cuelan en manada multitud de charlatanes. Los anuncios de la radio están llenos de colchones magnéticos, y demás marcas que venden productos NO testados, que se basan en principios NO comprobados. Charles Dickens, el autor de Oliver Twist , Cuento de Navidad y David Copperfield, entre otras, decía que había que dormir con la cama orientada en dirección norte-sur para que el campo magnético de la Tierra se alineara con el nuestro. Como si eso sirviera para algo. ¡Como si nosotros tuviéramos un campo magnético propio! Se le puede perdonar a alguien de hace dos siglos, pero es intolerable que nos quieran colar en pleno siglo XXI el colchón “magnetofownling”, o el “wraxxonlatex” con látex e imanes, a un precio abusivo y sin explicar claramente cuáles son los supuestos beneficios.
No sé si mis lectores se acuerdan de la campaña de hace unos años con los famosos filtros del agua magnética. Un dispositivo (a 15.000 pelas, oiga) que se enroscaba en el grifo y a través del cual el agua se magnetizaba, curando así todas las enfermedades del mundo y parte de las que llevaron a la extinción a los dinosaurios. Les voy a revelar un dato curioso y nada inútil: si el agua se pudiera magnetizar, nosotros no existiríamos. La ósmosis celular, mediante la cual nuestro organismo se nutre y se regula, no puede funcionar si el agua está imanada (imanada es la manera buena de decir magnetizada, pero suena menos a milagro). El agua es diamagnética, lo que entre otras cosas significa que en ausencia de campo magnético NO es magnética. Así, una millonésima de segundo después de alejar el imán del agua, ésta retorna a su estado natural NO magnético. El agua magnética era un timo, y como tal se lo atacó. Un filtro de a 15.000 cucas llevaba componentes que no alcanzaban las 600. No se pudo demostrar ante un juez (ay, los jueces y la ciencia, que mal se llevan…) que fuera mentira lo del agua, pero sí se pudo demostrar que vender piezas (un imán, una carcasa de plástico) por valor de 600 pts a un precio de 15.000 era ilegal. Por eso no volvimos a saber del agua magnética. Pero vendrán más productos milagro, vendrán más charlatanes, y debemos estar preparados.
Estimado lectores, cada vez que alguien le intente vender algo basado en la “energía positiva”, en las auras, en los canales cósmicos, o en el campo magnético, párese a pensar. Pregúntese quién avala los argumentos supuestamente científicos que le ofrecen. No se conforme con “varias universidades han testado nuestros productos y los resultados son sorprendentes”. Indague más datos: ¿qué universidades? ¿Qué método se ha seguido para el estudio del producto? ¿Dónde están las conclusiones del informe? Vivimos un retorno de los charlatanes, no les demos dinero para que no puedan seguir intentando tangarnos.

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14 de diciembre de 2004

 Jurar y perjurar

Dato CPI que regalo a mis (2 ) lectores:

Muchas veces hemos oído expresiones del tipo “juré y perjuré que no había sido yo, pero no me creían”. Cuando se dice “jurar y perjurar” se suele pensar que queremos decir “jurar una y otra vez”, pero en realidad significa “jurar mintiendo”. Perjurar es mentir al hacer un juramento. De ahí viene el delito de perjurio al declarar en un juicio y mentir, porque en un juicio se está bajo juramento. Así que ojo al usar la expresión, porque algún pedantuelo como yo puede señalar que esa frase es una confesión de la propia mentira…

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13 de diciembre de 2004

 Los Gatos de Bélmez

gatoBelmez.jpg

I love Gatos de Bélmez.

Para el que no conozca la historia, aquí hay un reportaje de El Mundo, y aquí la broma jocosa de los escépticos, que esta vez han dado en el clavo.

Más referencias a este bochornoso espectáculo de la psudociencia española aquí, aquí y aquí.

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